Los cráneos que gritan

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(CNP-19208).-  Esta es una historia, que aterrorizó a los habitantes de un pequeño pueblo cercano a Caracas. Enterarse de historias, de pueblos, y relatos es parte esencial de nuestra humanidad.

Hace muchos tiempos, en un pueblito muy cerca de Caracas y Miranda, llegaron unos niños, uno blanco y otro negro.

El blanco, siempre fue un niño adinerado tanto que pasó ser el dueño de una hacienda en ese pueblo.

Mientras que el negro, era un simple peón de la finca,muy humilde.Al blanco, se le olvidó por completo que el negro era su mejor amigo de infancia, tanto que lo humillaba.

Visita a la iglesia
Un día el hombre de color, fue a la iglesia porque comenzó a sentirse mal de salud, sentía unas dolencias, fue a rezar, y pedirle a “San Benito” que quería regresar a su pueblo Barlovento.

Fue tanto que le llevó un escrito en una una pequeña hoja de papel, de su puño y letra en la que manifestaba“solo te pido de rodilla que me regreses a mi pueblo Barlovento, Barlovento, tierra ardiente y del tambor”, que desde que me trajeron a este pequeño pueblo, más nunca fui a mi tierra; yo quiero estar en ella toda mi vida.

El padre de la iglesia sale a hablar con él diciéndole “hijo quédate tranquilo, tu irás a tu tierra en su momento”, respondiendo el feligres: ¡Ay padre, no me siento bien!.

Vete por este camino -le dice el sacerdote– y señalando hacia el horizonte, muestra su decisión, pero el terco joven insiste en ir por el cementerio, recibiendo como consejo que ese pedazo de tierra es solo para el descanso de los muertos.

El negro se fue por el camino del cementerio y cuando mira hacia el piso, ve una… lápida con su nombre con susto comenzó gritar. ¡Dios mío si yo estoy vivo aquí dice estoy muerto!

Una enfermedad
El negro comenzó a empeorar, de repente unas dolencias y escalofríos mucha fiebre, llama a su hija quien va al pueblo a buscar un doctor para que atendiera a su padre.

Es posible que tenga una grave enfermedad, muchacha él no está bien no puede ni respirar; tiembla demasiado vamos a indicarle un tratamiento a ver si mejora explica el médico.

A media madrugada comienza subir la fiebre y el negro le dice a su retoño anda llamar al patrón necesito hablar con él a solas pero su descendiente responde, “no quiero dejarte solo estás muy mal”.

El hombre en medio de su enfermedad le pide al patrón que lo regrese a su pueblo Barlovento “de donde somos; te lo pido”.

Al día siguiente falleció el negro y la noticia se regó como pólvora. El pueblo comenzó a ir a su velorio.

El blanco –dijo voy a su velorio, que lo lleven al cementerio y lo entierren y así mismo fue. Se olvidó de la promesa que había hecho, de llevarlo a Barlovento.

Después de un día de enterrado, comenzaron a escuchar gritos; en una bodega donde los lugareños se reunían a comprar  se fue la luz y vieron un cráneo en un mostrador por lo que la gente comenzó correr y gritar.

La procesión de San Benito
En efecto en un pueblo, pequeño todos los años sale la procesión de San Benito entre cantos religiosos y oraciones veladoras encendidas que realizaban los creyentes.

De repente el santo explotó, se hizo cenizas, comenzaron a escuchar gritos del difunto clamando“quiero descansar en paz”.

El cura dice -en el nombre del padre, del hijo y espíritu santo amen.Todos los lugareños salen corriendo de la procesión rezando pidiéndole a Dios que se alejara todo mal.

Profanación de la tumba
En vista que está sucediendo cosas muy extrañas en el pueblo; el hacendado hombre blanco decide expresarles a sus trabajadores que saquen al difunto de su tumba y lo entierren a otro lado, ya basta de tantos gritos en el pueblo.

Fueron los trabajadores, lo sacaron, fue peor la situación; comenzó a salir en todo el caserío un cráneo gritando“no quiero estar aquí”.

Llegó una pandemia al pueblo
El dueño de la hacienda comenzó a sentirse mal con mucha fiebre, escalofríos tembladera. Fue el capellán hasta su hacienda le dice-hijo cómo te sientes- padre quiero confesarme -le dice el hacendado-pero no pudo hacerlo, falleció de la misma enfermedad del negro.

Comenzó una pandemia, en la aldea había una serie de fallecidos en todo el pueblo, tantos que los trasladaban en un camión, los rociaban con cal.

Entre tanta tragedia llegaron los peones de la finca le confesaron al clérigo que ellos habían profanado la tumba. El sacerdote contesta-que pecado hijos,vamos a regresarlo al cementerio. Cuando abrieron el ataúd no estaba el cráneo lo habían perdido, pero lo recuperaron.

La última voluntad del difunto
El eclesiástico, manda a llamar a su hija le hace esta pregunta –  ¿Dónde nació tu padre? La hija responde en la “Laguna de los Lirios” en Barlovento.

El cura le dijo a su pariente; vamos a realizar todos los trasmite correspondiente para que el difunto descanse en paz en su tierra natal como él lo había pedido.

Para finalizar nunca olvidar nuestros orígenes,de dónde venimos y se humilde siempre. Recuerde la última voluntad, de un moribundo debe ser cumplida.

Cita bíblica

Salmo 91
El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.

Salmos 25:8-9
Bueno y recto es Jehová; Por tanto, él enseñará a los pecadores elcamino. Encaminará a los humildes por el juicio,Y enseñará a los mansos su carrera.

 

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