Acto de fe

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Esto es en la vía Venezuela, en toda la avenida. Enfrente hay muchos comercios.

En una cola de esas que hacemos todos los días en esta ciudad, para comprar cualquier cosa, un joven para distraerse del tedio, comenzó a contar que él venía de pasar unos días en Barquisimeto, estado Lara, y que lo que más le había llamado la atención era que la ciudad estaba limpia.

Acto seguido, dijo: En Ciudad Guayana no tenemos esa suerte.

Luego se refirió a la educación que ahora reciben nuestros hijos y dijo que antes no había tantas leyes pero había más educación.

Ahora no se puede decir nada sobre responsabilidad con los hijos porque si sienten que se está siendo muy duro, inmediatamente apelan a la Lopna, mencionó el ciudadano, quien no debía tener más de 32 años.

Escuchándolo me reí porque ciertamente nuestros hijos ahora conocen cuáles son sus derechos pero no sus deberes porque cuando hacemos la más sutil demanda de responsabilidad, inmediatamente apelan a sus derechos y a la posibilidad de que se les genere un trauma si los presionamos mucho.

El ciudadano señalaba  además, que la ciudad de Barquisimeto seguramente estaba limpia, no sólo porque quienes dirigen el estado, se preocupan por recoger la basura, suerte que no tenemos los guayaneses, sino además porque sus habitantes no tienen por norma echar la basura en cualquier parte y en este punto, él relacionaba la Lopna con la basura.

Es decir, los derechos para evitar traumas pero ninguna responsabilidad.

Eso quiere decir que si el hijo de uno bota la basura por la ventana del carro no se le debe llamar la atención porque se le puede crear un trauma.

Seguramente esa es la lógica de los gerentes y propietarios de los pequeños negocios ubicados en cualquier avenida principal de esta ciudad que botan la basura en cualquier esquina porque el aseo no pasa con la frecuencia del caso.

Así tenemos a Ciudad Guayana, tanto en San Félix como en Puerto Ordaz, con pequeños “ojos de agua” (basureros)  en cualquier sitio, ustedes saben, botan la basura en cualquier parte y no se les puede decir nada porque se pueden traumar.

El alcalde actual, hecho a la carrera, no de carrera que son dos cosas distintas, le pone corazón al asunto. En la mañana pasan las compactadoras y recogen los desechos sólidos que están ubicados en las avenidas principales.

Ustedes saben por dónde pasa la reina, pero no se meten hacia los barrios y urbanizaciones a llevarse los desechos sólidos.

Por eso es que se pasa por muchos sectores de la ciudad y en el ambiente se respiran malos olores.

En la tarde se vuelve a pasar por esa avenida que ha sido limpiada en la mañana y otra vez están los montones de basura.

¿Qué quiero decir con esto? Que los guayaneses somos unos tipos maleducados, desconsiderados, falta de respeto por el otro, por el vecino, por el de al lado porque no hay cuerpo que aguante esa situación: Se recoge la basura en la mañana y en la tarde hay otra vez montones de desechos.

Ni diez alcaldes ni siquiera si son clones de Rangel Gómez, pueden resolver el problema de la basura ante esa realidad.

Cuando hace más de un mes, el diputado Héctor Rodríguez, inició el Plan Cayapa en Doña Bárbara en San Félix, recuerdo como periodista, haberle señalado que no tenía sentido hacer eso si no se cobraba el servicio porque la gente iba a volver a botar la basura donde le diera la gana, total no se respeta a sí misma no tiene por qué respetar a otro, acoté.

Recuerdo que Héctor Rodríguez explicó que la “idea es primero hacer que la gente adquiera la norma de sacar la basura determinados días de la semana y a determinadas horas para que se acostumbre y luego cobramos el servicio”.

Bueno diputado, a menos que pongan a alguien preso o le cobren una multa in sito, o sea cuando esté ocurriendo el hecho de ensuciar la calle, va a ser bien difícil que el guayanés, adquiera alguna buena costumbre, en materia de desechos sólidos.

Eso es como pedirle a mi vecina que no haga fiestas, jueves, viernes, sábado y domingo, con la música a todo volumen.

Yo sé que ella no me va a hacer caso porque ella está en su casa, la que está fuera de sitio soy yo. Así mismo está el diputado Héctor Rodríguez con el tema de la basura y la tarea de enseñarle al guayanés a tener normas.

Ah y por favor no me manden para Barquisimeto, mándeme a Francia si alguno se considera ofendido porque lo llamé cochino.

Carmen Carrillo