128 años del natalicio de Alejandro Vargas creador de la guasa guayanesa

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(CNP-19208).-Como olvidar aquella “Casta Paloma de gentil plumaje” del compositor y trovador guayanés del siglo XX, picaresco Alejandro Vargas.

Su padre fue el albañil, afro-trinitario, Luis Batista; aquel negro que tuteló la obra de la construcción del Muelle del gran paseo “La Alameda” un muro para evitar que se metiera el caudal del río Orinoco.

Julia Vargas originaria de Aragua de Barcelona capital del municipio Aragua, uno de los 21 que conforman el estado Anzoátegui al este de Venezuela, fue madre del músico, mujer humilde, hija de esclavos, no sabía leer, ni escribir.

Se dice que interactuó con grupo de la etnia indígena Kariña que la educaron en cuanto a la melodía y danzas ancestrales, dio su aporte musical a su hijo, el juglar angostureño.

De la fecha de nacimiento del juglar, me puse a leer varios reportajes, me surgió una duda en cuanto al tiempo de su origen, casi todas –leí- indican que nació el 17 de noviembre de 1892.

Sin embargo, luego de aplicar el paradigma de investigación pude comprobar la descripción, interpretación de esta índole social, me encontré con una información bastante importante.

 

El maestro Alejandro Vargas nació el 13 de noviembre de 1892, el menor de cuatros hermanos.

Su origen fue en La Capotera (hoy calle Peñalver) de La Alameda, muy cerca de la casa de la familia Torres (doña Nicolasa, Pérez Prado) y luego de uno de los tantos desastres del río Orinoco, se mudó toda la familia al sector Los Culíes, del Casco Histórico de Ciudad Bolívar.

Un amor en carnaval
El creador de varias composiciones en su juventud le gustaban mucho las fiestas carnestolendas y cuando llegan los carnavales de Ciudad Bolívar, consigue muchas emociones, alegrías y amor.

Este músico de buen porte, guapo, de estatura alta, muy alegre, de manera inesperada se distingue con una comparsa de nombre “El Manzanares” que se refería a los vapores que navegaban por nuestro Orinoco; conoce una hermosa joven de nombre Carmelina Rojas, contaba con 16 años de edad, quien bailaba, cantaba e impactó al juglar.

Al parecer el amor llegó para quedarse, desde que se vieron supieron que el amor de ellos era para el resto de sus vidas.

Se emprendió un bonito romance, al criterio que la suegra no le gustó ese noviazgo; en vista que no aceptaron su relación la pareja decide fugarse e iniciar su propio hogar.

Más allá de los tropiezos fue una pareja que vivió momentos muy satisfechos de cantos y ritmos originales de aquel tiempo.

Un sustento para su familia
El coplista Vargas abre una vida musical exitosa, busca otra entrada de dinero, entre tantas cosas se convierte en fabricante y vendedor de almohadas de pelusas de ceiba.

Este músico aparte de ofrecer almohadones, también fue repostero. Cuando llegaba la fresca primavera, solo se observaba los árboles frutales cargados de mereyes y se convertía en vendedor de dulces de merey, mazapán, turrón de semilla de merey.

Trabajaba la albañilería, así como también le gustaba pescar mucho en el río Orinoco.

Un programa radial
Cómo creer que aquel compositor de no saber leer, ni escribir, fuera conductor y productor de su propio programa radial.

Emisión televisiva para aquellos seguidores con talento en vivo, esta transmisión tuvo como nombre “Alejandro Vargas y sus Guasas”.

Un espacio que permitió conocer más allá sus canciones del estilo Calipso, parranda y merengue lleno de onomatopeya, imitaciones de sonidos reales de la naturaleza, pero ante todo son palabras relacionados con la fonética; producción física del habla, es decir la trayectoria del aire, en su viaje por la garganta, hasta que lo expulse por la boca.

A fin de que aquel negro afro-trinitario inculto; que no lo aceptaron en una escuela donde solo estudiaban hijos de burgueses, sabía pronunciar muy bien las “s” y las “r” mejor que un catedrático. Se evidencia finalizando las estrofas y en los coros.

“Esta es la Garza paleta, la que se halla con nosotros, bautizada en Catalina, y nacida en Sacoroco, que se ha venido volando observando poco a poco, las bellezas y el paisaje. Del caudaloso Orinoco S: Estamos cantando, C: la garza paleta”.

La expresión guasa se conoce en Venezuela quizás a través de la población negra por ser una descomposición fonética del francés o a través de la transculturización indio-africana que se estableció en la colonia cuando coincidían en las haciendas indígenas y africanos.

Corominas (1954, p.823) señala No le parece aceptable el término de ´o´ por ´ua´ en la transición de guasse a guasa, obstáculos fonéticos en los africanos para pronunciar guasse pudieron deformar la palabra convirtiéndola a través de un proceso repetitivo en el nuevo vocablo guasa.

Este autor les puso a cada unas de sus composiciones un poco de la semiótica, en materia de la esencias culturales y sociales cuando menciona en una de sus letras el esplendoroso Río Orinoco, su flora, fauna y acontecimiento especiales.

Un poco de étnica tradicional sentido de pertenencia en el que hay más de una identidad en contacto.

Un calipsero
Este bardo siempre estaba integrado a la junta de Feria del Orinoco, ya que era el experto de diversos símbolos de carnaval y creador de género musical de la Guasa Orinoquense.

Con sus instrumentos musicales, una maraca indígena, la guitarra, creaba su propio sonido, la unión de índole guayanés.

El maestro contaba con algo que no es común en un filarmónico, indiscutible que casi nunca repetía una melodía de la misma manera todas fueron diferentes.

Fue bendecido con una excelente voz, de intérprete y un innato en cuanto el oído rítmico, impresionante armónico, para aquel que no tuvo colegio, ni universidad. Aprendió de él mismo de los amigos serenateros de su época con su ritmo muy personal.

Perdió su voz
El músico emprendedor, con actitud positiva ante cualquier acontecimiento le tocó enfrentar –lastimosamente- la pérdida de su voz.

El artista sigue adelante, se sobrepone, con su fuña voz continua su progreso con su guitarra, se coloca su sombrero, cantando y haciendo sus composiciones para salir adelante con su familia. Dedicó sus creaciones al esplendoroso Río Orinoco
sus temas musicales

La barca de oro (“La Barca de Oro/ el timón de plata/ la quilla de acero/ las velas de nácar/ hasta aquí llegamos/ ya fondeó la barca/ y los pescadores/ dan su serenata”), Casta Paloma, El sapo, La Guasa Orinoquense, La Sapoara El vals de Margarita entre otros.

Compra un terreno
A éste filarmónico juglar le toca asumir con su familia una situación muy incómoda que surgió con la crecida del río Orinoco el año 1943 inundando media ciudad que incluía la vivienda familiar, convirtiéndose en damnificado para luego estar habitando en una carpa de parapeto en la Plaza Centurión.

Para él y su familia el calor lo atosiga, gracias a su talento, gana dos premios y así logra comprar un terreno municipal, en la Calle Carabobo, donde se construye una vivienda, término que le dio durante el resto de su vida; allí vivió con su esposa, sus hijos brindándoles amor y cariño.

Su muerte
Un 16 de marzo 1968, a la seis de la mañana en su casa, bajando por la Calle Carabobo, del Casco Histórico de Ciudad Bolívar, con 75 años de edad fallece el compositor Alejandro Vargas como lo indica su acta de defunción,de un coma urémico diabético,glomeruloesclerosis,glomerulonefritis, diabetes artritis según lo revela la certificación del Dr. Oscar Contreras.

Con mucha tristeza el pueblo bolivarense despide al gran lírico. Comenzaron a sonar en todas las emisoras a nivel nacional la Casta Paloma, El Sapo, La Barca de Oro.

Centro Cultural
Después de su fallecimiento y como homenaje póstumo, se crea el Centro Cultural “Alejandro Vargas” ubicado en el sector Mango Asao, obra que no fue realizada por un accidente laboral del sector construcción, en aquel entonces,que ocasionó varias muertes. También se establece el Premio Regional de Música “Alejandro Vargas”.

Para el periodo 1992, el centenario de su nacimiento se decreta “Patrimonio Cultural del Municipio Heres”.

Se inaugura la Avenida Alejandro Vargas, importante arteria vial que va desde el sector La Macarena hasta la entrada de la urbanización El Perú.

Este reportaje fue realizado con información Gestión cultural para la difusión y preservación de la guasa guayanesa de Ciudad Bolívar en Venezuela.

DAVID Fernández Rocha | davidfernandes@unearte.edu.ve
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LAS ARTES | VENEZUELA
Henry. Alejandro Vargas: el juglar creador de la Guasa Orinoquense. Patrimônio e Memória, Assis, SP, v. 15, n. 2, p. 79-98, jul./dez. 2019. Disponívelem: .

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