Heroínas de uniforme azul construyen una mejor sociedad

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En referencia al trabajo de las mujeres que integran la Policía del Estado Bolívar, debemos resaltar que ser ‘heroína’ no es una tarea fácil y mucho menos cuando hay que enfrentarse a extensas jornadas de entrenamiento y trabajo, largas temporadas alejadas del seno de su familia y, peor aún, correr riesgos sin importar si es de día o de noche.

Oficial Jefe Ysamar Capuccio

Pues su trabajo durante este proceso no tiene diferencias, ya que se ha determinado designaciones o funciones especiales en comparación con las del género opuesto. Es importante resaltar que dentro de ésta institución las mujeres también son preparadas para situaciones de alto conflicto, pues aunque ellas usen ‘falda y se maquillen’, esto no es sinónimo de discriminación o preferencia. Ellas también se camuflan.

Dentro de ésta institución, se encuentran 760 femeninas que portan el distinguido uniforme azul celeste, a lo que se suma 92 administrativas y 111 obreras, para un total de 963 damas valientes, emprendedoras y luchadoras de ideales, capacitadas para afrontar con ética, disciplina, valor y moral cualquier situación.

Ramona Garrido

Para la Oficial Jefe, Ysamar Capuccio, quien cuenta con aproximadamente 7 años en la institución, destacada en la Brigada Motorizada del Centro de Coordinación Policial Catedral, ser funcionaria juega un papel fundamental, ya que es madre y padre a la vez. Desde muy temprano, inicia su jornada con su pequeño hijo, y se despide de él, sin saber si regresa o no, pero encomendada a Dios. Menciona que dentro de ésta amplia carrera ha presenciado múltiples factores que incluso han puesto en peligro su vida.

“Recuerdo que durante una mañana, en el recorrido constante, a mi compañero y a mí nos sorprendió una ráfaga de disparos que originó cayéramos de la moto, porque justo en ese momento perpetraban un robo a un comercio y tenían de rehén a una familia, quedamos prácticamente en medio de la confrontación por unos minutos porque pedimos apoyo y se logró evitar el delito, y te digo en ese momento lo primero que me vino a la mente fue mi hijo, y mis padres, ya que soy viuda y soy hija única, por eso es que cuando veo que nos juzgan, mantengo mi frente en alto, porque somos funcionarias echadas para adelante, valientes y luchadoras, orgullosas de pertenecer a esta institución”, afirmó Capuccio.

Por su parte, Lutmila Farrera,  pieza importante dentro del personal administrativo, afirma que ser mujer es una virtud. “Somos las únicas capaces de dar vida a otro ser, es algo maravilloso, somos capaces de comprender los sentimientos más hermosos, porque somos muy emotivas, somos capaces de hacer lo que nos propongamos, ser mujer es el complemento idóneo del hombre. Dios nos hizo virtuosas somos su más perfecta creación”.

Ramona Garrido, personal obrero de la PEB, destaca que ser mujer es el mejor regalo que Dios le pudo dar. “Me siento orgullosa, bendecida de mi Dios, porque he emprendido muchas tareas que quizás en su momento han sido difíciles, pero confiando en Dios, todo es posible, soy viuda, y esa ayuda idónea partió, pero aún así saqué a mis hijas adelante, hoy cuento con años de experiencias, y me siento bendecida por quien soy, y he dado tanto a mi familia como a los allegados”. Prensa PEB