Israel gana Eurovisión con una canción inspirada en el movimiento #MeToo

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Lisboa.- Israel ganó por cuarta vez en su historia el Festival de la Canción de Eurovisión con un tema inspirado en el movimiento mundial contra el machismo #MeToo, votado por millones de telespectadores al término de una final celebrada el sábado por la noche en Lisboa.

La canción Toy fue interpretada por la cantante israelí de 25 años Netta Barzilai, que lanzaba un mensaje a favor de la emancipación femenina y contra toda forma de acoso.

“Gracias por haber aceptado la diferencia y apoyado la diversidad”, declaró la cantante, llorando. “Adoro a mi país”, añadió ante una multitud de 11.000 entusiastas que enarbolaban banderas o prendas de ropa con los colores de sus respectivos países.

La artista logró convencer al público con su potente voz, sus muecas y su baile, en el que imitaba los movimientos de un pollo, en un duelo en el que se enfrentaba -según los corredores de apuestas- a la representante de Chipre, la cantante griega de origen albanés Eleni Foureira.

Esta última interpretó la canción titulada Fuego, un tema de pop con un estribillo pegadizo cantado en inglés por el que se la comparó con Shakira o Beyoncé.

Favorita en las apuestas

Israel también ganó las ediciones de Eurovisión de 1978, 1979 y 1998.

Netta Barzilai sucede así al cantante portugués Salvador Sobral, vencedor el año pasado en Kiev.

Favorita de los corredores de apuestas durante semanas, la israelí quedó en segunda posición en un primer momento, pero la victoria no se le escapó.

Consiguió su primer puesto gracias a los puntos de los telespectadores de los 43 países participantes, pues el candidato austriaco Cesar Sampson consiguió quedar primero tras el voto de los jurados profesionales nacionales, generando una gran sorpresa.

Seguido por decenas de millones de telespectadores, el maratón audiovisual de tres horas y media, que se celebra desde 1956, ofreció una vez más un abanico de géneros musicales variados, trajes extravagantes y provocadoras puestas en escena.

En el recuerdo de muchos quedará el vestido gigante de la soprano estonia y el piano en llamas del rockero ucraniano, pero también el vikingo pacifista llegado desde Dinamarca.

Micrófono robado

En un registro más intimista, pero igualmente atrevido, la balada del irlandés Ryan O’Shaughnessy estuvo acompañada de un baile romántico entre dos hombres, que le costó la censura en China durante la retransmisión de la primera semifinal.

Todo fue según lo previsto excepto por la aparición de un espontáneo en el escenario durante la actuación de la británica SuRie, a la que le robó el micrófono, antes de ser detenido por las autoridades.

Eurovisión, un certamen que cada año siguen casi 200 millones de telespectadores, ha generado polémica en muchos momentos de su historia, como cuando la drag queen con barba Conchita Wurst resultó vencedora representando a Austria en 2014.

Fuera de concurso, el anterior ganador de Eurovisión, Salvador Sobral, subió al escenario junto al cantante brasileño Caetano Veloso, en la que fue su primera actuación desde que se sometiera a un trasplante de corazón a principios de diciembre pasado.

Con un presupuesto de 20 millones de euros, el más bajo de la última década, la televisión pública portuguesa RTP diseñó un espectáculo más “teatral”, limitando el uso de proyecciones de video y de nuevas tecnologías.

El objetivo era hacer honor a la idea lanzada hace un año por Salvador Sobral de que “la música no son fuegos artificiales, sino sentimientos”, si bien, al final, fue la desconcertante Netta Barzilai, con sus efectos pirotécnicos, la que consiguió encandilar al público. EU