Los millones y millonarios sobre los que flota la campaña de Biden

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abc.com.-A cinco semanas de las elecciones, la campaña de Biden tiene más dinero en caja –466 millones– que Trump –325–, y ha podido gastar más en agosto que el presidente.

Han pasado solo unos meses -cualquier recuerdo anterior a la pandemia parece de otra vida- desde que los candidatos demócratas a la presidencia de EE.UU. se peleaban en los debates por quién era el más pobre.

Los candidatos izquierdistas, como Bernie Sanders o Elizabeth Warren, acusaban a sus rivales centristas -en particular, el favorito, Joe Biden, y el aspirante sorpresa, Pete Buttigieg- de entregar su apoyo a los millonarios y a la «América corporativa».

«El programa de los ricos», aseguraba en diciembre del año pasado Sanders, el gran rival de Biden en las primarias, «se implementa con sus contribuciones a las campañas y su acceso a los candidatos».

El veterano izquierdista demócrata, que acabó derrotado por el apoyo del «establishment» a Biden y por su tirón en la minoría negra, propugnaba expulsar a los grandes contribuyentes y a las compañías de la financiación electoral y depender solo de donaciones pequeñas.

Hoy, esos debates están aparcados. Todos ellos -Biden, Sanders, Warren, aquellos multimillonarios- van en el mismo barco: el que tiene como bandera echar a Donald Trump de la Casa Blanca y que flota en un mar de dinero.

El mes pasado, el candidato demócrata batió el récord histórico de donaciones a una campaña electoral, con 364,5 millones de dólares solo en agosto, según los datos de su campaña. En el mismo periodo, Trump reunió 210 millones.
Ahorro en confinamiento

Una riada de dinero llegó tras el anuncio de Kamala Harris como candidata a la vicepresidenta. Otra ha ocurrido el pasado fin de semana, tras la muerte de Ruth Bader Ginsburg, la jueza progresista del Tribunal Supremo, y el impulso de Trump y los republicanos del Congreso a un proceso expedito para reemplazarla. Según la campaña de Biden, solo en aquel fin de semana ingresaron cien millones de dólares.

El flujo de dinero está cambiando la relación de fuerzas financieras entre Biden y Trump. En lo que va de año y hasta finales de agosto, la campaña de Trump y el partido republicano han recaudado más de 1.300 millones de dólares para el presidente, frente a los 990 millones de Biden, según los datos de la Comisión Electoral Federal (FEC, en sus siglas en inglés). Trump partía con ventaja ya que no tenía adversarios en primarias como Biden, al que varios rivales le disputaron hasta bien entrada la primavera las contribuciones de los donantes demócratas.

Esa diferencia, sin embargo, se ha compensado. Biden ahorró mucho gasto en los meses del confinamiento por la pandemia y Trump gastó a espuertas (una de las razones del despido de su director de campaña en julio). El resultado es que, a cinco semanas de las elecciones, la campaña de Biden tiene más dinero en caja –466 millones– que Trump –325–, y ha podido gastar más en agosto que el presidente. Por ejemplo, en anuncios en televisión, Biden invirtió 65,5 millones, frente a los 18,7 millones del presidente.

Esta lluvia de dinero es producto de una cultura de financiación electoral en la que donan desde un maestro de escuela a un dueño de un «hedge fund», y que ha sido hormonada en la última década con sentencias de Tribunal Supremo que, de forma efectiva, eliminan los límites de cuánto dinero se puede dar.

Entre los que más tienen, también domina Biden. El demócrata cuenta, según los registros de la FEC, con 134 multimillonarios –con un patrimonio de, al menos, mil millones de dólares– entre sus donantes. Trump, por su parte, ha conseguido hasta el momento el apoyo de 101 multimillonarios.

Todo ello a pesar de que los mercados han ido con Trump como un tiro hasta la pandemia, de que el presidente les regaló una rebaja fiscal –sobre todo a las empresas– y de que el candidato demócrata les ha prometido una subida del impuesto de sociedades del 21% al 28% y del impuesto a la renta del 37% al 39,6% para aquellos que ingresen más de 400.000 dólares al año.

Es lo que Laura Ingraham, la presentadora de Fox News cercana a Trump, bautizó con exageración como la «alianza nefasta de multimillonarios y bolcheviques», en referencia al sector más izquierdista del partido demócrata.
Élites financieras

Buena parte de los multimillonarios de Biden pertenecen a las elites financieras de las costas. Están Howard Schulz, fundador de Starbucks; Lauren Powell, la multimillonaria viuda de Steve Jobs; financieros como George Soros o el excandidato Tom Steyer. Entre todos ellos, destaca Michael Bloomberg, exalcalde de Nueva York y uno de los hombres más ricos de EE.UU. En estas elecciones ya quemó más de 900 millones en su intento frustrado de conseguir la nominación demócrata a la presidencia. Entonces, Biden le acusó de querer «comprar» la elección. Ahora recibe sin rechistar su dinero: Bloomberg comprometió hace unos días cien millones de dólares para los demócratas en Florida, un estado clave que Trump no puede permitirse perder.

Este mes, Biden visitó Scranton, la ciudad de Pensilvania en la que creció. Hoy es una de esas regiones industriales deterioradas, donde buena parte de la clase media blanca compró el mensaje de Trump. «Veo esta campaña como un Scranton contra Park Avenue», dijo sobre la avenida neoyorquina, en un ataque a Trump, multimillonario de la Gran Manzana. La elección, en realidad, es más entre las dos aceras de Park Avenue.

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