El cambio climático y el aumento de la demanda, junto con los acontecimientos geopolíticos y los atascos logísticos relacionados con la pandemia, se han traducido en un aumento de los precios del café al por mayor en los últimos dos años dice una nota que publica DW Actualidad.

La escalada de los precios de la energía y el aumento del 100% de los costos de transporte en los últimos 12 meses han añadido presiones inflacionarias.

«El café se comerció a 0,85 dólares por libra en mayo de 2019, el precio más bajo desde 2004. A finales de 2019, el precio casi llegó a 1,25 USD.

En julio de 2021 se produjeron fuertes heladas en Brasil, el mayor productor mundial. Dos duras noches empujaron el precio a 2,5 dólares.

Rozó los 2,6 dólares en julio de 2022, antes de retroceder a 2,16 dólares en agosto», explica a DW Jordan Montgomery, director de marketing de Fjord Coffee Roasters Berlin.

Dado que el percio del café se cotiza en dólares, la debilidad del euro y del yen podría perjudicar el consumo en Europa y Japón, dijo a DW un comerciante con sede en Londres, que prefirió el anonimato.

Las empresas radicadas en Alemania lamentan además, los impuestos adicionales, la escasez de personal y el aumento de los costos de los seguros.

«Esos factores nos han obligado a trasladar algunos de nuestros costos a los clientes, y a aceptar márgenes más bajos para algunos productos. El aumento medio en los últimos 12 meses ha sido de alrededor del 6%», dijo Montgomery a DW.

Añadió que los tostadores habían conseguido hacer frente a los precios más altos hasta ahora, especialmente durante la pandemia, aplicando ese aumento al precio al consumidor que hace pedidos por internet.

Alto impuesto sobre el grano tostado en Alemania

Algunos expertos sugieren que una taza de café en una cafetería en Europa debería costar entre 5 y 6 euros, especialmente en Alemania, donde se mantiene un impuesto desde el siglo XVII sobre el grano tostado.

«De un kilo de granos tostados que se vende en el mercado alemán, 2,19 euros van a parar al Estado», explica Montgomery. Sólo Bélgica, Dinamarca, Grecia, Lituania y Noruega aplican un impuesto similar en el continente.

Nicole Battefeld, la actual campeona alemana barista que se prepara para el Campeonato Mundial del Café, en septiembre, explica que la popular bebida debería ser más cara también en los supermercados, y debería costar al menos 20 euros por kilo.

«En Alemania, a menudo, el precio del kilo no supera los 8 euros: simplemente estamos despojando a los agricultores del dinero de su inversión. Es otra forma de colonialismo. Nunca nos dimos cuenta de todo del trabajo que conlleva».

Battefeld explica que el café de comercio justo, con contratos que ofrecen 1,36 dólares por kilo a los agricultores, es sólo una solución parcial.

Battefeld añadió que los precios del comercio justo sólo han subido unos escasos 10 céntimos en los últimos 20 años.

Cambio climático trastorna tiempos y calidad de las cosechas

Arbusto de café con frutos madurando.

Arbusto de café con frutos madurando.

Los altos precios de la energía al por mayor tienen diferentes impactos en los agricultores, dependiendo de su contrato y de la variedad que produzcan, explica a DW Karl Wienhold, un investigador del café, autor y comerciante que reside en Portugal.

Wienhold recuerda que los costes laborales aumentaron para los agricultores, especialmente en América Latina, debido a la escasez de mano de obra.

Los costos de la mano de obra en algunas partes de Colombia, tercer productor mundial de café, casi se han duplicado. Un problema que lleva a otro.

«He oído que pequeños agricultores en Colombia prefieren ahora trabajar como recolectores en lugar de atender sus propios campos», señala Wienhold.

Los expertos explican que muchos agricultores firmaron contratos por anticipado con las multinacionales antes de la pandemia, por lo que ahora no pueden beneficiarse de la subida de precios, ya que los contratos anticipados son acuerdos no estandarizados que definen los precios de venta futuros.

Los agricultores también tienen que asumir otros aumentos de los gastos de producción. El gas natural, por ejemplo, se utiliza para fabricar fertilizantes nitrogenados. Rusia es el principal país exportador de fertilizantes. 

«Los peores temores de que Rusia detenga las exportaciones aún no se han materializado. Los datos comerciales muestran una interrupción mínima en el flujo de exportaciones de Rusia a Brasil», dijo Wienhold.

Dos cosechas, largas temporadas de lluvia en Colombia

El café solo se cultiva al aire libre, a menudo sin riego. Las dos principales variedades de café, Arábica y Robusta, tienen precios diferentes que reflejan las distintas condiciones de cultivo.

«En la mayor parte de Colombia, donde hay dos floraciones y dos cosechas al año, gracias a las dos temporadas de lluvias, los periodos inusuales de lluvia y sol han alterado los calendarios de floración desde hace unos años, retrasando a veces la producción durante meses, y causando a los productores y trabajadores estrés financiero, además de hacer peligrar el cumplimiento de los contratos», añade el experto.

Los analistas coinciden en que el cambio climático aumentará la volatilidad de los precios y acabará exacerbando el tradicional ciclo de auge y caída, que lleva años desarrollándose debido a los largos periodos necesarios para ajustar los patrones de producción a los cambios en la demanda y el precio. (jov/cp)