Carmen Carrillo

En horas de la noche se conoció que dos trabajadores de PMH sufrieron  un accidente laboral cuando se presentó un incendio en una zona eléctricqa.

Es la segunda o tercera vez, en menos de un mes, que trabajadores sufren algún tipo de accidente  laboral en la empresa Ferrominera Orinoco. El primero le costó la vida a un trabajador en el área de ferrocarril y en el otro, hubo un herido.

Lo más grave del incidente fue que, primero la empresa  no cuenta con ambulancia en planta, elemento básico para atender cualquier tipo de accidente laboral y segundo, las camionetas de la empresa no tenían gasolina para sacar a los trabajadores que sufrieron quemaduras de segundo y tercer grado.

Es más uno de los heridos, salió del área del accidente como antorcha humana porque su camisa se incendió, lo que indica que las ropas que utilizan tampoco son elaboradas con los materiales de seguridad necesarios.

Los mismos compañeros lo auxiliaron y lograron apagar las llamas sobre el cuerpo del trabajador pero sufrió heridas de segundo y tercer grado.

Los heridos fueron trasladados en carros particulares.

Lo que si es cierto es que si la empresa hubiera sido privada y extranjera, entre el Insapsel y el sindicato y hasta el presidente de la república, Nicolás Maduro, habrían pedido la cabeza de la gerencia por el incidente que revela, obviamente, que no se cumple con alguna medida de seguridad básica para producir.

Posiblemente ocurren tantos accidentes laborales porque la gerencia quiere probarle al presidente Maduro que allí se trabaja, sólo que nadie explica en qué condiciones.

A lo mejor es que el himno nacional en las empresas de Guayana, quebradas por sus gerentes y sus sindicalistas, es «La vida no vale nada sino es para perecer». Sólo que no perecen ellos. Lo hacen padres de familia, hermanos, esposos, hijos, de otros. No ellos.