No había forma que el chavismo ganara si la oposición hubiera ido unida

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Carmen Carrillo

La oposición dirigida por James Story ya no tiene argumentos en Venezuela. Tampoco desde Colombia Iván Duque puede decir que los comicios del domingo en Venezuela fueron una farsa porque aunque apenas votaron 8 millones 728 mil 313 venezolanos de los 21 millones convocados, la oposición unida le ganaba de todas, todas al chavismo.

Así el chavismo se hubiera adjudicado los votos de los 171 mil chavistas independientes, los 186 mil de los evangélicos y los 15 mil de los otros sin partido.

La oposición sumando la MUD, Alianza Democrática, Independientes Opositores, habría obtenido 4 millones 414 mil 874 votos.

Mientras el chavismo obtuvo 3 millones 940 mil 335. Y aunque se hubieran adjudicado los 171 mil de los independientes chavistas, los 186 mil de los evangélicos y los 15 mil de los otros apenas habrían llegado a 4 millones 313 mil 539 votos.

Significa que la oposición unida habría ganado al chavismo por primera vez en la historia por 100 mil votos, que no son una concha de ajo.

Pero Nicolás Maduro demostró ser más inteligente que quienes tutelan a la oposición desde Estados Unidos, operando desde Colombia.

Decidió repartir dinero,  permitir que partidos políticos que fueron arrebatados o rescatado, eso depende de la óptica con que se mire la cosa, de sus eternos propietarios y entregados a nuevos actores políticos y propiciar varias candidaturas de oposición en los estados del país, no sólo para las gobernaciones sino para las alcaldías, consolidaron una victoria pírrica, lo que significa que para el chavismo ganar tuvo que hacer grandes sacrificios.

Sin argumentos

¿Sí la oposición unida le ganaba al chavismo por qué eso no ocurrió? Porque quienes son tutelados por los norteamericanos no tienen ideas. No hay trabajo intelectual. Eso por decir lo menos terrible. Tienen años repitiendo esquemas caducos y fracasados que han hecho que las organizaciones políticas se atomicen.

Esto nace con el liderazgo político del Pacto de Punto Fijo. El único que tuvo claro que no se podía estar siempre en el mismo escenario político con la misma gente y sin permitir relevos, fue contradictoriamente Rómulo Betancourt.

Y se escribe, contradictoriamente porque la primera división de AD la propició Rómulo Betancourt, con el PRD; la segunda la propició el mismo Betancourt con el MEP e incidió con la tercera división cuando se creó el MIR.

Por eso no repite como presidente después de 1958. Cosa que sí hizo Rafael Caldera al punto que prefirió acabar con Copei, creando Convergencia en 1992 antes de aceptar que podía perder las internas con alguno de sus delfines: Eduardo Fernández u Oswaldo Álvarez Paz.

Jóvito Villalba fue el eterno candidato de URD hasta que lo acabó. Esos fueron los actores del Pacto de Punto Fijo.

En una ocasión Rhalp Murphy quien era el presidente de la Asociación de Politólogos de un estado norteamericano, visitó Venezuela para dictar una conferencia sobre política.

Lo primero que preguntó fue: ¿Por qué cuando vine en 1973  era Carlos Andrés Pérez, candidato presidencial y regreso en 1992 y sigue siendo primero candidato y después presidente? ¿No hay nuevos actores políticos? Si no es Caldera, es Pérez, si no es Eduardo Fernández, si no es Oswaldo Álvarez Páz. Si no es José Vicente Rangel. ¿No hay nuevos actores? volvió a preguntar y todos nos miramos la cara y nos quedamos callados. Tenía razón el gringo.

Repetir esquemas

Así llegamos a AD, Copei, luego de la marcha de los próceres del Pacto de Punto Fijo. Sólo que su dirigencia repitió todos los errores con más profundidad.

De la división de Copei nacieron Primero Justicia y Voluntad Popular mientras de AD nacieron Un Nuevo Tiempo y Alianza al Bravo Pueblo. Y otras organizaciones políticas, una de ellas fundada por Claudio Fermín.

De allí en adelante, fue cuesta abajo en su rodada. El chavismo llega al poder en 1999 después de conspirar por más de 30 años pero quienes están al frente de los partidos políticos jamás notaron qué sucedía.

Su óptica siempre fue muy escasa. Estaban más ocupados en vivir del poder que en luchar por el poder. Actuaron como herederos. Los herederos, heredan y viven de eso.

Eso gracias a una amplia factura petrolera y a una dirigencia empresarial casi tan miope como la política, con la diferencia que ellos querían ser los únicos que usufructuasen el beneficio que otorga la renta petrolera. Pero ciertamente dentro de lo malo, al país le iba mejor que actualmente.

Por eso todos los nuevos liderazgos de la oposición tienen falencias. Porque son como pedacitos de un todo que no logran conseguir el encaje que le viene para formar un conjunto.

De eso se ha aprovechado todo el mundo. Los chavistas, los norteamericanos, los chinos y los rusos que nos observan de lejos con lástima, sobre todo porque estamos muy cerca de Estados Unidos y muy lejos de Dios como diría Porfirio Díaz Mori presidente de México de 1876 a 1911.

María Corina Machado, Leopoldo López, Juan Guaidó, Henry Ramos, Antonio Ledezma, Pablo Medina, James Story, Iván Duque, ya no tienen argumentos.

La gente quiere votar pero quiere que la dirigencia de oposición piense menos en ellos y más en el país.

Viene la próxima cita electoral, las elecciones presidenciales. Ojalá que a quienes gerencia en el país desde afuera, se les ocurra orientar a los cinco millones de venezolanos que nos encontramos fuera ¿Cómo se puede votar en las embajadas venezolanas?; ¿Qué hay qué hacer?; ¿Qué se necesita?

Ojalá la comodidad y la flojera no les gane de mano, como le pasa a todos los herederos. Es eso lo que hace mella en los tipos o es la falta de nobleza del venezolano.

Ya uno no tiene nada claro. Entre vivir afuera como migrante y observar el accionar de los políticos, uno comienza a pensar que está loco, como mínimo porque nada justifica tanta estupidez junta.

 

 

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