Venezuela se acostó este 23 de enero con dos presidentes

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Venezuela se acostó este 23 de enero de 2019 con dos presidentes. Nicolás Maduro, electo por el CNE en mayo de 2018 y Juan Guaidó juramentado ante una inmensa movilización popular.

A Nicolás lo reconocen como presidente, Rusia, China, Bolivia, México, Uruguay, Turquía, Cuba y un país llamado Osetia.

Mientras a Guaidó lo reconoce el resto del mundo.

Las horas pasan lentamente mientras el país se convierte en horas de la noche en refugio y guarida para colectivos y saqueadores, que buscan con estas acciones amedrentar a la gente.

Pero ya no hay nada que perder. El gobierno lo hizo tan bien, quitándole la esperanza a la gente que ya no se tiene miedo porque ya no hay nada en el futuro inmediato.

Por primera vez en 20 años el gobierno no sabe qué hacer y es que la pelota está en su campo y le van a cantar forfeit porque no llegan los jugadores.

Me explico. El gobierno estaba acostumbrando a irrespetar la voluntad de la gente y este 23 de enero le dieron un poco de su propia medicina cuando el país, que ya no es la mitad,  como tampoco el chavismo pero si mucho más que los oficialistas, aceptó y acató la juramentación de Juan Gerardo Guaidó como presidente interino de Venezuela con base a los artículos 233 y 333 de la Constitución Nacional de la república Bolivariana de Venezuela, hecha y aprobada por el chavismo.

El primer irrespeto del chavismo ocurrió en tiempos de Chávez cuando Antonio Ledezma ganó la alcaldía metropolitana y Hugo Rafael le montó un protector al lado, le quitó el presupuesto y lo dejó funcionando a un cuarto de máquina.

Luego eso se convirtió en una norma. Allí donde el chavismo perdía en las urnas, inmediatamente le montaban un parapeto al lado porque si algo tiene esta izquierda y casi toda ella, es que la democracia es buena cuando les sirve a ellos y es mala cuando no pueden controlarla.

Claro esta es una izquierda muy sui géneris, sustentada sobre militares, cosa poco frecuente.

En fin, cuando en el 2015 perdieron la Asamblea Nacional inventaron entonces la figura del desacato, suspendieron tres diputados y después eligieron también en un álbum lleno de barajitas a 545 constitucionalistas que en una Asamblea Nacional Constituyente elaborarían una nueva Constitución.

El tiempo ha pasado y para lo único que han servido esos señores es para cometer peculado de uso porque han cobrado pero no han hecho nada.

40 de ellos se han ido a la administración pública y han fallecido dos, uno asesinado y otro de muerte natural por lo que quedan un poco más de 500 constituyentistas.

Con la Asamblea Nacional Constituyente quisieron dejar sin efecto la voluntad de 14 millones de venezolanos que eligieron a 165 diputados.

Ahora el país le aplicó la misma medicina a Nicolás Maduro: Le eligieron a un presidente al que se reconoce como tal mientras a él lo tildan de usurpador.

Y es que no se puede ir por la vía construyendo sobre el abuso y el atropello. Al final eso se devuelve como lo establece la Física, Ley de Acción y Reacción.

Este jueves el país se levanta con dos presidentes. El reloj comienza a sonar más lento para Nicolás Maduro y su equipo. Pareciera que la cuerda está por romperse y aunque nadie lo crea,  es casi un hecho que Nicolás Maduro se va.

El mundo entero se lo pide a una voz mientras en el país la gente no sale de la calle diciendo, no regresamos a las casas hasta que Nicolás se vaya.

Jamás el chavismo había sido fustigado y ubicado de esta forma. Ciertamente. Es más hasta Diosdado Cabello quedó como un mentiroso porque convocó una vigilia en los alrededores de Miraflores y nadie llegó.

Sí. El chavismo tiene el sol en la espalda. Se van. Por fin.

Carmen Carrillo