Carmen Carrillo

Este mes de diciembre, los hijos de los presos políticos militares desarrollan una campaña por twitter pidiendo la liberación de sus familiares.

Dicen que no quieren pasar otra Navidad sin poder estar con su papá, hermano, esposo, esposa, mamá o hermana.

El Foro Penal a través de Gonzalo Himiob publicó este jueves una súplica pidiendo que liberen a 4 paracaidistas del Ejército que continúan en detención arbitraria, (sin proceso judicial) en la cárcel de Ramo Verde, por 5 años y 11 meses.

Y es que el gobierno de Nicolás Maduro aprendió rápidamente de sus maestros cubanos que cuando se trata del gobierno se tienen todos los derechos hasta el derecho para violar el debido proceso y ningún funcionario público, vinculado al respeto de los derechos humanos debe darse cuenta de eso.

Nadie se da cuenta. Ni el Defensor del Pueblo o la Fiscalía General de la República y mucho menos eso que llaman el Poder Moral, nombre que infunde pánico porque uno no sabe qué es eso de Poder Moral y quien tiene ese derecho para ostentarlo.

Todos los detenidos, civiles y militares, son los más vulnerados en sus derechos.

Para el gobierno de Maduro no es suficiente con que ya no tengan libertad; tampoco deben tener acceso a la justicia y si se ponen muy intensos, entonces se amenaza con detener a la familia y hasta el perro o la mascota si es necesario.

Pero además pasan los años se van poniendo viejos, como diría la canción de Pablo Milanés, y nunca se inicia el juicio.

Y es que no hay razones para ir a un juicio. En realidad se está castigando el derecho al disenso, algo que en Cuba no se conoce (el derecho al disenso)  y que el actual gobierno venezolano también desconoce.

Habrá quienes piensen que no debe extrañar que el gobierno no respete los derechos humanos de sus presos políticos, total quien los manda a querer enfrentarse a quienes dicen ser el Poder en Venezuela. Es lo que supongo que piensan los carceleros.

Y eso no es lo peor. Lo peor es que desde la esquina de la oposición nadie tiene el más mínimo recuerdo para los casi 300 detenidos o presos políticos, civiles y militares, que “viven” en los centros de reclusión que el gobierno ha tenido a bien desarrollar.

Por ejemplo, los sótanos de Plaza Venezuela; la sede del DGCIM en Boleíta o todas las casas que se necesiten para mantener presos a quienes osen, aspiren, crean, piensen, que tienen derecho a reclamar por derechos o por un cambio de gobierno.

Sí, hay mucho que reclamarle al gobierno de Maduro. Por ejemplo la burla permanente que hace el Jefe del Estado de cualquier venezolano que reclame por sus derechos: léase jubilados, pensionados, caminantes de la Selva del Darién.

Cuando Nicolás aparece bailando o riéndose de los venezolanos por sus reclamos, uno sabe que está frente  a un sujeto que aunque el cuerpo le salió de El Valle, no le salió la cabeza y el código de funcionamiento es el mismo: Los débiles no tienen derechos.

Pero también hay que reclamarle a los de la oposición u opo-ficción como lo llaman los venezolanos financiados por los cubanos de la calle 8 de Miami, esos mismos que hicieron diputados y senadores al hijo del cuñado de Fidel Castro, el joven Díaz Balart y a Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos.

La opo-ficción en Venezuela ha hecho más daño que el mismo gobierno. Es lógico esperar del gobierno de Maduro todo tipo de atropello o de estropicio.

Lo que no es lógico es esperar lo mismo de quienes se autodenominan de oposición.

Sean los amigos de Guaidó y sus empleados consulares; sea la pandilla de Leopoldo López; sea el amigo Julio Borges y sus panas; sea el G4; Fuerza Vecinal; Eduardo Fernández; Claudio Fermín; los judicializados AD, VP, Manuel Rosales, los Guanipa, etc.

A ellos tampoco les importa la suerte de los casi 300 presos políticos que hay en Venezuela.

Mientras en Estados Unidos detienen a presuntos corruptos como el llamado “tuerto” Andrade y a la enfermera de Chávez y a su marido; al pollo Carvajal a quien están esperando;  al general Cliver Alcalá y digo presuntos no porque dude que los tipos robaron dinero de las arcas del Estado sino porque ese no es trabajo de Estados Unidos, sino de Venezuela porque esos reales son de Venezuela, en mí país el Estado está pendiente de poner preso a todo aquel que tenga un mal pensamiento y de pronto desee que a Maduro y a su gobierno, se los lleve una nave extraterrestre.

Sería sensacional que esos 300 presos políticos, civiles y militares pudieran pasar Navidad en familia. Total ya no pueden hacer daño.

Estar preso sin juicio, como castigo por reclamar un derecho, es lo peor que le puede pasar a cualquier ser humano.

Cuando ese ser humano logra salir al fin después del encierro castigo está tan destruido mentalmente y desde el punto de vista espiritual que ya ese es un luchador menos.

Por eso, no le haría mucho daño a Nicolás que dejara las cárceles libres sin presos políticos.

A él no le haría ningún daño pero a la opo-ficción venezolana sí porque quedaría expuesto el hecho cierto de que no sirven para nada, como le molesta tanto a un amigo mío, cada vez que se lo digo: Que no sirven para nada y que lo mejor que podrían hacer es pasar a retiro.