No es broma, es la guerra

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La oposición tiene ochenta días haciendo eso. Y si bien en Venezuela el acatamiento de la ley no es precisamente un puntal republicano, hagámosle caso a Sun Tzu cuando afirmaba que, en guerra, nada que se prolongue es hábil.

Acabamos de ver a muchos fiscales del Ministerio Público reunidos en la calle con pancartas y banderas, gritando a coro: este gobierno va a caer… La jefa les dijo que salieran a garantizar la incolumidad del Estado venezolano… Ochenta veces diputados de la AN, otra institución del Estado, dirigen la violencia contra los cuerpos de seguridad de ese Estado, asesinando y destruyendo bienes. Cuando no lo hacen se entretienen en “destituir” al Presidente de la República o a los Magistrados del TSJ. También es cotidiano ver a alcaldes, que son corresponsables en el control del territorio, convertir sus municipios en espacios anarquizados, sin leyes ni autoridad. Y la gata se sube en la batea cuando el gobierno entrega a esa Fiscalía a unos GN que dispararon para detener la turba incendiaria y asesina que se le venía encima (vean las fotos).

Los juristas hacen lo suyo. Petit Da Costa, antiguo Contralor del Estado, acaba de declarar que hay que elegir de inmediato: a un Encargado de la Presidencia, previa remoción del Vice, y a los sustitutos de los magistrados ilegítimos del TSJ y del CNE… Acordémonos del decreto Carmona y de Escobar Salom, ex-Fiscal General que salió ese día a pedir someter a la fuerza y arrestar a las autoridades legítimas que se resistan. Fue el mismo que, en ejercicio de su cargo, dijo de lo más orondo, que hay leyes que no tienen por qué cumplirse. Y el diputado Ferrer, ya desmarcado de la minoría que pretende decidir el futuro de la nación… asume con total desenfado que no por desconocer al PSUV dejará de ser legislador.

Todo es tan absurdo que hasta un “marxista-leninista” ortodoxo como Toby Valderrama dice cosas tan raras como estas: Cuando el ungido aparezca, y tarde o temprano lo hará, de eso estamos seguros, la preparación para la llegada del líder produce al líder. Cuando el ungido llegue, la situación política será cruzada por un rayo que iluminará los campos en pugna… Provoca decir, que dios nos coja confesados.