Alex Vallenilla

En los últimos meses, se está produciendo una fuerte devaluación del bolívar, que está generando malestar en la población venezolana. Todavía está el amargo recuerdo de la hiperinflación de 2018 y algunos economistas están advirtiendo que podría ocurrir de nuevo. El año pasado, el dólar aumentó en 275,85 %, en el mercado de divisas de los bancos privados y que reporta diariamente el Banco Central de Venezuela (BCV).

La tasa del dólar abrió en 4,58 bolívares en enero de 2022 y cerró en 17,23 bolívares el pasado 30 de diciembre. Al compararse con el año 2021, en 2022, hubo una aceleración. La subida del dólar en 2021 fue de 143,23 %, por lo que el gobierno vio frustrados sus objetivos de desacelerar la caída del bolívar, después de la última reforma monetaria.

Presión alcista

Pero el dólar pudiera estar más alto. En los últimos años, algunos analistas revisan la liquidez monetaria (M2), para buscar alguna referencia. Se trata de la cantidad de dinero que está circulando en el sistema y que, si crece, es porque hay una mayor oferta monetaria. Eso puede ocurrir, ya sea porque los bancos la crean por la vía del crédito o por nuevas emisiones de dinero del BCV.

Al verificar el alza de la liquidez monetaria que reporta el BCV, se encuentra que abrió en 3,99 mil millones de bolívares en 2022. Al cerrar ese año, la cantidad de dinero circulante era de 18,88 mil millones de bolívares. Es decir, hubo un incremento de la oferta monetaria de 373,18 %. Si se aplicara esa proporción, al precio del dólar que abrió en 2022, la moneda estadounidense debió cerrar teóricamente en 21,67 bolívares el año pasado, es decir, 26 % más.

Basados en lo anterior, el precio del dólar en el BCV, debería rondar 27,30 bolívares y el de tasa en la calle, por encima de este.

Intervenciones del BCV

Hasta ahora, el gobierno actual, estuvo interviniendo en el BCV, en diversas ocasiones durante 2022. A pesar de ello, apenas ha podido contener la escalada del dólar. La poca cantidad de divisas, de las que dispone el gobierno, no le permite mantener una tasa estable a lo largo del tiempo.

Camisa de fuerza

La situación es de múltiples dimensiones, porque ahora al gobierno se le presenta un problema en el orden laboral. Venezuela es el país con la nómina pública más alta de América Latina, además de tener cerca de 4,6 millones de jubilados. No tiene posibilidades de emitir deuda, por las sanciones de EEUU. No puede renegociar bonos, para hacer nuevas emisiones. El petróleo que se exporta, en condiciones nada transparentes, es ahora una verdadera “caja negra”. Nadie sabe exactamente qué cantidad se exporta, quien lo vende y quien lo cobra.

Es tal la situación, que Pdvsa acaba de suspender todas las exportaciones que se estaban haciendo en las condiciones no transparentes. La razón es que, quienes se acercaron a colaborar para transportar petróleo, bajo el riesgo de las sanciones, al parecer, no pagaron por lo que exportaron. Lo que se llevan a China, es para pagar deuda, de aquel fondo chino, de 50 mil millones de dólares, renegociado en las peores condiciones para la república. Chevron se lleva crudo para cobrarse su deuda y no devuelve efectivo. Si los chinos pueden, los norteamericanos dirán que ellos también.

A las islas del Caribe, les están perdonando la deuda que obtuvieron con Petrocaribe, pero es que, de todos modos, esas islas inviables e insostenibles, no tienen cómo pagar las facturas.

Tampoco están entrando inversores extranjeros y se experimenta un rebote económico, después de que se liberaron los precios de los bienes y servicios, se implementaron la comercialización con el dólar, los aranceles libres, tasas de interés vinculadas al dólar, encaje legal de más de 90 %, entre otras medidas. Las exportaciones de cacao, camarones y aluminio, no son suficientes. Pocos saben del oro que se explota.

BCV única herramienta financiera

Todo ese caos económico se mezcla con la situación laboral y esta con la depresión económica. El gobierno apenas tiene como herramienta financiera, el BCV, emitir bolívares, para cubrir algunos gastos y los salarios que paga el Estado, que no alcanzan. Aparte, la poca producción nacional, no ayuda a que haya una alta oferta de bienes y servicios, lo que todo junto se traduce en inflación. En realidad, Venezuela, está en una fuerte estanflación.

Sin acuerdos posibles

Todo ese atolladero se desarrolla en medio de una crisis política, en la oposición y en el gobierno. Recientemente, por diferencias dentro del chavismo/madurismo, se anunció el cambio de la directiva de Pdvsa, lo que coincidió con una nueva crisis de escasez de gasolina e incendios en las plantas de refinación. Lo anterior se atribuye a sabotaje interno, por el choque entre diversas facciones oficialistas, que presuntamente se resistieron a los cambios.

La oposición, hundida en una crisis divisionista, más fuerte que la de 2014, no pareciera mostrar una solución inmediata.

Posibles reformas en camino

Respecto a la crisis de escasez de gasolina, es una situación que sin duda el gobierno aprovechará para terminar de eliminar los subsidios. La venta de gasolina a tasa “internacional”, es uno de los pocos ingresos que tiene. Pdvsa envía crudo al extranjero y a cambio recibe solventes para mezclar y fabricar combustible. Mantener el subsidio de gasolina ya es inviable, porque se debe emitir bolívares para prestar a Pdvsa y cubrir costos internos y eso presiona la inflación y el dólar.

Una de las reformas que podría estar latente, es la relajación de los procesos para crear empresas en Venezuela. Los procedimientos actuales son muy engorrosos, largos y costosos.

Para abrir una empresa en Venezuela, no hay incentivos, eso se suma a la falta de capital, por lo tanto, el sector privado no puede expandirse y no puede generar empleos de manera robusta. Aunque ya, al menos 50 % de las personas, se encuentran en el sector informal, pero que no generan ingresos directos al Estado. Desburocratizar y relajar los procesos en los registros, para agilizar los negocios, podría estar en la ruta de las reformas que siguen.

La reducción de las nóminas públicas ya empezó. En este momento el Estado es una máquina de producir jubilados. No llegan a la fecha cuando tienen todos los documentos listos, y el día que se cumple la jubilación, son llamados a firmar. Aunque esos se sumen al ejército de jubilados que existen y que tampoco tienen ingresos suficientes. Pero el incentivo para expandir el sector privado, podría se parte de las reformas para reducir nóminas, que ayuden a disminuir la acuñación de bolívares para financiar el gasto público, que es una de las raíces de la inflación que hay.

En lo que va de 2023, la devaluación del bolívar continúa. En los 23 días de enero, el precio de la divisa estadounidense, se elevó 17,37 %, según la tasa del BCV, en 20,47 bolívares. Venezuela no logra acumular reservas internacionales suficientes, que le permita, hacer frente a la escalada del dólar, debido a los bajos ingresos que tiene, respecto a décadas anteriores.

 *Nos leemos la próxima semana*

Twitter: @alexvallenilla