Declararán al zamuro ave del municipio Caroní del estado Bolívar

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Como muchos de los habitantes de esta tierra de gracia, aprovecho los diferentes asuetos y oportunidades que mis labores me permiten para visitar a mi familia que vive en Ciudad Guayana, en el estado Bolívar, y esta Semana Santa no fue la excepción.

Esta población, y especialmente Puerto Ordaz, fue considerada en su momento como uno de los mejores ejemplos de ciudad planificada en Venezuela y Suramérica. Por supuesto era durante las gestiones del denominado “zar” de Guayana, Leopoldo Sucre Figarella, ministro de obras y sin cartera durante varios gobiernos de la cuarta república, además de presidente de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) que al no existir durante algunos años alcaldías, se encargaba del ornato de esta urbe.

Posteriormente, y una vez surgidas las alcaldías, siendo estas cargos de elección popular, tuvimos gestiones como las del buen amigo y camarada Clemente Scotto Domínguez durante los períodos 1989-1992 y 1992-1995, Pastora Medina (1995-2000), Antonio Briceño (2000-2004), nuevamente la de Clemente Scotto (2004-2008), José Ramón López Rondón (2008-2012) (2013-2016), Eriberto Aguilera (e ) (2016-2017), Tito Oviedo (e ) (2017-2018) y ahora alcalde electo por el período 2018-2022.

Sin duda una de las gestiones que se preocupó por el aseo y ornato de la ciudad, y funcionamiento de los servicios públicos, sin mezquindad de ningún tipo hay que reconocerlo, fue durante la gestión de José Ramón López Rondón. Y esto es algo que el pueblo de San Félix y Puerto Ordaz aún recuerda.

Una de las promesas electorales del hoy alcalde del municipio Caroní del estado Bolívar, me refiero al compañero Tito Oviedo, fue la de la llegada de compactadoras y una empresa de producción social en Guayana para la disposición de los desechos sólidos en dicho municipio. Creo que ha habido demoras en el cumplimiento de la misma.

Expresé en los primeros párrafos de este artículo que vine a Ciudad Guayana a compartir con los míos y disfrutar de mis días de asueto de la Semana Mayor, como cualquier venezolano que viaja por estas fechas. Estos días de reflexión me han inspirado la musa de la escritura y he producido algunas opiniones las cuales han sido publicadas oportunamente. Y he querido hacer honor a uno de los legados y postulados del Comandante Inolvidable Hugo Chávez, al hacer ejercicio de la necesaria crítica y autocrítica revolucionaria.

Cuando llegué a Puerto Ordaz, me permití hacer un recorrido a pie por algunas de sus calles. Y una de las escenas que pude observar me impactó sobremanera y no puedo catalogarla sino de dantesca.

Nada más y nada menos que frente a la sede de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) vi montañas y montañas de basura, y no conforme con ello, vi como una bandada de zamuros, aves de rapiña habían descendido hasta allí para romper las bolsas de basura y comer de ella. Una escena verdaderamente triste.

Igual al llegar cerca de casa, también pude observar en cada una de sus esquinas una mala disposición de desechos sólidos.

Cambalache, que es el famoso relleno sanitario y de disposición de la basura en el municipio, ahora lo vemos extendido y masificado en el resto de las parroquias que conforman el municipio Caroní.

Esta realidad, sin contar otras innumerables que padecen los ciudadanos de este municipio, y que se resumen en un terrible stress social, puede configurar una situación explosiva en contra del proceso revolucionario y bolivariano de la región.

No en balde, los resultados electorales de las regionales de octubre y las municipales de diciembre, pese a tener un triunfo importante de las fuerzas revolucionarias, el clima de malestar y descontento que se respira producto de la merma del poder adquisitivo de la población y deterioro de su calidad de vida son signos evidentes, además de alarmantes.

Sin duda debe el ciudadano alcalde de este municipio Caroní, Tito Oviedo, asumir y cumplir la promesa electoral de las compactadoras y de la disposición de los desechos sólidos del municipio que gobierna. Esta situación ya tiene rato y no esperemos que haya brotes de epidemias y se convierta en un asunto de salud pública para atenderla.

Eso sin contar que he podido constatar in situ, como trabajadores del aseo urbano del referido municipio tratan de ocultar los logos de la alcaldía en los camiones en los que se trasladan, y cuando acuden por calles y urbanizaciones del referido municipio, solo recogen la basura si los ciudadanos y ciudadanas les dan una “colaboración” que no baja de los 10 mil bolívares (y no cobran más producto de los problemas del efectivo en la zona), cuando se supone que ellos no están haciendo un favor sino prestando un servicio que es público. Eso a mi entender, se llama corrupción.

No sé si el ciudadano alcalde y el tren gubernamental que lo acompaña se dan cuenta que esta problemática no solo afecta su gestión, sino la del nuevo gobernador del estado Bolívar, M/G Justo Noguera Pietri quien realmente tiene la mayor disposición para el trabajo y un corazón muy grande que no le cabe en el pecho por poner esta entidad federal como una tacita de oro.

No obstante, pareciera que algunas personas de lo que se supone es su equipo de trabajo, no le acompañan o están en sintonía con su deseo.

Esto compromete de manera importante el proceso revolucionario en la zona, a mi juicio.

El propio Comandante Chávez fustigaba la gestión de sus propios ministros, además de gobernadores y alcaldes que se decían afectos a su proyecto político, emplazándolos a cumplir con sus funciones y tareas.

Un alcalde, y más si este se considera revolucionario, debe aprender de la ciencia del gobierno, y si una de sus funciones es la de velar por el ornato y aseo de nuestras ciudades, pues debe aprender e ingeniárselas para recoger la basura de nuestras calles.

También este pueblo guayanés debe asumir responsablemente su cuota de responsabilidad y sacar los desperdicios a unas horas que la municipalidad lo establezca.

Y no dejar la responsabilidad exclusivamente a las autoridades, que tienen la mayor cuota, sin duda, pero todos debemos contribuir a realizar una ciudad mucho más humana y cordial como en su momento lo fue.

Uno de los terribles males por los que nos encontramos atravesando no solo en Caroní, sino en buena parte del territorio nacional tiene que ver que en medio de la situación de dificultades que afrontamos, y por ello es que la misma está sacando lo peor de nosotros mismos.

Eso sin contar con la indolencia que se ha venido apoderando tanto de ciudadanos, ciudadanas como de las propias autoridades gubernamentales. Esto tiene que ser detenido de inmediato, a fin de poder rescatar el proceso revolucionario, y contribuir a la remoralización de nuestro pueblo que así lo demanda.

De manera sarcástica (aunque no por ello menos dolida) le pregunté algunos amigos cuál sería el ave del municipio Caroní (puesto que a nivel nacional la considerada ave nacional es el turpial y el árbol el araguaney) porque seguramente los nuevos concejales y concejalas de dicha localidad llevarán como protesta declarar al zamuro como ave símbolo del municipio Caroní, ante los promontorios de basura que se pueden observar a simple vista en cada una de las esquinas de Puerto Ordaz y San Félix, en el estado Bolívar.

¿Será que tendremos que llegar a ese extremo o aún estaremos a tiempo para reaccionar?

Tenemos el poder político, pues ejerzámoslo. El propio Bolívar así no los manifestó: “Llamarse líder para no serlo, es el colmo de la miseria”.

Juan Martorano

*Abogado,Activista por los DerHumanos,Militante Revolu y dela Red Nacional  Tuiter@s Socialistas ( http://.juanmartorano.blogspot com /http:juanmartorano.worpress.com).jmartoranoster@g mail  ,j_martorano@hotmail.com , _. a . @juanmartorano ( en Tuiter)