Dos años “congelado” tenía el caso del secuestro y posterior asesinato del ex diputado del Psuv, Aldrin Torres y su mujer, Rebeca Núñez.

Y se califica así: “congelado” porque desde hace dos años, algunos de los implicados están presos en Ciudad Bolívar, y ahora es cuando se conoce, seguramente porque van por la cabeza de quien dio la orden que le costó la vida a un ex diputado del Psuv y a una funcionaria de la Fundación del Niño, desde la época de Francisco Rangel Gómez.

Este domingo en sus redes sociales, el Cicpc dio a conocer no sólo la resolución del caso sino que se “descubrió” que los ejecutores eran policías, seis para más señas, y hasta el jefe de inteligencia Héctor Fuenmayor, está involucrado en el violento hecho ocurrido el primero de agosto de 2018, en Ciudad Bolívar.

El título del trabajo de investigación es: Desaparición entre Colinas y Tepuyes: El precio del Amo, Cangrejo de Bronce.

Entre Colinas y Tepuyes era el nombre de la columna que escribía Aldrin Torres en varios diarios locales, entre ellos Los Tubazos.

El precio del Amo, seguro tiene relación con las minas de oro, Minerven y el poder y lo de Cangrejo de Bronce, es la calificación que se le da a casos cuya resolución se demora o es difícil por los relacionados, implicados o posibles perpetradores.

En este caso los perpetradores fueron policías. ¿Qué tal? Y después dicen que Venezuela se está arreglando.

Presos en enero

Tan cierto es que al asesinato de Aldrin Torres y su mujer, Rebeca, lo metieron en un congelador, que hubo varias versiones.

Primero se los llevaron de su casa en Marhuanta y quienes se los llevaron eran conocidos; luego los trasladaron a Upata y por último aunque el propio gobernador, Justo Noguera, peinó la zona en la autopista Ciudad Guayana/ Ciudad Bolívar desde un helicóptero, no es sino a los días cuando por tierra descubren un vehículo parcialmente quemado y se topan con los cuerpos quemados de dos personas.

Inmediatamente se dijo que eran Aldrin y Rebeca, eso a pesar de estar quemados.  Seguro fue que los cadáveres portaban sus identificaciones que no se quemaron.

Una de las versiones, de acuerdo a varios de los que declararon en el Cicpc, sobre todo amigos y compañeros de su propio partido, ofrecidas por los funcionarios del Cicpc, es que la muerte de Aldrin fue de carácter pasional, por el ensañamiento; apreciado en los cadáveres: golpes contundentes y disparos y por supuesto quisieron quemarlos.

Otras de las versiones es que lo mandaron a matar los pranes de las minas porque Aldrin estaba denunciando que en Minerven salía más oro que el que entraba a las arcas del Banco Central de Venezuela y que funcionarios de Minerven, así como altos jefes del gobierno nacional, civiles y militares, estaban involucrados (como si eso fuera noticia).

Lo que nunca se dijo era que hubiera policías del estado Bolívar de la gestión del experto en inteligencia, el mayor general Justo Noguera Pietri.

¿Cuántos son y dónde están?

Hace dos años, funcionarios del Cicpc, de Ciudad Bolívar, detuvieron a unos sujetos por unos hechos y se encontraron con qué tenían relación con la muerte de Aldrin Torres.

Cuando los tipos empezaron a cantar más que canario, en el Cicpc de Ciudad Bolívar, metieron “freno de caja”, “de mano” y de “pie” y sufrieron de amnesia súbita.

Claro, de todos modos, los sujetos quedaron detenidos y la novedad fue reportada debidamente pero congelaron el asunto.

En enero de este año cuando el gobierno nacional interviene la policía del estado Bolívar y caletea a por lo menos 19 policías y a varios jefes policiales, la bomba les estalla en la cara porque entre los detenidos estaban los señalados por los “canarios” de ser los responsables de la muerte de Aldrin Torres y Rebeca Núñez.

Los señalados son J. Oven y H. Fuenmayor (ambos funcionarios activos de la PEB). Este último era el Jefe de Inteligencia de Noguera; los otros policías son M. Camacho, R. Zambrano, J. Zamora y A. Pérez.

Ahora viene la parte interesante: Saber quién dio la orden para que Torres y Núñez fueran asesinados.

Por cierto, estos seis policías estaban considerados como los azotes de las minas porque vivían cobrando vacuna para dejar a los mineros tranquilos.

Fuenmayor estuvo destacado en Tumeremo por lo que es conocido por esos lares por esas “acciones”. Le dicen “Máscara”.

Pero además todos vienen de la gestión de Fuentes Manzulli y desde la época de Francisco Rangel Gómez.

Al margen del hecho violento, lo que sí es cierto, es que cuando la violencia y el atropello provienen de alguien del gobierno o del Psuv, la justicia para detener a los implicados da más vueltas que un perro, antes de echarse.

Si los involucrados fueran de oposición seguro es rauda y veloz. Y después dicen que “Venezuela se arregló”.