Al menos 300 partidarios del expresidente brasileño Jair Bolsonaro fueron detenidos este domingo por invadir y destrozar las sedes del Congreso, la Presidencia y la Corte Suprema para intentar derrocar al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, informaron fuentes oficiales.

Las investigaciones siguen hasta que el último integrante sea identificado, informó la Policía Civil de Brasilia, que en el anterior balance había informado de 170 arrestados en flagrante.

La institución señaló que los detenidos «están siendo identificados» y se les está tomando declaración dentro del proceso que «investiga todos los actos criminales ocurridos» en la tarde de este domingo en la capital brasileña.

Los bolsonaristas radicales que invadieron este domingo la sede de los tres poderes robaron armas de fuego guardadas en el Gabinete de Seguridad Institucional, en el palacio presidencial de Planalto, de acuerdo al despacho de DW Actualidad.

El ministro de Comunicación Social, Paulo Pimenta, mostró en un vídeo dos estuches vacíos de armas de fuego, encima de un sofá parcialmente quemado.

El diputado Wadih Damous, que acompañó al ministro en el recorrido, subrayó que los ladrones «tenían información» de lo que se guardaba en ese despacho, puesto que se llevaron armas, munición y documentos.

Manifestantes rompieron ventanas y vandalizaron el Congreso de Brasil mientras la policía lanzaba bombas lacrimógenas.

En el edificio modernista que alberga el Senado y la Cámara de Diputados de Brasil, una marea humana vestida en verde y amarillo, escaló la rampa que accede al techo y penetró hasta las oficinas legislativas, según imágenes difundidas por medios pero también lo observado por la AFP.

En los vidrios de la fachada que por momentos quedaron en pie los seguidores del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro inscribieron algunas de sus demandas: «Intervención ya», dirigida a los militares.

El ex presidente brasileño Jair Bolsonaro, quien se encuentra en Estados Unidos, reprobó este domingo de forma tibia el intento de golpe de Estado promovido por sus simpatizantes radicales, que invadieron las sedes de los tres poderes en Brasilia.

«Las manifestaciones pacíficas, dentro de la ley, son parte de la democracia. Sin embargo, el vandalismo y las invasiones de edificios públicos como las ocurridas hoy, así como las practicadas por la izquierda en 2013 y 2017, escapan a la norma», manifestó el exmandatario en sus redes sociales.

Los gobernantes latinoamericanos condenaron este domingo el asalto de simpatizantes del expresidente ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro al Congreso, el Tribunal Supremo y el palacio presidencial, y expresaron su apoyo al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.

El presidente argentino Alberto Fernández expresó su solidaridad con Lula «frente a este intento de golpe de Estado» y llamó a la región a unirse contra «la reacción antidemocrática».

El mexicano Andrés López Obrador se pronunció contra el «reprobable y antidemocrático intento golpista de los conservadores de Brasil azuzados por la cúpula del poder oligárquico, sus voceros y fanáticos», mientras el colombiano Gustavo Petro tuiteó: «el fascismo decide dar un golpe».

También en Twitter el mandatario venezolano Nicolás Maduro rechazó «de manera categórica la violencia generada por los grupos neofascistas de Bolsonaro», y el chileno Gabriel Boric calificó el ataque de «impresentable». gs (afp, efe, ap, reuters)