En campaña para la Asamblea Nacional

0
162

Reinaldo J. Aguilera R.-Como en la Venezuela de la Revolución ya nada sorprende, una vez más desde Miraflores el señor Maduro, omitiendo por completo o quizás con más conocimiento de causa que muchos, se saltó la norma jurídica que establece la “Ley Orgánica de Procesos Electorales” vigente y arrancó la campaña electoral para el proceso de renovación de la Asamblea Nacional o conocidas como simplemente como Elecciones Parlamentarias.

Lo cierto es que luego de los acontecimientos ocurridos en los más recientes procesos electorales, no podemos dudar que existen dos realidades muy distintas conviviendo en uno solo país, por una parte se encuentran quienes sin prestar atención a una realidad que abruma, siguen pretendiendo hacer elecciones a su medida para consolidarse más el poder con fachada democrática que ya nadie se cree y por la otra quienes sí nos damos cuenta de que al menos por el momento existen otras prioridades y asuntos por solucionar que son obligantes, como por ejemplo el cambio urgente de autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE).

Por otra parte, no podemos dejar de destacar algo sumamente interesante y es que el mundo entero ya ha visto que aquí en la actual Venezuela no se respeta ningún tipo de norma jurídica.

La llamada comunidad internacional viene observando durante años cómo el régimen ordena arremetidas violentas ya no solamente contra ciudadanos comunes, sino también contra alcaldes y diputados – violando su inmunidad parlamentaria –, contra estudiantes, adultos mayores, sean damas o caballeros, el derecho a protesta amparado por la Constitución Nacional no existe.

Los organismos represores del Estado no distinguen raza o sexo y mucho menos condición social y el gobierno, con tal de no permitir que le quiten el poco “poder” que aún le queda, hace y va a continuar haciendo lo que sea, de eso no duden.

En tal sentido es que se enmarca lo dicho hace apenas horas por Nicolás Maduro, sin ningún tipo de miramientos con lo cual aseguró y cito: “Empiezo aquí esta campaña, que nos debe llevar del 12 de octubre al día de las elecciones parlamentarias a la más grande victoria electoral que jamás hemos obtenido en la revolución bolivariana” así lo expresó en cadena de radio y televisión; se puede desprender casi sin lugar a dudas que hasta la fecha de dicha elección la debe ya saber.

Éste tipo de cosas como las que les refiero son las que generan una desconfianza casi total en la institución del Voto, eso sí, no es en el Voto per sé, me refiero al ejercicio de ese derecho bajo que se encuentra totalmente desfigurado bajo la administración de un CNE que se sabe penetrado por fuerzas que oscurecen cualquier elección, trátese de la que se trate.

Por otro lado es de vital importancia señalar que desde el año 2017, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en aplicación de la llamada ley OFAC por medio directamente de la Oficina de Control de Activos Extranjeros, sancionó a dos rectoras principales y a un rector suplente del CNE, indicando que sin ser “parte del gobierno” procedieron de alguna manera a facilitar los hechos irregulares que dieron como resultado el que prácticamente  todas las gobernaciones de estado quedaran en manos del oficialismo en las elecciones de ese año.

Ahora bien, de acuerdo a lo que estipula la referida ley del Congreso de Estados Unidos, el Departamento del Tesoro queda plenamente facultado para realizar las designaciones que considere convenientes de acuerdo a sus investigaciones propias, de lo cual surgen dos consecuencias muy importantes.

 

La primera de ellas es que, cualquier activo (empresas, inmuebles, cuentas bancarias, etc.) que las personas designadas puedan tener y que estén bajo la jurisdicción de Estados Unidos, quedan inmediatamente congelados y no pueden ser objeto de ninguna transacción comercial o financiera, en segundo término, cualquier ciudadano o empresa estadounidense tiene prohibido realizar cualquier operación con las personas y/o activos designados; lo que todo esto quiere decir es que de no haber un cambio real dentro de la institución electoral, cualquier proceso carecerá completamente de credibilidad pues sus miembros no son nada confiables.

 

Muchos procesos electorales ya se han llevado a cabo sin votantes suficientes, sin la utilización de tinta indeleble, sin testigos, prácticamente sin observadores imparciales como la OEA y para remate ya se hace costumbre que el primer boletín dado por el CNE que generalmente es a la medianoche del domingo – lunes de cada elección, con la salvedad de que en dicho instrumento ya no se especifica ni siquiera la cantidad de votos, ni válidos ni nulos, ahora se habla de porcentajes, ni los candidatos saben con cuántos votos obtuvieron la victoria o la derrota.

Hay muchos detalles que nos llevan a pensar que la abstención sin precedentes ha obligado a que el régimen ordene fabricar las cifras a publicitar, para así poder tener a los mismos de siempre obteniendo “victorias” que ni ellos mismos se creen.

Para ir a una elección realmente confiable, se deben garantizar todos los elementos necesarios y no efectuar un parapeto de proceso electoral, lo que viene sucediendo con la suspensión y posterior reactivación de servicios de tecnologías como el caso de los productos ADOBE en razón de la orden ejecutiva firmada por la administración Trump es preocupante, digo que es así debido a que el CNE se maneja con algunos software que necesitan licencias como por ejemplo los de la compañía ORACLE y si esas empresas dejan de prestar servicio, el órgano electoral tendría dos vías: diseñar un sistema nuevo adecuado y transparente o por el contrario realizar comicios con licencias piratas, a éste panorama nos enfrentamos.

En tal sentido hablar de que ya estamos en campaña no tiene otro fin que el de desestabilizar la resistencia política que se mantiene contra un gobierno que nos ataca, se busca ejecutar un posible proceso eleccionario que quizás de manera adelantada reconfigure a la actual Asamblea Nacional y simplemente se corra la arruga sin soluciones reales más allá de cambiarle el nombre a una autopista como la Francisco Fajardo.

Como aquí nada es raro ni extraño, lo que actualmente ocurre o puede ocurrir, obliga a que muchos venezolanos sigamos luchando defendiéndonos como ciudadanos, aún con temor o preocupación es un deber seguir adelante y no perder la esperanza de obtener lo que es justo y correcto, que no es más que una Venezuela en la que todos tengamos oportunidades para vivir y progresar, tener calidad de vida en toda la extensión de la palabra, así de simple y sencillo.