Acto I

Carmen Carrillo

Una demostración de que la presidencia interina no hizo nada por el país es que desapareció y todo sigue igual.

Siguió igual con la presidencia de Guaidó y sigue igual ahora que ya no es presidente.

Los venezolanos dentro del país y fuera nos sentimos estafados por los mismos tipos de siempre.

Nuestra política está conformada por los mismos dirigentes de siempre.

Ni siquiera el Psuv con esos procesos electorales permanente, eligiendo a la base, para que la base escoja a los jefes de las brigadas, bases de misiones y todo grupito que se inventen en el partido de gobierno, generan cambios.

CAP fue presidente dos veces. Si la godarria caraqueña aliada circunstancialmente  a la izquierda venezolana no lo hubiera derrocado, y hubiera muerto seguramente sería candidato.

Caldera fue presidente dos veces. Si no se hubiera muerto, seguro estaría compitiendo.

Si Jóvito Villalba no hubiera muerto sería candidato.

Si Chávez no hubiera muerto seguro habría sido candidato.

Parecería que todos copiaron el esquema cubano o de Corea del Norte. Llega una familia se entroniza y el jefe es el presidente hasta que muere.

Luego un hijo o familiar cercano lo sustituye y la vaina continúa igual.

Algo así pretendía el amigo Juan Guaidó, quien por cuatro años fue presidente y se puso bravo cuando sus pares, sus panas, sus amigos, lo sacaron.

Y en algo parecido anda Nicolás Maduro, quien llegó por razones estratégicas para los cubanos y gracias a nuestra oposición, va para un tercer período.

                                                  Acto II

Lo más importante de la presidencia interina, invento gringo para justificar ponerle la mano a los bienes de Venezuela en el exterior, (en realidad la idea era dividir a Venezuela en varios pedazos pero no pudieron) es que al final decidieron quedarse con los bienes de todos nosotros que se encuentran en esos 60 países que reconocieron a ese muchacho bobo como diría Lionel Messi al jugador croata al término del partido donde la albiceleste los derrotó.

La pregunta lógica es: ¿Van a devolver los bienes? ¿El oro que está en Londres, (seamos precisos porque una cosa es el oro de Londres al oro que está en Londres), será devuelto a Venezuela?

No faltará quien salga a decir que Nicolás Maduro y su grupo se van a apropiar esos lingotes, cosa que a lo mejor no es mentira, pero parecía que quien quería quedarse con el oro era quienes manejan a Juan Guaidó desde Europa y claro, los ingleses.

¿Qué pasará con Citgo? ¿Con PetroCaribe? ¿Con la refinería en Curazao? ¿Con Monómeros? ¿Colombia la va a expropiar para dársela a Maduro o se va a quedar con  ella?

Eso es lo más importante de la presidencia interina y hasta ahora nadie ha explicado nada.

¿Esa presidencia interina va a presentar cuentas de los recursos que manejó, de los bienes que manejó, o será como la presidencia de Nicolás Maduro, que va al Parlamento a contarnos una de vaqueros?

                                                   Acto III

Los venezolanos que estamos en el exterior no podemos creer que hayamos tenido tanta mala suerte y al mismo tiempo queremos hacerle un reconocimiento a quienes defenestraron a Juan Guaidó.

Pensar que un poco de bates quebrados, eternos candidatos y candidatas como diría un chavista serio, viejos, aunque muchos de ellos cantan la canción de Reinaldo Arma: Los viejos están mandando,  fueron los que pusieron punto final a una acción política que no tuvo más justificación que el primer año de gestión.

Hubo mucha esperanza cuando salió al ruedo político ese muchacho cuya experiencia laboral fue cuestionada porque ciertamente no tiene mucha y tampoco en política, fue simplemente alguien con suerte, quizás precisamente por su exceso de ignorancia como diría Gonzalo Barrios.

Hasta que lo agarraron los gringos y le compraron hasta zapatos. Los que estábamos fuera y hacíamos seguimiento del proyecto, comprendidos que estábamos arponeados y muertos.

Que Maduro seguiría reinando, sobre todo porque nuestra oposición, floja, sin sentido de trascendencia y sin respeto por el otro, se empeñaría en llamar a la abstención.

¿Cuándo un político serio suelta el arma más poderosa que tiene un verdadero demócrata como lo es el voto?

Eso fue lo que hicieron. Se convirtieron en unas plañideras o lloronas profesionales cada vez que venía un proceso electoral.

Llamaban a la abstención, o sea soltaban el arma de lucha y todo lo que querían era que alguien viniera y les hiciera el trabajo sucio.

Les mandaran los marines, los ejércitos de la tierra, las naves extraterrestres porque ninguno quería dejar su piel sobre el asfalto.

Por eso fue que enviaron ese poco de muchachos con petos de cartón a enfrentar a los militares venezolanos que para algunas cosas son como los arbolitos de Navidad como diría el chiste del cura y para otros son duros ejerciendo sus acciones y no están viendo para atrás.

Casi 8 años más tarde, se acordaron que por eso fue que a Maduro le pegaron las sanciones. ¡Por favor! Hasta malos mentirosos son.

Ya entendimos los venezolanos que saldremos de Maduro y de los cubanos cuando salgamos de esa oposición. Ojalá y no falte mucho porque afuera estamos cansados de ser ingenieros manejando taxis, médicos trabajando en cocina y periodistas vendiendo vainas.

A lo mejor muchos no regresamos pero carajo quisiéramos vivir de lo que estudiamos en Venezuela, no de lo que consigamos porque tampoco es que América Latina nos recibe con los brazos abiertos, como si lo hicimos nosotros con ellos. No. Nos miran mal porque saben, en el fondo, que somos mejores siempre. Eso a pesar de Maduro y sus huestes y de nuestra sinvergüenza oposición.