Evo no se queda en México

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Bolivian ex-President Evo Morales waves upon landing in Mexico City, on November 12, 2019, where he was granted exile after his resignation. - Landlocked Bolivia, in crisis after its president quit amid protests over a disputed election, is among Latin America's poorest countries despite having huge gas reserves. (Photo by PEDRO PARDO / AFP)

News  República/El Universal, MX.-La presencia de Evo Morales en México, en condición de asilado, será sólo temporal y en las próximas semanas el expresidente de Bolivia se trasladaría a otro país latinoamericano en donde tenga condiciones para armar su plan de resistencia y su estrategia para intentar volver en un futuro próximo a Bolivia a recuperar el poder y el movimiento político que se mantiene fiel a su causa, a pesar de que el nuevo gobierno provisional de Janine Añez, con el apoyo del Ejército, ha comenzado a reprimir y a dispersar a los grupos de “evistas” que tienen su mayor fuerza en la región de Cochabamba.

Las opciones que tiene Evo para buscar una residencia después de México son Cuba y Venezuela, países donde tendría mayor margen para poder moverse, operar y tratar de rearmar su movimiento político. De acuerdo con fuentes cercanas al exmandatario y también del gobierno mexicano, ya se realizan las gestiones diplomáticas y políticas para ver a cuál de los dos países se traslada a Morales y a sus colaboradores más cercanos.

Aunque el expresidente boliviano ha sido recibido con todas las cortesías y los honores por el gobierno de López Obrador y por la 4T, y según las fuentes consultadas, “él está muy cómodo y contento con el trato que le han dado en México”, la decisión de moverse de aquí tiene que ver con que necesita un lugar donde tenga menos exposición, política y mediática, y en donde pueda operar más libremente sin comprometer o causarle un problema al gobierno local.

Porque aunque el presidente López Obrador y el canciller Marcelo Ebrard han insistido en que “no hay ningún problema ni ninguna tensión” con los Estados Unidos y con la administración de Donald Trump por la decisión de concederle el asilo político a Evo, la realidad es que aunque haya habido reacciones en Washington, una estancia más prolongada del boliviano en territorio mexicano y sobre todo que desde aquí el expresidente operara políticamente para intentar recuperar el poder en su país, sí se convertiría en un tema delicado para la relación bilateral que no sería tolerado por la Casa Blanca.

Es decir que si bien Trump y sus halcones han sido hasta ahora respetuosos de la decisión soberana del gobierno mexicano de recibir y asilar a Evo Morales, tampoco verían con buenos ojos que el gobierno de López Obrador apoyara y menos financiara una campaña del depuesto presidente para recuperar el poder en Bolivia.

Por eso es que la presencia de Evo no puede alargarse demasiado en territorio nacional, pues entre más tiempo pase aquí, se convertiría en un foco de tensión entre México y Estados Unidos, sobre todo en el ambiente electoral y las campañas presidenciales para el 2020 que ya están en marcha en el vecino país.

El mismo Evo ha comenzado ya a preparar el terreno para su eventual partida de México y en diversas entrevistas que ha concedido a medios internacionales y mexicanos, ha expresado que su intención es “volver a Bolivia” y recuperar el poder que le fue arrebatado de manera inconstitucional porque su mandato aún no concluía y en lo que él mismo define como un “golpe de Estado”, por la presión y el desconocimiento que sufrió de la Policía y el Ejército de su país.

¿Cuánto tiempo pretende permanecer en México?, le preguntaron a Evo en una entrevista con el diario El País de España: “Ahora mismo quiero irme. Si puedo aportar a la solución pacífica, después de mi renuncia, lo haré”. ¿Usted está dispuesto a volver al país y no seguir en el poder ni ser candidato con tal de pacificar?, le insistió el periodista. “Claro. He renunciado y sigue la violencia”.

Más adelante, en esa misma entrevista, Evo narró cómo se dio el ofrecimiento de asilo político por parte de México y aseguró que hubo una llamada del gobierno de Estados Unidos al canciller (Marcelo Ebrard) para autorizar su traslado a territorio mexicano en un avión de la Fuerza Aérea, lo que haría pensar que el gobierno del presidente López Obrador habría consultado con Washington antes de otorgarle el asilo a Morales, según lo que narra el ex presidente de Bolivia: “México nos ofreció asilo. Estados Unidos llamó al canciller para decirle que podían llevarme donde querían. Muy raro fue eso para mí. Yo dije que tal vez no íbamos a llegar a Chimoré, que tuviésemos cuidado de que nos fuesen a atrapar, por eso pedí que se concentraran miles de compañeros. Cuando nos dijeron que el avión [de la Fuerza Aérea mexicana] iba a aterrizar, fuimos por sendas, pero no lo dejaron entrar al espacio aéreo. Miles de compañeros se quedaron porque veían que algo no estaba bien. Finalmente, el avión aterrizó, llegamos al extremo de la pista, nos subimos y nos dicen que no hay permiso para ir a Lima. Un general nos dijo también que el permiso para volar había terminado. Tenían preparado bajarme al avión. Pero un oficial de la cancillería mexicana me dijo que no me tenía que preocupar”.

¿Es decir que la decisión de traer a Evo y ofrecerle asilo político no fue del todo una “decisión soberana” del gobierno de México, tal como lo ha repetido el presidente López Obrador, y tuvo antes de ejecutarse y de mandar un avión militar a recogerlo a Cochabamba que consultar la opinión de Estados Unidos?

Al menos eso es lo que afirma Evo Morales cuando dice que “Estados Unidos llamó al canciller para decirle que podían llevarme a donde querían”, y luego más adelante, ante el temor del expresidente de que lo iban a bajar del avión mexicano, el “oficial de la cancillería me dijo que no me tenía de que preocupar”.

¿Todo el operativo para sacar a Evo de Bolivia y traerlo a México estuvo entonces aprobado y avalado por la Casa Blanca? Eso supondría entonces que no fue tan “soberana” la decisión de la administración lopezobradorista.