“El retorno del Bachaquero”

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Reinaldo Aguilera R.

Con toda seguridad, al leer el título de nuestro artículo, los conocedores de la cinematografía mundial habrán efectuado la conversión y pensado en las famosas cintas de George Lucas “Star Wars”, al igual que en el llamado “Lado Oscuro de la Fuerza” etcétera; pues pareciera algo de película lo que sucede a diario en nuestro país, cuando el problema de abastecimiento en mi opinión indicara estar medianamente solucionado, el asunto se reduciría a tener dinero o no, pero resulta que ahora, las joyas del régimen que ha destruido cualquier cantidad de empresas que expropia o interviene, salió con la genialidad de anunciar la regulación de precios y en dólares, sí no está leyendo mal, es en dólares americanos la cosa.

Observamos con estupor como el mismo régimen Chavista asume y reconoce que el bolívar no sirve para fijar precios ni nada, para sorpresa esta vez el mal gobierno decidió usar como referencia al “malvado dólar imperialista”, la moneda que satanizó Hugo Chávez y que durante 16 años por medio del control cambiario permitió entre otras cosas que muchos amigos del régimen se enriquecieran y hoy sean la nueva élite económica de una Venezuela destruida.

Por ejemplo: El atún enlatado (170 gramos) quedó en 0,90 dólares, el kilo de carne (de tercera) en 2,40 dólares, la carne de cerdo en 1,88 dólares, el cartón de huevos en 3 dólares, el queso blanco duro en 2,30 dólares, la mortadela en 1,20 dólares y el kilo de sardina fresca en 1,80 dólares.

El mal gobierno fijó el litro de leche pasteurizada en 0,75 dólares, el kilo de leche en polvo en 2,30 dólares, el pollo en 1,74 dólares, la mantequilla (500 gramos) en 2,60 dólares, la sardina en lata (170 gramos) en 0,55 dólares, el kilo de arveja 0,70 dólares, la lenteja en 0,70 dólares, la caraota en 0,87 dólares y el frijol en 0,75 dólares.

El litro de aceite comestible costará ahora 1 dólar, el kilo de arroz blanco 1 dólar, la azúcar refinada 0,56 dólares, el café molido 1 dólar, la harina de maíz precocida 1 dólar, la harina de trigo familiar 0,75 dólares, la mayonesa (500 gramos) 0,65 dólares, la margarina (500 gramos) 0,65 dólares, la pasta alimenticia (medio kilo) 0,75 dólares, la salsa de tomate (400 gramos) 0,50 dólares y el kilo de sal 0,35 dólares.

Ahora bien, el plan así en el papel les puede parecer perfecto a los arquitectos del desastre que hoy viven millones de compatriotas, pero el caso es y voy en mayúsculas, los “VENEZOLANOS NO TIENEN SALARIOS EN DÓLARES” y si los tuvieran no les alcanzaría, pues el equivalente es irrisorio frente a la impactante realidad, sino que lo digan los pensionados y la gran cantidad de personas que no llegan a ganar mensualmente ni siquiera el equivalente a 5$.

Es así cómo una vez más, los criminales que tienen secuestrado al país, imprimen su toque siniestro para ejercer el control social, mediante el manejo alimenticio, antes eran las cajas del CLAP, al caerse el negocio por las sanciones impuestas y así impedir el guiso con las empresas mexicanas, no les ha quedado más remedio que dolarizar la economía y las consecuencias ya se están observando.

A horas del anuncio, durante el fin de semana pasado, en cualquier negocio de venta de comida, se pudo detallar la compra de artículos por bultos, es decir los “Bachaqueros” se surtieron y pronto, tanto como hoy mismo ya con seguridad están ofreciendo la mercancía, que en los anaqueles está agotada, pero que ellos sí tienen y al precio que a ellos les conviene para obtener ganancias fuera de lo normal, aprovechándose de los mismos venezolanos que pasan penurias y hambre, lo triste es que el régimen sabe de ésta práctica, la incentiva y la permite.

Mientras tanto, el país se enciende por los 4 costados, empiezan a proliferar nuevamente los saqueos, protestas y se agudiza el colapso económico, la crisis del coronavirus ayuda y avanza en el interior de Venezuela, al igual que una recesión mundial, sumada a la caída de los precios del crudo en medio de la pandemia acorralan al país también, todo éste escenario ayuda a que Maduro endurezca su política de controles de precios, para hacer más pobres a los desposeídos y más ricos a los amigos de su entorno, que incluye por supuesto al estamento militar que es el que lo apuntala en el poder.

Lo cierto es que la imposición de controles, en medio de una cuarentena mundial sin precedentes, son signos de “volatilidad social” en puertas y eso será inevitable, ojo no se trata de inducir a ese tipo de acciones, es algo que por lógica va a suceder, la gente está encerrada, sin que el dinero le alcance ni para 1 kilo de harina en muchos casos y para colmo si llegara a conseguirse el dinero entonces no la podrán comprar porque tampoco habrá, el resultado de la ecuación es casi automático.

Por otro lado, el desastre incontrolable del asunto de la gasolina pica y se extiende, por increíble que parezca, la gasolina de Venezuela pasa de ser la más barata a la más cara del mundo. Algunos venezolanos están diciendo que pagaron esta semana más de 2 dólares por un litro de gasolina en medio de la escasez de combustible y coloca tal precio como uno de los más altos del mundo en este momento.

Para tratar de ocultar la ineficacia e ineficiencia de un gobierno que no gobierna, Maduro aumenta el salario mínimo integral en Venezuela a 800 mil bolívares mensuales, lo que equivale a $4.67, algo indignante pues eso no es suficiente para ningún ciudadano y se verá en poco tiempo.

Todo lo que sucede y sucederá es la mezcla de un poderoso cóctel que puede hacer explosión en cualquier instante, la intervención de las principales empresas que aún producen alimentos como POLAR, COPOSA, PLUMROSE, por un período de 180 días (6 meses), es decir hasta prácticamente final de 2020, lo que prolongará la agonía de un pueblo que necesita salir de la locura iniciada por Hugo Chávez y continuada por la banda de criminales de lesa humanidad de Nicolás Maduro, todo definitivamente “Hecho en Revolución”, así de simple y sencillo.

@raguilera68/@AnalisisPE

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