¿Por qué la gente está en la calle manifestando?  Porque no hubo elecciones en diciembre del 2016 y todos tenemos el temor que el gobierno tampoco haga elecciones en el 2018.

Es decir, hay una severa falta de confianza en quienes nos gobiernan porque permanentemente viven irrespetando la decisión de la mayoría cuando no les favorece a ellos.

Todo comenzó con el desconocimiento por parte de Hugo Chávez, del triunfo de Antonio Ledezma en Caracas. Lo primero que hizo fue quitarle competencias y aun así Ledezma le volvió a ganar.

Luego de eso, se perdió el recato y se inició entonces un proceso de defenestración de gobernadores y alcaldes electos, por parte del poder central que usaba para ello todos los poderes que controlaba.

Lo hicieron en Apure con Jesús Aguilarte. No sólo lo sacaron sino que además al hombre lo mataron en su casa en Maracay. Nadie dio una explicación.

El gobierno designó a Ramón Carrizalez secretario general de gobierno y posteriormente gobernador. Luego el hombre fue electo.

Nuevamente Apure fue el campo para volver a desconocer la voluntad de la gente, cuando el alcalde de la alcaldía mayor fue sacado del cargo e hicieron lo mismo con una alcaldesa. Por cierto, gente que era de ellos. Los tres, Aguilarte, Rodríguez y la dama alcadesa.

Hicieron lo mismo en Carabobo y en Aragua y en ambos casos, aunque pusieron presos a los alcaldes, las esposas de los dirigentes políticos de oposición terminaron ganándoles. Se quedaron quietos entonces.

Luego se vinieron al estado Bolívar y sacaron al alcalde sin explicación. Sacaron también al sustituto sin explicación y designaron a un tercero que ni siquiera vive en el municipio.

Pero donde aplicaron la mayor violación al Estado de Derecho fue en la Asamblea Nacional.

Allí simplemente desconocieron la voluntad de la gente que escogió a esos parlamentarios.

Primero a los de Amazonas y luego a todos los demás. Incluyendo a los de ellos. Por cierto, allí nadie se ha quejado, cosa insólita y que revela, la sumisión de los militantes al poder central. Obviamente eso no puede ser bueno porque nos hace recordar al nacionalsocialismo o mejor explicado al nazismo.

Esa es la razón por la que la gente está en la calle. Hay otras por supuesto, la escasez de todo, pero fundamentalmente es el atropello a la voluntad de la gente, al desconocimiento del derecho del otro.

Por eso la gente solicita la renuncia del Defensor del Pueblo porque no es  posible que todos nos demos cuenta de eso y él no lo note.

La gente volverá a sus casas cuando el gobierno admita que violó la voluntad de la gente impidiendo las elecciones regionales en diciembre del año pasado y dejando sin parlamento a un país cuya mayoría lo eligió así como quedó.

Podrán alegar desde el gobierno que las manifestaciones y el afán de pedir el revocatorio fueron lo que impidieron esos comicios. Sólo que no es cierto, porque una cosa es el gobierno y otra cosa es el Estado. El problema se presenta cuando se confunden ambos ámbitos y se cree que se ocupa al mismo tiempo los dos espacios.

El gobierno podía alegar y protestar políticamente pero el Estado debió haber llevado a cabo los mecanismos para las elecciones regionales.

Pero claro, cuando los cinco o seis o uno ya no sabe cuántos son, rectores del CNE son militantes del Psuv, pasa lo que ocurre en el TSJ, todos levantan la mano y juran ante los símbolos del chavismo, del madurismo y del Psuv, pero no ante los símbolos patrios.