Los Yanomami migran a Puerto Ayacucho por hambre

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La desatención en temas vitales como la salud y alimentación ha provocado la movilización hasta la ciudad de indígenas yanomami que históricamente habían escogido mantenerse en sus comunidades de origen.

Las migraciones desde el interior del Amazonas han sido principalmente de indígenas que fueron impactados por la fiebre del caucho principios del siglo XX. No obstante, hubo grupos indígenas que no sucumbieron al contacto con los exploradores de ese momento, como el caso del pueblo Yanomami que  se mantuvo protegido en el seno de su territorio ancestral y tradicional.

Sin embargo, los fenómenos propios de la era modera y las condiciones desfavorables que se viven en el país han provocado que actualmente muchos indígenas llegaran a Puerto Ayacucho por diligencias cotidianas como cobrar pensiones, sueldos o acompañar a algún familiar enfermo, pero al llegar a la ciudad no tienen los recursos suficientes para su manutención, por lo tanto se ven obligados a trabajar -en el mejor de los casos- barriendo patios o tumbando monte.

Las dificultades que se les presentan son mayúsculas, pues, la barrera idiomática y las dificultades para adaptarse a la dinámica urbana ponen de manifiesto su vulnerabilidad en un escenario tan complejo.

Muchas han sido las iniciativas emprendidas por los distintos entes a diferentes niveles para solventar esta situación, sin embargo, no ha sido posible frenar o mitigar la llegada en masa de los indígenas Yanomami hasta Puerto Ayacucho.

El programa de atención en salud emprendida por la alcaldía del Alto Orinoco a través de la Dirección de Salud ha sido insuficiente para atender la demanda permanente en sus instalaciones, por otro lado, el Servicio de Atención y Orientación al Indígena (SAOI) de la Dirección Nacional de Salud Indígena ha logrado atender a la población indígena general, pero, no cuenta con recursos suficientes para atender puntualmente a los oriundos del municipio Alto Orinoco.

Las consecuencias de esta nueva ola de migraciones ya se percibe en Puerto Ayacucho,  producto del crecimiento anárquico y acelerado.

Otro de los problemas asociados es que no existen políticas que ayuden a los más vulnerables a incorporarse a la vida urbana, lo que les hace presa fácil de actividades no lícitas sobre todo a los más jóvenes. Prensa Observatorio Kapé Kapé

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