España gana en un partido histórico

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abc.com.-Fue, se mire por donde se mire, un partido histórico. Un encuentro que será recordado durante muchos años por ser la fiel representación de una época convulsa donde un virus hacía y deshacía a su antojo. Fue también la forma en la que España completó su preparación para la Eurocopa, ganando a Lituania de forma contundente, con buen fútbol e intensidad, aunque en realidad no importa nada.

Ninguno de los protagonistas de la victoria, salvo sorpresa, estará en el estreno en el torneo continental ante Suecia. Los que sí lo harán vieron el triunfo desde su aislamiento en Las Rozas, aún preocupados por todo lo ocurrido en los últimos días y con pocas certezas dentro de su cabeza.

La puesta en escena de los sub-21 en Butarque, escenario primerizo para la selección, era la de un equipo con caras aún poco reconocibles. Un poco como sus mayores, para qué engañarse. Algunos del millar de aficionados que decidieron ir al estadio de Leganés, pobrísima entrada que no cubrió ni un tercio del aforo máximo, ponían cara de no saber muy bien a qué se había ido allí.

Hasta la televisión pública relegó el partido a Teledeporte consciente de que valía lo que valía. Imposible competir con Masterchef. Los más felices eran los familiares, orgullosos espectadores de un momento único en la vida de los nuevos internacionales. Dieciséis cumplieron de golpe el sueño de debutar, un récord casi imposible de superar.

Es pertinente plantear sí se debió jugar el partido. A Lituania se le tanteó una posible suspensión, pero los bálticos dieron calabazas. Llevaban toda la semana entrenando en Valdebebas y no querían perder el pellizco que le correspondía de los derechos televisivos. La Federación Española negoció también con la UEFA y observó que no jugar generaba más problemas que otra cosa.

Ahí se decidió seguir adelante con los chavales de la sub-21, que apenas unos días antes habían jugado la fase final del Europeo de la categoría (fueron eliminados en semifinales por Portugal).

Al igual que ha ocurrido con los Albiol, Fornals o Rodrigo Moreno, jugadores reclamados para entrenar al margen, muchos de los que aparecieron sobre el césped de Butarque habían iniciado también sus vacaciones, por lo que hubo que ir llamándoles uno a uno y pidiéndoles que regresaran cuanto antes.

No es un asunto menor, porque todos estos días de descanso robados los podrán reclamar después. Muchos los sumarán a los que acumulen en los Juegos, pues la mayoría estará en esa convocatoria, así que sus equipos tendrán que prescindir de ellos en el inicio de la próxima temporada. En la mano de los chicos estará también la posibilidad de reclamar posibles primas por su primera participación con la absoluta.
Carácter juvenil

Si para algo sirvió el amistoso fue para observar con más atención a la nueva hornada de futbolistas españoles, que si no ganan títulos suelen pasar inadvertidos. Para ellos, al margen de la felicidad por el debut, fue una forma de reivindicarse y de mostrarse al mundo. Recién llegados de la playa mostraron carácter desde el inicio, con tres llegadas al área consecutivas en apenas dos minutos que culminaron con el tanto de Guillamón, central del Valencia.

Gustaron las galopadas del capitán Cucurella, la jerarquía y la visión de Gonzalo Villar o la movilidad y el golpeo de Brahim, autor del segundo gol. Abel Ruiz falló un penalti y cerraron la goleada en la segunda parte Miranda, de falta, y Javi Puado. Muy solidaria en todo momento Lituania, que intentó molestar lo menos posible y puso toda clase de facilidades.

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