Brasil localiza 1,1 toneladas de cocaína en un camión con guantes para el Covid-19

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ABC.-El hallazgo en Brasil, en medio de la crisis sanitaria por la pandemia del coronavirus, de 1,1 toneladas de cocaína ocultas en un camión que transportaba guantes quirúrgicos, pone en evidencia que el narcotráfico se amolda siempre al cambio de circunstancias.

Los cierres fronterizos dificultan los envíos, pero la dedicación de las fuerzas del orden a fumigaciones y otras actividades de emergencia puede reducir la vigilancia. El episodio, ocurrido el 13 de marzo, también subraya el papel de Brasil como país fundamental en la salida de la cocaína producida en Perú y Bolivia y en menor medida Colombia, países con los que en conjunto tiene una frontera más larga que la que separa Estados Unidos y México.

Brasil es un «significativo país de tránsito y destino» de cocaína, según lo define el Informe de Estrategia Internacional para el Control de Narcóticos del Departamento de Estado norteamericano.

Si bien la mayor parte de la cocaína originada en Colombia viaja a EE.UU. o Europa, a través Centroamérica y México –muchas veces partiendo desde Venezuela, y en menor medida desde Ecuador– o del Caribe, la mayor parte de la que se produce en Perú pasa a Bolivia y la de ambos países viaja sobre todo a Brasil, tanto para la exportación a Europa –en ocasiones a través de África– como para el consumo de un creciente mercado propio (también el consumo ha aumentado en Argentina).
Segundo mayor consumidor

Precisamente ese aumento del consumo en Brasil es destacado por el último informe del Departamento de Estado norteamericano. «Brasil sufre de un importante y creciente problema de consumo interno de drogas.

Brasil es el segundo mayor consumidor de cocaína del mundo», después de Estados Unidos, «y probablemente el mayor consumidor de productos derivados de la cocaína».

La violencia vinculada al narcotráfico constituye la principal amenaza a la seguridad en Brasil, donde casi una cuarta parte de la población reclusa cumple condena por crímenes relacionados con las drogas (150.000 internos), más que por ningún otro tipo de crimen.

En abril de 2019 el Gobierno aprobó una nueva Política Nacional de Drogas, que estableció una nueva estructura institucional para la lucha contra este problema. En junio, el presidente Bolsonaro firmó la nueva Ley contra las drogas.

El informe estadounidense, en cualquier caso, avala la lucha antinarcóticos brasileña e indica que no ve indicios de implicación de autoridades públicas en ese negocio ilícito:

«Hay poca evidencia que sugiera que altos funcionarios del gobierno están involucrados en tal actividad. Si bien hubo varias denuncias y ejemplos de corrupción política en todo Brasil en 2019, no hubo vínculos directos entre la corrupción política y el narcotráfico a nivel nacional»

 

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