LULA: Una realidad axiomática

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El presidente Ignacio Da Silva de Brasil está signado a la presidencia de su país en cualquier escenario que se presente en esa nación.

La razón de esta afirmación no obedece a un sentimiento de simpatía ni encargo sino a una lógica del sentido de los brasileños que enfrentarán el esfuerzo exógeno contra el desarrollo del Estado brasileño.

Los argumentos esgrimidos por los opositores locales del presidente Lula, no satisfacen a la población que aún  recuerda las dictaduras de derecha en la más grande nación del continente latinoamericano.

Las acusaciones de corrupción montadas contra Lula demostraron su inadmisibilidad y la intención de una derecha sin liderazgo nacional que se  basa en intereses políticos y económicos de  orígenes foráneos.

Para un líder como el caso del presidente Lula y la sucesión de Dilma en un país como Brasil, nada es más importante que crecer movilizando económica y socialmente a sus habitantes, además de competir con otras naciones por un mercado de la vecindad económica de mayor cercanía.

El gobierno del presidente Lula sacó a 30 millones de brasileños de la pobreza e hizo crecer sus exportaciones y servicios despojando a la competencia norteamericana y Europea de un mercado que venían cautivando de manera exclusiva.

Esto movió la acción conspiradora para poner fuera de juego a una competencia que política y económicamente no es conveniente para Estados Unidos y la Unión Europea.

Estas razones colocan peligrosamente a los opositores de Lula en un callejón sin salida pues parece que la situación puede tomar características de bumerán. Tendrán que flexibilizar el método porque de lo contrario, pueden victimizarlo y decretar una decisión popular, de conciencia abrupta que lo lleve al poder desde cualquier escenario aun fuera de lo “legítimo”.

El impedimento de Lula al poder brasileño, puede decretar el ascenso de una derecha sin probidad contra la economía y colocar al país en los brazos de sus competidores comerciales a cambio de la regresión a la pobreza de los ya movilizados y la suma de millones que podrían salir si es Lula el presidente.

América Latina tiene que reordenar su sistema político y establecer un modelo económico que sea más viable entre sí, observando el modelo chino y la praxis brasileña.

Los recursos naturales y tecnológicos  de Brasil, Venezuela, Colombia, Centro y Caribe, establecen un despegue de gran importancia para el hemisferio que reportaría grandes ventajas para competir transparentemente con cualquier modelo del capitalismo tradicional.

Para estos países es vital la derrota de la competencia desleal y la corrupción organizada por la misma competencia para desacreditar coyunturalmente la oferta en perspectiva de un conjunto de naciones bajo los acuerdos de los organismos internacionales que protejan la oferta de un nuevo mercado de calidad competitiva del mismo idioma.

Basado en esta enunciada amenaza, se deben agrupar las fuerzas que organizan la armonía entre los países señalados para impedir que en medio de la división, amenazas e incertidumbre, se creen las condiciones propicias para desarrollar conflictos entre los vecinos y mantener dominios  de ventajas calculadas.

El presidente Lula es muy importante para esta reflexión y por eso es el esfuerzo que realizan para mantenerlo fuera de la competencia presidencial ya que de lo contrario, este debe convertiría en una pieza clave para el desarrollo continental. / Marcos Santana

 

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