Luis Velásquez Alvaray*

La señora Pelosi se dio un baño mágico en las revueltas aguas del mundo, al realizar un viaje a Taiwan, en momentos en que la confusión es dueña de la geopolítica global.

La controvertida Presidente de la Cámara de Representantes de EEUU, parece caminar confundida en su atribulada vereda política.

Siempre lo ha hecho, pero en los últimos años, su actuación se torna virulenta, con gestos extraños para una persona que desempeña tan alta investidura.

Rompió ante las cámaras del mundo un discurso del Presidente Trump, hoja por hoja, con denotadas características tragasables.

Le viene bien a esta señora aquello de Borges «hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos».

La actuación cinematográfica de tan encumbrada autoridad, solo ha servido para entregar argumentos al partido comunista chino, que aprovechó para profundizar su asedio a Taiwan, una isla ejemplo de democracia para el mundo y demostración de  cómo la libertad es pieza esencial para lograr el desarrollo de los pueblos.

La respuesta de Pekín debería servir para que la señora Pelosi aprenda como actúa el absolutismo en el desempeño del poder. Estas conductas, aplaudidas por la célula de su partido Demócrata, al que ella hace guiños por debajo de la mesa.

El senador Sanders y la representante Ocasio-Carter, no ocultan sus preferencias por regímenes de esta naturaleza y miran con buenos ojos el foro de Sao Paulo y sus intromisiones para destruir la democracia en América Latina.

Ese clan de su partido, al cual suele hacerle carantoñas, son los organizadores del lobby en Estados Unidos, a favor de la tiranía de Venezuela, Cuba y Nicaragua y comparte confite con bolivianos, López Obrador y la señora kirchner. Son incapaces de señalar que los fondos de este foro provienen del saqueo del arco minero venezolano, del lavado de dinero y de las arcas públicas dictatoriales.

Es extraño también como Pelosi y el escuadrón totalitario de los demócratas,  no se inmutan ante la salvaje represión, que el partido comunista Chino comete masivamente a los Higures en Xinjiang; para no ir muy lejos la masacre a los derechos humanos en Venezuela, donde sentencian opositores con falsos argumentos y sin el debido proceso, en juicios vergonzosos y que violentan Constitución, Tratados y Leyes.

Eso no le importa a la señora Pelosi y así conserva los votos de la poderosa infiltración comunista en el partido demócrata.

Entre los logros de la polémica visita, se cuenta robustecer la relación entre las tiranías china y rusa y vigorizar internamente al sanguinario XI.

Por otro lado, demuestra la debilidad del presidente Biden, tanto internamente como la infortunada negociación con el chavismo. Tratar con la autocrática delincuencia organizada es un paso en falso.

*Ex Magistrado del TSJ