Carmen Carrillo

A pesar de que el alcalde de Caroní, Tito Oviedo y los concejales, tanto los del oficialismo como los de oposición, decidieron entre gallos y medianoche que la empresa Fospuca atendiera el servicio de recolección de basura, sin consultar a nadie, en Ciudad Guayana parece que algunas personas han comenzado a pensar que es posible que eso haya sido un error.

Y es que en Ciudad Guayana están con el problema de la basura y su solución como el tipo que tiene la espada en el pecho, si se la sacan se muere y si se la dejan también.

El primero en levantar su voz de protesta fue el ingeniero Simón Yegres, ex vicepresidente del antiguo Concejo Municipal y con un amplio conocimiento de la Ley Orgánica de Régimen Municipal.

El otro en protestar fue el presidente de Biesur, Senén Torrealba. Los terceros en hacerlo fueron los comerciantes que en días pasados llevaron a cabo una protesta pública, cerrando comercios y locales porque dicen que si pagan el servicio de recolección de basura, entonces no podrán vivir.

Y el cuarto en levantar su voz de protesta fue el diputado del oficialismo Gilberto Alcalá, hijo de Germán Alcalá, presidente del Concejo Municipal en tiempos de Luis Herrera Campíns, cuando se inició la primera modernización política en Venezuela.

Para Alcalá “es necesario que el alcalde de Caroní, Tito Oviedo, junto a los concejales y parlamentarios se sienten en mesas de trabajo con el poder popular, para buscar mecanismos que permitan una convivencia económica entre todos los gremios y fuerzas vivas, para ajustar realidades y no convertirse en verdugos de quienes siguen apostando con patriotismo al desarrollo y la confianza de salir adelante”.

En el caso de Alcalá se trata de un gesto de gran valentía porque Fospuca es de un ciudadano de apellido árabe y de un alto funcionario de gobierno y en Venezuela se tiene claro que jamás pero jamás se debe hacer un mal gesto a ese tipo de asociaciones.

Porque sí es del gobierno lo va a pagar y si es de oposición, a lo mejor cobra. Ustedes saben por aquello de que en Colombia matan a los jueces porque no se venden y en Venezuela no los matan porque los compran.

¿Qué dicen los empresarios?

En noviembre del año pasado, los empresarios representados en Fedecámaras Bolívar, Cámara de Comercio de Caroní, Asocomercio, Cámara de Turismo, entre otras, recibieron a los de Fospuca y parece que les fue muy bien porque la presidenta de la Cámara de Comercio de Caroní, como vocera hizo algunos anuncios.

La directiva de Fospuca y la de los empresarios

Catherine Wilson, ante el intenso debate con cada uno de los representantes de las cámaras bases, planteó una serie de alternativas que, a su juicio, traerán beneficios para el sector comercial de Ciudad Guayana, bien recibidos por el presidente de Fospuca.

La empresa recolectora de desechos sólidos aceptó ofrecer un 40 % de descuento a quienes posean factura de doscientos ($200) dólares en adelante, por un año; a partir de la facturación de enero 2023.

Otra alternativa impulsada por Camcaroní y aprobada por Fospuca, está relacionada a la facturación del relleno sanitario. Quienes así lo deseen, pueden solicitar que el cobro de este concepto, se emita por Fospuca Caroní y no por Corpoelec, con la obligatoriedad de pagar el 60 % del monto total por concepto de aseo urbano, para relleno sanitario, en divisas y por la modalidad que así lo prefiera.

Los clientes que acepten esta modalidad, deben hacer la petición formal a través de las vías de contacto con Fospuca, antes del 25 de diciembre.

Desde el gremio empresarial solicitan además la extensión del plazo para pagar el servicio de aseo urbano, sin generar multas, así como también definir la fecha para llevar a cabo una jornada especial que permita aclarar dudas a los comerciantes, con representantes de la empresa Fospuca.

Tanto Fedecámaras Bolívar como Camcaroní buscan el beneficio común de sus afiliados y del sector comercial y empresarial en general del estado Bolívar, se aseguró en la nota.

Y se concluyó en que “ambas directivas manifestaron su agradecimiento a Fospuca, por la atención y receptividad en sus planteamientos, y de esa forma sellar lazos de fraternidad y entendimiento que apuntan a un objetivo común, el crecimiento económico de la entidad y del país”.

¿Pero eso está bien?

Pero, ¿Acaso lo hecho por los comerciantes fue correcto? ¿O fue una demostración de ignorancia supina? ¿O de cansancio?

Para ello hay que hacer algunas precisiones. Se puede ser serio siendo amable, que seguramente pudieron haber hecho los comerciantes.

Segundo, podría uno como lector preguntarse, ¿Los comerciantes actuaron así por comodidad, por cansancio, para no pelear o por ignorancia?

Y como lector podríamos decir que cualquiera sirve. Pero sin ánimo de ser grosera hay más de ignorancia y cansancio que otra cosa porque el contrato suscrito (debemos creerlo porque nadie lo ha visto) es nulo de toda nulidad como diría cualquier abogado egresado de alguno de los kioscos educativos que tenemos como universidades ahora en Venezuela, con sus excepciones por supuesto.

Porque no se puede supeditar el pago del aseso urbano, al pago del agua, del servicio eléctrico y ahora de los impuestos porque como dijo Simón Yegres en días recientes, “no es más que un vulgar chantaje que muestra lo ilegal de la acción”.

El “contrato” entre Fospuca y Tito Oviedo y los concejales, de oposición y de gobierno, es tan extraño, por decir lo menos, que en algunos casos se cobra en dólares, por metro, por tonelada por cantidad de personas que vivan en el inmueble.

Es decir, hay varios ítems como si se estuviera frente a la taquilla de un comercio de comida rápida y el consumidor va marcando lo que quiere.

Dejando de lado la monserga del oficialismo o la narrativa como le gusta decir a la oposición (se creen William Shakespeare los tipos), Gilberto Alcalá, diputado del oficialismo aunque su partido se llame de otra forma, hace un llamado a “que se tomen en cuenta otras vías alternas para la recolección de los desechos sólidos de Ciudad Guayana. La municipalidad no puede actuar en anarquía con acciones violatorias y mal interpretando las leyes y normas en perjuicio de los ciudadanos, los comercios que generen más basura deben pagar por kilos o toneladas y así sucesivamente, recordando que somos una sola clase social, somos un solo pueblo, que afronta un sin fin de dificultades».

Bueno cuando ni él, siendo del partido de gobierno tiene claro cómo es la cosa, ¡Que queda para los mortales!

Historia

En el 2000 cuando el chavismo ganó por primera vez en el estado Bolívar, el capitán Rojas Suárez, siendo gobernador estaba emocionado porque traían una empresa nueva a recoger la basura en la entidad.

La gobernación hizo todo el evento, aunque ese era un problema de los municipios.

Por el puente, Angostura, (aun no estaba listo el costosísimo puente Orinokia, que costó cuatro veces más de lo presupuestado por Odebrecht por algo conocido como escalamiento de costo, que se convirtió en riqueza súbita para muchos amigos del gobierno) circularon los camiones recolectores de basura.

Eran aproximadamente unos 14 camiones para los municipios del estado más extenso del país.

Al principio todo iba bien. Los trabajadores cobraban y los desechos eran recogidos pero al pasar el tiempo todo empezó a fallar. Los camiones se accidentaban y no había repuestos y bueno las cosas empezaron a ir de mal en peor.

Hasta que los trabajadores, un día molestos porque no cobraban, tomaron la sede principal de la empresa en Ciudad Bolívar y secuestraron a algunos empleados.

El jefe de Seguridad de la empresa fue un famoso asaltante de Bancos y bueno sí ese era el jefe de seguridad, todo lo demás era oscuro. Y así se acabó ese servicio, con esa empresa en el estado Bolívar.

En lo que se refiere a Fospuca, el propietario es un ciudadano, empresario, conocido en el país, así que seguramente no habrá ese tipo de problemas porque tiene contratos con otras alcaldías y aunque allá el servicio también es cobrado en dólares, ha pasado el examen.

Aquí el dislate no lo cometió Fospuca. Lo hicieron Tito Oviedo y los concejales, pero claro, seguramente eso no les va a importar porque quien gobierna en Caroní es el filósofo famoso de “como vaya viniendo vamos viendo”.

En Barinas la gente enfrentó los desafueros y Fospuca recogió su perolero y se marchó y así hizo en otros municipios.

Vamos a ver qué pasa en Ciudad Guayana. Pareciera que Tito y los ediles decidieron poner a los guayaneses entre la espada y la pared: o la basura la recogen y pagas por eso lo que Fospuca cobra o te calas los zamuros. ¿Qué tal?