Nos quedamos sin una Noche Tan Linda

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Venezuela perdió su último sueño. En un día no tan lindo, nos quedamos Sin una Noche Tan Linda porque ahora resulta que el Miss Venezuela era una gigantesca empresa de prepagos y nosotros no lo sabíamos.

Todos en el país esperaban la elección del Miss Venezuela como el mundo espera la entrega del Oscar cada año. Ahora, hasta eso lo perdimos. Y todo porque Osmel Souza fue despedido aunque él dijo que estaba renunciando.

“Renunció” el cubano venezolano que durante 40 años dirigió la empresa más próspera después de la petrolera y 15 días después se levantó la tapa de esa caja y aun vuelan espíritus malignos por el aire.

Todos nos negamos a creer que el Miss Venezuela fuera una especie de sucursal de Sodoma y Gomorra porque siete títulos universales otra cantidad mundiales y otra cantidad más en el Miss Internacional, Miss Tierra, Miss Aire, Miss Agua, Mis Café, hasta Miss Chocozuela, como decían en Radio Rochela, programa con el segundo raiting más alto después del Miss Venezuela, por el Miss Chocozuela, no se consiguen a punta de “eso”.

Se consiguen con trabajo, disciplina, entrenamiento, sino ¿Quién puede explicar por qué Osmel Souza era contratado por Colombia, México, República Dominicana para que entrenara a los equipos y a las mises que representarían a esos países en los concursos de belleza?

No hay otra forma si no por la impronta de trabajo. Si fuera suficiente sólo “eso” cualquier casa de Citas o Lupanar en Venezuela, Colombia, Brasil, República Dominicana, Holanda, España, Tailandia, en fin, tendría chance de mandar a sus representantes porque sólo se necesita experiencia en “eso,” ¿No les parece?

¿Ah qué en el chavismo, los llamados patrocinantes pasaron a ser maridos muchos de ellos de las muchachas? Es cierto. Pero ocurría en la IV república también, sólo que eran menos ostentosos o menos marginales.

En la IV tampoco se hacía alarde de las operaciones  estéticas o plásticas. Se ocultaban más bien.

En cambio en la V, la industria del biopolímero tuvo una explosión económica tan importante que hasta un mecánico podía inyectar una prótesis en cualquier parte del cuerpo.

Y por supuesto, eso ha incrementado las muertes estéticas. Tenemos hasta juezas que se han quedado en la mesa de operaciones en su afán de verse hermosas como si fueran candidatas en una Noche Tan Linda.

Dos más dos son cuatro. Osmel se va y sale a relucir todo eso contra las muchachas del Miss Venezuela. No hubo medida.

Entre la Organización Cisneros y Osmel Souza acabaron con el prestigio de todas esas jóvenes que tienen familia. No pensaron en nada de eso.

Por eso siempre he dicho que nunca creí en Chávez ni en el chavismo porque aunque acabó con Rctv  y dejó a mucha gente sin trabajo, en vez de sacar de los medios a Marcel Granier, no hizo lo propio con Venevisión, y los Cisneros.

Tanto Venevisión como los Cisneros, Rctv y los Phelps se dedicaron a construir un país a través de las novelas donde las protagonistas jamás tenían problemas para no trabajar.

Su única preocupación era que el príncipe llegara y no le fuera arrebatado por la mala de la novela para que pudieran terminar juntos y felices para siempre.

Nunca se construyeron valores sino antivalores. Había que estar buena, ser pobre y heredar de un padre rico  con remordimiento de conciencia porque había abandonado a la pequeña y a su madre porque era pobre y su familia lo desheredaba si se casaba con ella, la hacía rica de pronto.

Claro, después de ser sometida a todo tipo de tortura, por ejemplo, trabajar, eso era una tortura para la protagonista. Lo bueno era no trabajar.

¿Cómo podemos pedirle al chavismo que entienda que el trabajo es un valor?

No se puede.

Y ahora viene Osmel y usa a su peón, Anarella Bono, para prender el ventilador y terminar con el último sueño que teníamos los venezolanos.

Ahora si nos parecemos a Cuba. Tristeza por todos lados. Y pensar que los Cisneros y Osmel son cubanos.

/ Carmen Carrillo