Cada uno de los padre de los 11 estudiantes presos en Guaiparo por marchar en Alta Vista el pasado 15 de junio de este año trata de entender el ensañamiento que el sistema político y judicial ha tenido con estos muchachos.

Poco a poco han ido liberando a casi todos los jóvenes detenidos en protestas. En Bolívar están los de Aragua, 38 alumnos de la Upel y los 11 de la Ucab así como los de la UDO y los del Iuteb y Unexpo.

En total son 41 del estado Bolívar, de acuerdo a las cuentas que lleva el Foro Penal.

Serían entonces 41 de Bolívar y 38 de Aragua para un total de 79 estudiantes universitarios tras las rejas.

Todos los padres y eso incluye a las madres se ven desorientados. Aplastados por la realidad que viven. Aunque lloran cada vez que hablan de su muchacho y recuerdan con horror  donde están, no dejan de reconocer el respeto con que sus hijos fueron tratados tanto por el componente militar que los tuvo detenidos y los mismos reclusos pero ciertamente están presos, no duermen en sus camas, no se sientan con ellos a la mesa y no pueden darle la bendición todos los días.

Tampoco comprenden porque el juez Carlos Oronoz incluyó un delito adicional, agavillamiento, que no había sido solicitado por la fiscalía pero además les jugó sucio y trasladó a sus muchachos para El Dorado, con el horror que implica ese nombre.

Menos se explican porque el nuevo juez, Eduardo Fernández, ratificó el delito imputado por el juez Oronoz en una acción extra petita como dicen los abogados, es decir dio demás, cuando los abogados defensores y la fiscalía insistieron en casa por cárcel con presentación cada 15 días hasta que se dé la audiencia preliminar.

Hasta ahora los otros jueces que han vistos los casos de muchachos detenidos en protesta han dado casa por cárcel con presentación cada 8 a 15 días más fiadores.

A los de la Ucab simplemente les negaron cualquier posibilidad. Presos primero en El Dorado y después en Guaiparo.

 

Las detenciones

Ciertamente los muchachos de la Ucab se han enfrentado a la GNB con mucha fuerza, pero no es el caso de estos muchachos, de estos presos de Guaiparo.

Con la excepción de Samuel Petit, los otros 10 no tienen experiencia política más allá de una marcha, de un grito o de llevar una pancarta dentro de la universidad o en la vía pública, pero nada más.

Inclusive hay varios casos de estos muchachos que ni siquiera estaban protestando cuando se los llevaron.

Por ejemplo  a los que agarraron en la camioneta, presuntamente llena de artefactos explosivos, cosa que fue desmentida luego de ser desarmada  y haber pasado la revisión de los técnicos que comprobaron que allí no había ni siquiera un palo de fósforo, venían de la universidad y estaban dejando a una compañerita en su casa en Alta Vista.

A otro de los chamos, la GNB lo puso preso abriendo el kiosco de comida rápida que tiene su familia en Alta Vista. Eso fue cerca de las 4 de la tarde y no se llevan preso a su hermano porque el muchacho salió tarde de la casa.

A otro se lo llevaron preso porque iba caminando por la calle y aunque sus compañeras trataron de evitarlo, los GNB lo subieron a una moto, de eso hay hasta un video en las redes, y se lo llevaron.

Así pues de los 11, por lo menos 5 no tenían nada que ver con la marcha o con algún tipo de conflicto, lo que significa que a lo mejor ninguno hizo otra cosa más allá que protestar en Alta Vista.

Por cierto, esa marcha del 15 de Junio fue una de las más escuálidas pero no porque hubiese gran cantidad de opositores sino porque no tenía mucha gente.

Al final después de escuchar a los padres termina uno pensando que a los funcionarios de la GNB les ofrecen algún tipo de aliciente  o incentivo por muchacho detenido pues nada explica algunos de los casos donde jóvenes fueron llevados con carro y todo presos o detenidos en un kiosko de comida  horas después de haber terminado la protesta y lejos del sitio.

Se pregunta uno, inocentemente, ¿Por qué no hacen eso mismo con los delincuentes? Se meterían unos reales.

 

¿Qué exigen los padres?

El papá de Samuel Petit es uno de los que habla con más dolor sobre lo que ocurrió con su muchacho. Este joven, dirigente político de Voluntad Popular, está casi graduado de comunicador social en la Ucab Guayana y su padre habla de él con la ternura propia de un progenitor.

Mi muchacho era el más tímido de los tres que tengo pero bueno quiso ser político. Y de alguna forma también lo soy pues ejerzo el ministerio evangélico, dice mientras su esposa llora quedito a su lado.

Se ofrece como cordero para sacrificar a su hijo si con eso son liberados los otros 10. Es decir, propone que el suyo quede detenido y que suelten a los otros “porque no soporto oír que por culpa del mío, los otros tienen a sus hijos presos”.

La madre de Samuel llora mientras las otras tratan de consolarla. Una de ellas se atreve a decir que sus hijos admiran mucho a Samuel quien les ha dado mucha orientación y que sabe que los otros 10 jóvenes no aceptarán esa tesis.

Papá Petit casi se quiebra pero insiste en la propuesta y afirma que si él se lo pide a su hijo, Samuel aceptará. Todos le dicen que lo olvide.

En fin, esta experiencia ha permitido saber que la bondad aunque es una gema extraña en estos tiempos, existe, que los presos de El Dorado admiran a los estudiantes y los defendieron y protegieron porque es cierto que hasta el malo quiere justicia.

Esta semana que comienza debe ser definitoria y seguramente el juez Eduardo Fernández, quien lleva el nombre de un político prominente del socialcristianismo en Venezuela, debe ratificar o cambiar la decisión. Sobre todo porque el gobierno ha dado una señal de entendimiento con la liberación de Leopoldo López.

Los padres lo que piden es que sus hijos duerman en sus camas en sus casas porque todos los días cuando se marchan del centro de coordinación policial de Guaiparo, se van con el alma en vilo, sobre todo porque saben que allí hay más de 200 detenidos con prontuario y apenas 30 policías.

“Todas las noches nos acostamos asustados pidiéndole a Dios que no pase nada. No queremos sino eso, que esperan su audiencia en su casa donde por lo menos tendrán más seguridad. Eso es lo único que queremos”, concluyen.