Steven Spielberg: “La verdad nunca pasará de moda”

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En 1971 Steven Spielberg estaba muy ocupado rodando sus primeros cortos en la universidad y evitando ir a Vietnam como para prestar atención a la publicación en The New York Times y The Washington Post de los archivos del Pentágono.

Como muchos, se fijó más en el Watergate que en la publicación de unos documentos que dejaron al descubierto años de mentiras por parte del Gobierno estadounidense y aceleraron el final de la guerra y de la Administración Nixon. “La verdad es que por entonces no leía tanta prensa”, se sincera el realizador, que ahora repasa diariamente The New York Times, Los Angeles Times yThe Wall Street Journal “para equilibrar”. “Pero mi interés aumentó a medida que aprendí más sobre aquella era”, reflexiona.

De ahí que no dudó en leerse el trabajo que le pasó su amiga Amy Pascal de una guionista novel, Liz Hannah. Lo hizo porque le interesaba el tema, pero sin pensar en dirigirlo. Solo quería pasar el mal rato al detener la producción de The Kidnapping of Edgardo Mortara, que iba a ser su próxima película, y entretenerse en medio del rodaje de Ready Player One, que también estrena este año. Pero mientras lo leía supo que tenía que contar esa historia. Y tenía que contarla ya, de ahí que surgiera Los archivos del Pentágono, que se estrena hoy en España. “Eran muchos los paralelismos con el momento que estamos viviendo. Nixon no es el único presidente que ha desvirtuado la verdad, que no la ha defendido como se merece”, explica. “En momentos así todos somos periodistas. Soy un firme creyente de la libertad de expresión y una prensa libre. Creo que el verdadero periodismo es el mejor antídoto para ese término horroroso que pone en duda lo que es verdad y lo que no lo es llamado fake news”, resume. Tanto que, de no haber sido director, sostiene que hubiera sido periodista “de los buenos”.

Durante años tuvo como vecino a uno de esos, Ben Bradlee, el director de The Washington Post cuando se publicaron los archivos del Pentágono y también pieza clave durante el Watergate. Además, conoció en persona a Katharine Graham, dueña del periódico en aquel momento. Una figura obviada en Todos los hombres del presidente pero centro de Los archivos del Pentágono que interpreta Meryl Streep. Se trata de su primer trabajo juntos en cámara y la primera colaboración de Streep con Tom Hanks, que interpreta a Bradlee.

“Me interesó cómo un personaje como Katharine Graham encontró su voz en un mundo de hombres”, subraya el director en un año en el que el empoderamiento de la mujer es el último tsunami de Hollywood. “De no haber publicado estos archivos dudo que Katherine hubiera podido dar luz verde a Ben para autorizar la investigación de Carl Bernstein y Bob Woodward sobre Nixon que llevó a su dimisión”. Le da el crédito debido a una mujer no reconocida antes: “Graham encontró su voz en 1971 como muchas otras mujeres lo han hecho este año por otras razones. Y solo espero que sean muchas más las que encuentren su plataforma”. Spielberg está acostumbrado a trabajar entre mujeres, desde su madre Leah Adler —“que me crio como un igual”— a Kathleen Kennedy, Laurie MacDonald o Stacey Snider, todas ellas en algún momento de sus carreras al frente de los estudios DreamWorks de los que él fue socio fundador.

Son más los paralelismos que Spielberg traza entre el antes y el ahora, un momento de la historia que en su opinión parece un reflejo del mundo actual. Incluida la figura de Daniel Ellsberg, el hombre que facilitó a la prensa el informe de Robert McNamara sobre la guerra del Vietnam y al que es posible comparar con Edward Snowden. Spielberg es muy cauto en las similitudes, aunque admite que el propio Ellsberg apreció la bravura de Snowden cuando filtró los documentos de la CIA. “La diferencia es la meta. La de Ellsberg era clara: poner fin a la guerra”, puntualiza el director. “Lo único que espero es que nuestra película devuelva el interés del público por saber la verdad, por buscarla y defenderla y haga ver el esfuerzo que ello cuesta”, resume Spielberg, eternamente optimista sobre el poder del cine. No habla tanto de resucitar la prensa escrita porque sabe que existen otras plataformas igualmente válidas: “Lo más importante es defender no el soporte sino la verdad. Porque la verdad nunca pasará de moda”. El País.com