“Fuiste a la empresa a buscar la muerte”, con esa frase lapidaria la hermana del sindicalista Joel Alfredo Alcalá Luna lamentaba su asesinato.

Poco antes de las 11:00 a.m. de este lunes, el hombre de 53 años yacía inerte en el interior de su camioneta: una Chevrolet Avalanche blanca, placas 69NGBB.

El ataque en su contra ocurrió en la Avenida Caracas, a escasos metros del Comando de Zona 62° de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

Los tiros que recibió en el rostro fueron certeros y ocasionaron su deceso de forma inmediata.

Versiones de los testigos refieren que la víctima se detuvo en el semáforo del Core 8 y justo en ese momento llegaron los verdugos.

El vidrio del conductor estaba debajo, cuando los dos sujetos que abordaban una moto KRL negra se acercaron, pero solo el parrillero se bajó y le efectuó los disparos.

La embestida hizo que Alcalá perdiera el control del carro y cayera en la canal de desagüe de la Subestación Eléctrica “Cocuy”, en la Urbanización Villa Betania.

Aunque un policía y un conocido intentaron salvarlo ya era demasiado tarde: no tenía signos vitales.

Familiares y compañeros de trabajo no tardaron demasiado en enterarse, pues vivía en el sector del Core 8.

Impugnación de las elecciones

Horas antes de su muerte, Joel Alfredo Alcalá Luna estuvo en el edificio administrativo de CVG Bauxilum y allí exhibió la gaceta en la que reflejaba la impugnación de las elecciones por las que debió entregar su cargo como secretario del Sindicato Único de Trabajadores de la Alúmina, Bauxita y sus Derivados(Sutra- Alúmina Bolívar).

Se supo que el amparo emitido por el Consejo Nacional Electoral (CNE) lo acreditaba nuevamente como secretario general de la organización sindical. Hay quienes aseguran que estuvo mostrando el documento y se marchó tras recibir una llamada.

Trasciende que debido a su inhabilitación, Alcalá no pudo medirse en los últimos comicios y las riendas de Sutra – Alúmina Bolívar  pasaron a manos de Silvano Moreno; sin embargo, el panorama cambió con la impugnación de los resultados.

“Él era un sindicalista, no un sindicalero”, repetían una y otra vez sus compañeros de lucha.