Gabriel Moreno

En las relaciones laborales en Venezuela partiendo de 1936 (fecha de nacimiento de la primera Ley del Trabajo en el país), hasta la fecha, el tema salario ha sido objeto de diversos modelos interpretación y aplicación; y también  ha sido variado su tratamiento legal y el uso del mismo a través de las convenciones colectivas.

Percibo gorda la confusión en el tratamiento del salario.

Quien estas líneas miran  pueden leer los textos con los cuales se ha enseñado el derecho del trabajo en las principales universidades del país   (en pre y post grado), y constará lo afirmado.

En las cátedras del derechos del trabajo universitarias, históricamente,  se ha enseñado erróneamente ese inmenso bosque llamado salario, no viéndose, en ese  privilegiado escenario del saber científico, algo de clara obviedad atinente a ese tema,  e, incluso, en el Tribunal Supremo de Justicia (antes Corte Suprema de Justicia), es igual de  notorio los equívocos conceptuales sobre el salario.

Es obvio que:

Desde el 10 de septiembre de 1982, hasta hoy, han de ser inaplicables los contenidos conceptuales y de cálculo de los llamados salario básico (inexistente en la Ley del Trabajo del año 36 del siglo pasado) y  el salario  normal, a efecto de los  cálculos y pago de los salarios y demás beneficios y derechos laborales.

Calcular y pagar con esos salarios daña, en algunos casos gravemente,  los beneficios laborales.

¿En qué consiste la obviedad del error?

Sencillo. Al entrar en vigor el Convenio 95, OIT, (que versa sobre la protección del salario), el concepto del salario que ha de servir como plataforma de cálculo y pago de los derechos y  beneficios laborales,  según el artículo 1 del mismo, es el salario (en Venezuela llamado salario integral), recuérdese que el llamado salario integral no existe en ninguna ley en Venezuela.

Esa es la obviedad.

El Convenio 95, OIT, por el libre querer de la CRBV, ha de prevalecer en el orden interno (del país), sobre por encima de la misma  constitución y demás leyes nacionales en la medida que éste contenga normas sobre goce y ejercicio más favorables a las establecidas en éstas.

El salario es la suma de todos los ingresos salariales percibidos por el laborante a causa de la ejecución del trabajo o pactado y, en definitiva, salario es  cualquier otro provecho o ventaja obtenida por el trabajador y que pueda evaluarse en efectivo, según el Convenio 95, OIT.

Técnicamente, el salario puede medirse en horas, días, semanas mes, semestre, etcétera, y el salario así mirado, en todos los sistemas de cálculo que yo conozco (y otros que se puedan crear) siempre será superior, al tiempo de calcular los derechos y  beneficios laborales, a los que se realicen, simultáneamente, con base al salario básico y el salario normal.

Y si el concepto salario, resultare, técnicamente  superior, es el que debe aplicarse.

El derecho del trabajo ciencia, postula y enseña, que el salario en su concepto y contenido, es un derecho adquirido, y los derechos adquiridos, por esa misma condición, no pueden ser renunciado ni por el gozante del mismo, que es el trabajador, ni el patrono relajarlo ni menoscabarlo, y si lo hiciera, por error, desconocimiento o viveza, es nula su acción.

La técnica para saber  cuándo el salario  es superior,  en la realidad,  tómese,  un beneficio (digamos los días libres) y calcúlelo con el salario (renuncio a llamarlo integral, pero del hablamos) a que tiene derecho el trabajador, y luego haga, de inmediato, el mismo cálculo, con base al salario normal y, finalmente, el mismo beneficio lo calcula a salario básico, y el más beneficioso es el que debe aplicarse.

Del cero al 20, seguro estoy que el salario tiene 20.

Si no me cree, haga usted el cálculo.

Conclusión: si los trabajadores venezolanos  tienen derecho, desde 1982, a que sus derechos y beneficios se calculen a salario por la venia del Convenio 95, OIT, nada justifica que catedráticos, magistrados y hacedores de leyes se pongan a inventar  con eso del salario normal y básico.

Recomendación a mis lectores: ruego se lean el artículo 1 del Convenio 95, OIT, y el artículo 23 de la CRBV.

Con base a ambos textos desde hace cuarenta(40) años, se vienen calculando erráticamente los derechos y beneficios laborales, llamados pensiones, días libres, vacación y bono vacacional, utilidades, prestaciones sociales, bono nocturno, horas extras, y otros.

Es tremenda la deuda!