Gabriel Moreno

Las Convenciones Colectivas (y en general el derecho de los trabajadores a la negociación colectiva en la sociedad en los asuntos macros que los involucre como  ciudadanos)  ha costado muchos esfuerzos y luchas en el mundo.

Ha habido Sacrificios. Persecuciones. Cárceles. Muertes. Y triunfos!

Las convenciones  colectivas (antes se les llamaba contratos colectivos), no son un regalo otorgado por políticos o empresarios a los trabajadores. Tampoco son  un patrocinio de iglesias o cultos. Ni regalía de estado alguno.

Las convenciones colectivas son espacios y herramienta de los trabajadores, ganados en mil batallas,  para dignificar la ejecución del trabajo, y la vida.

Desde de 1936, momento de nacimiento de primera Ley del Trabajo en el país, herramienta jurídica ganada tras la gloriosa y triunfantes huelga de los trabajadores petroleros del país, (gesta social de rebeldía ampliamente apoyada por población, en esa oportunidad), comenzaron a delinearse los contenidos y perfiles de  las contrataciones colectivas en Venezuela.

En la ley del 36, quedó plasmado ese derecho social/laboral, colectivo. Desde el 36 a hoy, muchas lunas han extasiado nuestras pupilas. 

Si alguien interrogase a los trabajadores de la docencia nacional, de la industria petrolera o a los trabajadores de Guayana, sede de la industria transformadora de minerales y otros recursos naturales, entre otros sectores del país ¿ qué han ganado ustedes con las Convenciones Colectivas?.

Seguro estoy que, con alborozo, ellos dirían, hemos ganado mucho!. Han ganado en salarios, vivienda, salud, estabilidad y dignidad.

Para comprobar lo afirmado, sólo basta con revisar cómo eran las condiciones del trabajo desde 1936, hasta el 2010. Allí documentalmente, probado la evolución progresista de las relaciones de trabajo. 

Pero desde el 2010, en términos generales, los trabajadores venezolanos nada  han, evolucionado a través de las Convenciones Colectivas.

Ha habido, en ese tiempo, una verdadera regresión. Los salarios son de miseria. Ya ni recibo dan de lo poco que se les paga a los trabajadores. Todos los demás derechos laborales congelados. Ha habido un cambio drástico en las relaciones laborales nacionales, para peor.

El gobierno nacional aplica una reglamentación arcaica y primitiva del derecho del trabajo. Todo lo centraliza. Desapareció las convenciones colectivas. No hay progreso.

El hambre pulula. Más de 6 millones de ciudadanos venezolanos abandonaron en el país a causa de este deslave. Huyen del hambre!

Pienso que hay que hacer grandes rectificaciones. Profundos cambios. Hay que convertir a Venezuela en un país productivo. Con oportunidades para todos. Nada ni nadie a ganado con el congelamiento de las convenciones colectivas.

Vendrán tiempos mejores!