Día sin independencia

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Hugo Carvajal/ MADRID.-Los crímenes de Lesa Humanidad se han convertido en una constante en el régimen de Maduro.

Designar a generales sin escrúpulos como jefes de los cuerpos de inteligencia y seguridad, le ha permitido desatar su naturaleza criminal en el intento de permanecer en el poder a cualquier costo.

El vil asesinato del Capitán de Corbeta Acosta Arévalo, es solo la última puesta en evidencia del terrorismo de estado ordenado por el líder de la cúpula psicópata que insiste en aniquilar al pueblo venezolano.

Un hecho como este refleja lo que han vivido miles de secuestrados, incriminados, torturados y asesinados por la DGCIM de Hernández Dala.

Cuando fui designado como director de la otrora Dirección de Inteligencia Militar (DIM/DGSIM) en el 2004, compartía la visión con el presidente Chávez de lo que debía ser un organismo de inteligencia.

El enfoque de la institución, en el que se daba por sentado el cumplimiento de la ley, atendía a aquel proyecto bolivariano que algunos sinceramente creímos: nada ni nadie podía anteponerse a los intereses del Pueblo.

Durante los 8 años que dirigí la DGCIM hice todo lo que estuvo a mi alcance para hacer que la institución respetara los derechos humanos, el debido proceso y la soberanía nacional.

Así convoqué a trabajar a los comisarios más antiguos de la institución, personas honestas y profesionales a quienes agradezco haberme ayudado a formar esa cultura de trabajo durante aquellos años.

A las pruebas me remito, y si alguien tiene alguna acusación que contraríe esto, espero que la haga con pruebas.

Nuestras acciones, lejos de ser perfectas, atendían el propósito de cumplir nuestra misión responsablemente sin ningún interés oscuro detrás.

Sin duda se cometieron errores, entre ellos siempre recordaré con vergüenza el caso Kennedy, el lamentable y bochornoso hecho de exceso policial que me llevó a ofrecer mi renuncia al presidente Chávez.

A pesar de los infortunios, jamás hubo nada parecido al terrorismo de estado que ha instalado Maduro a través de militares inescrupulosos y aduladores.

Con la llegada del mandadero de Maduro a la Dirección de la DGCIM en el 2014, lo primero que ocurrió fue el pase a retiro de gran parte de aquellos comisarios que habían estado en la institución desde los años 80 y 90.

Lo mismo hizo con casi todo militar que hubiese trabajado durante mi gestión, es decir, casi 10 años de experiencia y formación tirados a la basura.

Al mismo tiempo, llenó espacios con personas semejantes a él, capaces de cualquier ilegalidad con tal de complacer a sus superiores.

Todo esto, sumado al hecho de que nadie se detenía a pensar en consecuencias legales, porque evidentemente no las habrá mientras Maduro controle el poder judicial, convirtieron a la DGCIM en el monstruo que es hoy. Su sola mención significa para el venezolano, atropello, vejación, tortura y terror.

Fuerza Armada complaciente

A trazos gruesos, la Fuerza Armada Nacional hoy se encuentra dividida en tres grupos: los corruptos que han hecho vida en la administración pública y viven felices dentro del régimen; los que saben que todo esto está mal y quieren hacer algo, pero que la vigilancia y el control por medio de secuestros y torturas los inhabilita; y los acomodaticios e indiferentes, que esperan que la marea los lleve, y que tristemente componen la mayoría.

Ante el cobarde asesinato de un insigne soldado de la Patria, veo con gran indignación como la Fuerza Armada Nacional enmudece, no por dolor, sino por complicidad. Del Ministro de Defensa, Padrino López, se puede esperar esto y más.

Su actitud acomodaticia, simplona y temerosa ha estado presente en toda su carrera militar.

Ahora que va de salida, más se acomoda en el statu quo, para irse sin problemas (creerá él).

Maduro sabe bien quien es Padrino, precisamente por ser tan tibio lo nombró ministro, y gracias a esto lo usa a su antojo.

Sin embargo, más allá de cuestionar al Ministro de Defensa más cobarde de la historia de Venezuela, quisiera saber lo que realmente piensan Suarez Chourio, Alessandrello Cimadevilla, Juliac Lartíguez, López Vargas y los que fueron comandantes de las REDI.

¿Dónde tendrán la supuesta valentía que vociferan cuando el usurpador, en su imaginario, dice que los EE.UU. los va a invadir?, ¿dónde están los códigos de honor y valores con que fueron formados?

Les recuerdo que sus subalternos los observan diariamente encuadrados en formación escuchando el toque de oración.

El asesinato de este insigne soldado de la Armada me hace recordar a los Almirantes Maniglia Ferreira, Calvo Díaz, Laguna Laguna, Millán Millán, Aniasi Turchio y Molero Bellavia, solo por mencionar algunos, y me pregunto: ¿qué pensarán?, ¿por qué no dicen nada?

Y sí! Aún en condición de retiro pueden hacer mucho. Sus palabras pueden servir de aliento y ejemplo para quienes una vez fueron sus subalternos, o al menos para demostrar que existe un lado humano, solidario y responsable en nuestra Fuerza Armada, la más desprestigiada y desgraciada de su historia.

Día de la independencia

El pasado 5 de julio se cumplieron 208 años de nuestra declaración de independencia, y, sinceramente, no hubo nada que celebrar.

No solo dejamos de ser una república independiente. Ni siquiera tenemos un ejército de patriotas dispuesto a hacer lo necesario para liberar a Venezuela.

A los militares acomodaticios: los tiempos están cambiando y muy rápido. Ya saben que Maduro está persiguiendo incansablemente a nuestros hermanos militares, apresando a cientos a la vez, torturando sin clemencia a algunos que ni siquiera estaban en ninguna conspiración, simplemente para sacar información de compañeros a la fuerza.

La próxima víctima de este infortunio puedes ser tú. Piensa bien si seguirás tan cómodo los próximos meses.

A los militares que quieren hacer lo correcto por la Patria y por el Pueblo: cuídense de los infiltrados. Son más de los que se imaginan.

Y aunque todos deberían tenerlo claro, les recuerdo: no usen medios electrónicos para comunicarse. Lo que vayan a hacer, háganlo, pero no se expongan fácilmente.

A los funcionaros civiles operativos (FCO) de bien que aún quedan en la DGCIM, esos que trabajaron para construir nuestra sede en otra época: no se dejen llevar por órdenes criminales y no dejen pasar esta situación.

Los que conozco no son capaces de algo así. Entonces, ¿es que los cubanos han penetrado tanto la institución? Sé que Maduro y Hernandez Dala lo han permitido, pero debajo de ellos, ¿ninguno les ha dado un parado? Ustedes tienen la obligación moral y profesional de detener estas locuras.

No pierdan la perspectiva al creer que la obediencia y subordinación ciega a los superiores los exime de responsabilidad.

A los criminales que se dedican a aterrorizar al pueblo por orden del tirano: tengan la certeza de que recibirán justicia.

En cuanto a lo político, no puede haber ninguna oportunidad de diálogo más con la tiranía. En privado se lo he hecho saber a mis colegas diputados desde hace años.

El gobierno se ha estado burlando de ustedes con cada intento de diálogo. Mucho menos deben intentarse negociaciones con los grupos criminales que forman parte del mismo “pranato”, incluyendo sus testaferros.

Sería salir de un criminal para dejar el país en manos de otro. Quien considere que deben negociar la salida de Maduro con otro miembro de la banda criminal, está muy equivocado o tiene intereses ocultos.

Sé que la comunidad internacional presiona e insiste en la vía de la negociación, pero ellos no entienden que una banda criminal secuestró al estado venezolano y usa todo su poder para aplastar al Pueblo.

Para la comunidad internacional es la salida fácil del problema, entre un comunicado y otro, siguen muriendo venezolanos.

Pero para un político venezolano esto no puede ser excusa. Debe dejar de ser excusa. Sí se puede hacer más.

Este 5 de julio, solo será posible honrar la independencia de Venezuela si al menos se declara el fin de toda negociación con la tiranía, en cualquiera de sus versiones, y se plantean acciones concretas para lograr mayor colaboración internacional.

Y cuando duden en ir de nuevo a una mesa de negociación, les sugiero que miren a los ojos a la viuda de Acosta Arévalo y le pidan su opinión.