Confianza

0
53
Foto El Nuevo Herald

El problema de fondo en Venezuela sigue siendo uno: Confianza. Se escoge ver el árbol y no el bosque.

La actividad convocada por el país que no está con el gobierno este domingo tiene varias lecturas.

Primero salió a votar menos gente de la que se aspiraba. Claro habrá quienes digan con razón que fueron apenas 14 mil puntos, es cierto, pero si este sector tuviera la razón no habría dique que contuviera esa energía.

Segundo, no hay tantos venezolanos afuera como se piensa pues apenas votaron un poco más de 600 mil y si todos los  que están afuera se fueron por culpa del gobierno, deberían ser mínimo 2 millones.

Tercero, el CNE y el Plan República, tienen que hacer una evaluación de su actuación pues este domingo  sin esos actores se llevó a cabo una consulta que se vio empañada, sólo en aquellos sitios donde el gobierno no pudo controlar a sus paramilitares.

Además de que las famosas maquinitas ya no son garantía de nada, más que para que unos zánganos hagan negocio comprando los equipos y brindando “asesoría técnica.”

Cuarto, no se puede dejar de lado, la actuación de los venezolanos de a pie este domingo. Los ciudadanos le dieron una lección al gobierno y a la oposición, en cuanto a organización, logística, eficiencia. Eso no lo puede negar nadie porque en el gobierno hacen todo con los reales del Estado, los carros, los recursos, todo del Estado, nada por ellos mismos como hizo la gente ayer domingo, con sus propios recursos, sus carros, sus mesas, su papel, sus lápices, su poquita comida.

Quinto, el gobierno no tiene una mayoría abismal, lo que significa que la consulta del domingo 30 de julio tampoco será espectacular en número y en cantidad. No importa lo que digan Nicolás y Diosdado y su caterva de antenas repetidoras.

Pero regresemos al problema de fondo: Confianza. Así como el gobierno alega con lógica que nadie sabe cuántos votaron y que esos resultados fueron inflados, ese va a ser el mismo argumento del próximo 30 de julio, de quienes no participan por principio y formación política en la elección de los constituyentistas.

Y es claro que así será porque no habrá representación de la oposición (no de los del Gran Polo Patriótico, esos son tontos útiles que aceptan el papel por beneficios crematísticos).

Justificarán desde el gobierno la ausencia de colas porque “con la máquina es muy fácil y dura muy poco tiempo, máximo 40 segundos” (tal cual decía la oposición en su consulta de este domingo).

Déjenme decirles que fueron menos de 40 segundos, yo estuve allí. Lo que hacía que la cosa demorara era las inmensas colas, pero gigantescas, hasta 40 minutos se podía estar en una de esas.

Así pues, el domingo 30 de julio, la diferencia la harán las colas. Lo sabrán quienes estén allí.

Seguramente el gobierno también traerá sus veedores internacionales como hizo la oposición, lo que legitimará la acción, tal cual con la de la oposición.

Al final, seguimos en el mismo trance pero con una diferencia: Todos descubrimos y el mundo también que no existe confianza entre nosotros por lo tanto hasta el 30 de julio estuvimos parados frente al barranco.

A partir de ese día vamos en caída libre, o como dice la canción de algún bar: “Cuesta abajo en su rodada”.  Y pensar que todo es por una palabra: Confianza.