Las costuras de la oposición

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Carmen Carrillo

Es horrible lo que los venezolanos estamos viendo. La oposición revela sus costuras.

Existen tantas facciones en la oposición, una más mala que la otra, que uno termina lamentándose de no haber brincando bien temprano la talanquera y haberse cuadrado con el gobierno de Nicolás Maduro Moros.

Los venezolanos comunes y corrientes  acostumbrados a ganarnos las cosas con el trabajo decente, correcto, estamos prisioneros.

No importa dónde nos encontremos, si dentro o fuera del país. Es lo mismo.

Los que huyen del gobierno porque les quitaron todos los negocios; los que huyen para no morir de inanición, por falta de una aspirina o por la inseguridad.

O los que se van porque hicieron tanto dinero con el gobierno (cualquiera, no importa), que no pueden gastarlo en el país porque se notaría. Todos somos prisioneros de unos sujetos.

Los de la “oposición” cobran en especies, o especias, como ustedes quieran, con vidas y en dólares.

Los del gobierno cobran con vidas, con odio, con dólares, con oro y con euros. Y nosotros somos sus víctimas.

Ahora resulta que Humberto Calderón Berti sería el presidente de la Junta de Transición y además estaría acompañado por el ministro de la Defensa Vladimir Padrino López y por el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno.

Eso denunció el equipo del  “presidente Juan Guaidó” y su coordinador del “Consejo Federal” que dirige Leopoldo López.

¡Qué casualidad!  Ese es el mismo documento que sería efectivo el pasado 30 de abril de este año cuando “los valientes” Juan Guaidó y Leopoldo López dirigieron el ejército de guacales y manos de cambur del elevado de Altamira cuando iban a “derrocar” al gobierno de Nicolás Maduro.

Leo salió de su casa, medida que había conseguido gracias al “muñequeo” exterior para salvar a ese “descendiente de Simón Bolívar,” (pobre Bolívar, tuvo dos hijos en madres distintas, Chávez y Leopoldo), para la embajada de España, tal cual Assange.

Guaidó se acabó. Sólo que él no se ha dado cuenta que es “Hombre Muerto Caminando” como la película de Sean Penn y Susan Sarandon.

AD, PJ y VP, lograron conseguir manejar los recursos que los buenos países del mundo envían para ayudar a los pobres venezolanos que “huyen de un régimen de terror”.

Lo hacen desde la estructura diplomática paralela que funciona fuera de Venezuela. O sea pues, tenemos dos gobiernos, uno adentro y otro afuera.

Y Humberto Calderón Berti, se dio cuenta de eso. También se dio cuenta que usaban la plata para todo menos para ayudar a los migrantes venezolanos que salen dando más golpes que pocillo de loco.

Claro, descubrió igualmente que había familia del “presidente” Guaidó metida en ese lío así como dirigentes de VP y PJ.

Humberto Calderón no es un angelito. Pero tampoco es un limpio porque durante muchos años fue asesor de los ministros de energía de Arabia Saudita.  Eso último podría ser un delito porque él fue ministro de energía y presidente de Pdvsa y seguro que allí conoció a todos esos clientes y se fue al ejercicio libre de la profesión. Sólo que bueno, hay que ver hasta donde eso está bien.

Ahora vienen las costuras: Lo acusan de ser el presidente de la Junta de Transición teniendo como socios a Padrino López y a Maikel Moreno.

¿En serio? Aquí es que uno recuerda la expresión ellos son más brutos que mala gente como dicen en Ciudad Bolívar porque ¿Cómo ocultan sus arreglos con el gobierno de Nicolás Maduro?

Y no hablemos de los bonos Pdvsa 2020, cuyos primeros intereses ya cobraron algunos tenedores y están negociando el segundo pago.

En fin, de verdad, a veces hay que lamentar no haber brincado la talanquera temprano para el gobierno de Nicolás Maduro.

Allí no hay nadie bueno, pero no andan engañando a nadie. Los otros, los que se dicen de “oposición”, sí. Lo hacen a cada momento.