La sequía actual que asola a Europa es, según expertos, la peor en cinco siglos. La falta de agua no solo está afectando a los cultivos, sino también a otros ámbitos como el sector energético. 

DW Actualidad presenta un especial sobre el tema en el continente que además vive los efectos de la guerra Rusia/Ucrania.

Alemania

En las últimas semanas, los alemanes miran con inquietud a «su» río Rin. Aunque la situación se ha aliviado un poco tras las lluvias en el sur de Alemania, la gente está horrorizada por cómo el cambio climático está afectando al río más largo de Alemania. Después de todo, el Rin es un símbolo nacional alemán que atrajo e inspiró a poetas y pintores como casi ningún otro.

Pero además también la sequía ha dejado al descubierto ruinas de otras épocas. Como es el caso de llamadas Hungersteine (Piedras del Hambre) que contienen advertencias en algunos casos centenarios relacionados con el peligro de hambrunas que traía en el pasado el bajo nivel de los ríos.

«Si me ves, llora», dice la inscripción en algunas de las piedras que otra vez pueden verse y que forman parte de una tradición que se remonta hasta el siglo XV. 

Esa leyenda aparece por ejemplo en una piedra encontrada en el río Elba, que data de 1616. En el siglo XIX muchos viajeros, en momentos de sequía, registraron las Hungersteine y escribieron sobre ellas.

Así está el Danubio frente a Serbia

Situación con el Danubio

Mientras eso ocurre en Alemania, en el Danubio y los países ribereños también viven una crisis por la sequía.

En el verano de 2022, el Danubio azul, también llamado «el octavo mar de Europa», se parece, en muchos lugares, a un riachuelo.

Ya en su país de origen, Alemania, este río de cerca de 2.900 kilómetros de largo lleva demasiado poca agua. Algunos viajes en crucero ya han tenido que ser cancelados, otros barcos se han visto obligados a cambiar su ruta.

A fin de evitar la muerte masiva de peces, como en el río Oder, las autoridades locales anunciaron que, en caso necesario, prohibirán las obras de construcción con excavadoras y otras medidas que puedan hacer empeorar la situación ecológica del río.

Los dos siguientes países ribereños, Austria y Eslovaquia, planean medidas similares. Ahí, desde hace semanas, las comunidades piden a sus residentes que dejen de llenar sus piscinas y de regar el pasto en sus jardines para que haya suficiente agua para abastecer a la población y para la agricultura.

«Muchos viajes han tenido que ser cancelados, porque los barcos están varados. Enviamos autobuses a los barcos para que los turistas por lo menos puedan visitar la ciudad», dice a DW Tünde Mogyorosi, de la agencia de viajes Cityrama.

Asimismo, el agua del Danubio es vital para el suministro de energía eléctrica: no solo refrigera las centrales energéticas convencionales, sino también a la única planta nuclear del país.

Islas de arena en Serbia

En Serbia, las orillas del Danubio se parecen más bien a interminables playas de arena. Actualmente, el nivel del agua del río es hasta un 50 por ciento menor que el promedio en el mes de agosto. En algunas partes incluso es posible atravesar el río a pie, uno de los más poderosos de Europa.

Bulgaria: «El río se ha alejado de las personas»

«No hay que ser experto para ver cuán bajo es el nivel del agua en el Danubio», dice el capitán Rossen Nikolow a DW. «Desde el muelle se pueden ver las piedras en el fondo, el río ha retrocedido, se ha alejado de las personas», agrega.

A la altura de la ciudad búlgara de Vidin, muchas gabarras esperan a que suba el nivel del agua para que puedan seguir transportando sus mercancías.

De momento, solo pueden navegar con entre un 30 y 40 por ciento de la carga, lo cual no es rentable para las empresas. 

Falta de lluvia en Rumania

En Rumania, la sequía se prolongará durante semanas, de acuerdo con los meteorólogos. Incluso en medio del río ya se han formado islas de arena. Actualmente, los capitanes de unos 70 barcos no se atreven a seguir navegando. 

Las autoridades fluviales de la ciudad portuaria de Galati trabajan día y noche para profundizar el río con ayuda de excavadoras y, así, permitir que por lo menos barcos ligeros puedan seguir transitando la ruta fluvial.

De no ser así, se vería seriamente amenazado el abastecimiento de personas e industria con cereales, carbón, minerales, combustibles y gas, tanto en Rumania como en los demás países ribereños.

Holanda

En este caluroso verano de 2022, aún no se ha producido ninguna rotura de diques, pero las autoridades holandesas han puesto en marcha un plan de contingencia contra la sequía, que incluye mayores controles en estas infraestructuras.

«La sequía está provocando agujeros y grietas en la superficie de los diques. Esto puede amenazar su estabilidad», afirma Arjan Goossen, de la junta de aguas de Zelanda, una provincia del sur de los Países Bajos.

Por ello, el personal de la junta de aguas y los voluntarios están recorriendo los diques en busca de grietas.

«Literalmente, controlamos con nuestros propios ojos lo que ocurre», dice Arjan Goossen en entrevista con DW. «Registramos las grietas y en otoño la lluvia vuelve a llenar los diques. Si eso no es suficiente, añadimos agua».

Regar ahora los grandes diques de Zelanda, que se supone que impiden el paso de las olas del Mar del Norte, no tendría mucho sentido, explica el portavoz de la junta de aguas.

Los grandes diques están tan secos, que el riego en medio del calor del verano simplemente se esfumaría.

Los diques situados directamente junto al mar no son de turba, sino de tierra y arcilla. No pueden romperse tan fácilmente como los diques hechos de turba.

Pero en invierno, cuando llegan las mareas vivas y el mar erosiona los diques, hay que volver a rellenar las grietas. «Tendremos mucho trabajo en otoño», predice Arjan Goossen.

Agua sobre los diques

«Holanda es un país de agua. Aquí el agua es muy valiosa», dijo el ministro responsable de la gestión del agua, Mark Harbers, cuando el Gobierno declaró el estado de emergencia la semana pasada.

«La prioridad ahora es mantener los diques a salvo. Después viene el agua potable y el suministro de energía».

Dos tercios de la población viven en regiones que están por debajo del nivel del mar. Rotterdam y Ámsterdam se inundarían sin diques ni sistemas de bombeo intactos.

En Ámsterdam, los empleados municipales están utilizando mangueras de bomberos para mantener los diques de la ciudad húmedos.

En Zelanda, justo al lado del mar, la subida del nivel del mar es el mayor problema. Debido al calentamiento global y al deshielo de los polos, la presión sobre los diques de bloques de piedra y tierra aumenta cada año.

Hasta ahora, los Países Bajos han dependido de las lluvias regulares. No hay almacenamiento de agua subterránea en cavernas o grandes depósitos como sistema de retención.

Es posible que esto tenga que cambiar en el futuro. Existen numerosas propuestas en estudios científicos y de las autoridades regionales del agua: habría que construir embalses subterráneos para el agua de lluvia o embalsar los afluentes del Rin, que fluye desde Alemania hasta el Mar del Norte en Rotterdam.

Sin embargo, encontrar el espacio para un embalse de este tipo en los Países Bajos densamente poblados no es fácil. (gg/ms)