Como evitar que Venezuela siga en la Barbarie del SSXXI

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Juan de Dios Rivas Velásquez

Es evidente que los venezolanos queremos vivir en Paz, con la nevera y despensa llena de alimentos, medicinas, con sueldos, salarios y pensiones suficientes para adquirir la canasta básica, tener buenos servicios públicos, HCM, Gobernantes responsables, sin corrupción, sectarismo, perversiones y que respeten al pueblo y sus comunidades.

Los fenómenos de racismo y xenofobia de nuestros emigrados y entorno comunitario más inmediato es una Barbarie tradicional del Socialismo/Comunismo en Rusia, China, Bloque Soviético, Vietnam, Cuba, Nicaragua y ahora Venezuela.

Estamos obligados a repensar y cambiar la barbarie Socialista/Comunista, y ello como parte de la estrategia moral, ética y de cambio para el buen vivir y la Paz Democrática,  que ha de suponer movilizarse activamente contra ella en las próximas Elecciones de Diputado, Presidenciales, Gobernadores, Alcaldes, Concejales, etc.

El término «barbarie» se ha utilizado desde mucho tiempo atrás para designar un comportamiento que aparece como no humano. Tal uso, cargado de ambigüedad, se ha ido desplazando desde la descalificación de los otros como «no civilizados» hasta la recusación de todo comportamiento in-humano respecto al otro, que des-humaniza en primer lugar a quien lo protagoniza, pero afecta a los entornos de cuadros políticos, enchufados, familiares y habitantes de las comunidades de Venezuela.

Los venezolanos queremos vivir con paz, respeto de constitución, leyes, moral, ética y convivencia social. Para ello, en el primer sentido rechazamos (barbarie cultural o política) el uso del término no es aceptable, el segundo (barbarie moral) es el que hoy resulta, en cambio, pertinente.

Y cuando empleamos así la noción de barbarie, para denunciar comportamientos recurrentes del Socialismo/Comunismo del SXXI, que violan derechos humanos fundamentales, nos estamos comprometiendo con un universalismo moral y un humanismo cristiano que reconoce la validez transcultural o política a la exigencia de respeto incondicional a la dignidad de cada individuo.

Tal es el núcleo ético del renovado humanismo que hay que hacer valer frente a la barbarie que «desde dentro» de nuestra cultura emerge y se impone amenazante para todos. Debe imponerse el buen gobierno y el desarrollo para Salvar a Venezuela y reconstruir PDVSA, CORPOELECTRICA, IVSS, etc., etc.

La realidad de la barbarie y su ambigua conceptualización

«Los Venezolanos no somos Rusos, Chinos, Cubanos, etc., somos un País bendecido por Dios con riquezas, petróleo, minerales, tierra para sembrar y producir lo que necesitemos. Libertamos a Sur América y debemos seguir siendo Solidario y buenos vecinos.

El mundo está lleno de perplejidad con la tragedia de pobreza, mal gobierno, crisis política, económica y social que nos oprime a los venezolanos. Estamos a las puertas de una Guerra Civil y constantes amenazas de invasiones y guerra con otros países.

La causa es una estúpida política de insultar, engañar, mentir y exportar un Socialismo/Comunismo del SXXI, y más concretamente un modelo de Dictadura para la corrupción, el robo, saqueo, violación DDHH, emigraciones y mal gobierno.

Los venezolanos no queremos que nos pase lo que ocurrió a  Europa occidental, con la guerra –o las guerras– que desde hace años la destrozaron a lo que era la antigua Yugoslavia, etc.

La civilizada Europa encontró de nuevo con la brutalidad de una guerra que pone ante sus ojos los potenciales de irracionalidad y de insensibilidad que el hombre, el sedicente «hombre civilizado», puede poner en juego.

El asedio de Vukovar, de Dubrovnik, de Sarajevo… han sido los hitos –en los tres casos la iniciativa bélica correspondió al ex ejército federal y a las fuerzas paramilitares serbias, empeñadas en la operación fascista de «limpieza étnica» que ha de abrir paso al Estado nacional panserbio– que han marcado la sorprendente escalada de violencia de una guerra civil que ha dejado a Europa consternada y sumida en pobreza, una vez más, en una parálisis política que no es sino reflejo de su impotencia ante los problemas más decisivos.

El principio de un nuevo siglo no debió cargar a Venezuela de amenazas de guerras y tener pobreza, miseria, emigración de 5 millones de venezolanos, abandono de adultos mayores, niños que van al colegio con hambre, economía dolarizada y en hiperinflación.

Lo que nos cabe, en cualquier caso, a estas alturas, es la inteligente posición de buscar una rectificación y cambio democrático, para que vuelva la bonanza abierta para todos los venezolanos desde aquel día 23 de Enero de 1958 en que cayó el Dictador Pérez Jiménez.

Ahora, como en otros momentos de nuestra historia, vale más el espíritu democrático y humanista de los venezolanos.

UNA Unidad Nacional Alternativa sería muy útil y buena para darnos la mano todos los venezolanos y elegir a gobernantes sanos, honestos, transparentes, solidarios y dispuestos a trabajar con el pueblo en COGOBIERNOS Y DESARROLLOS SOCIALES que acabe con el mal gobierno y la pobreza en cada comunidad y municipio.

Mano a la obra… Ud. Debe asumir el reto de ayudar a Salvar a Venezuela.

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