Murió paciente renal en ruleteo por falta de equipos para diálisis

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San Félix.– “A mi muchachita me la dejaron morir como un perro”, decía con la voz quebrada Yoxi Lunar, tía de Crisbel Lunar. Su sobrina murió el pasado 16 de marzo por falta de insumos para diálisis. Durante dos semanas estuvo hospitalizada, primero en una clínica privada, luego en el hospital Uyapar de Puerto Ordaz, y finalmente en el hospital Dr. Raúl Leoni, en San Félix. En ningún centro había posibilidades de dializarla y salvarle la vida.

La fallecida estaba recién diagnosticada con insuficiencia renal. Su viacrucis comenzó hace dos semanas, cuando sus nauseas, dolores de cabeza y de estómago la llevaron a la clínica. Después del diagnóstico la remitieron a trasplante de riñón o a diálisis urgente, pero no fue posible.

Lo peor fue verla morir de a poco en el hospital Uyapar, donde estuvo más días, esperando por un tratamiento que no podía llegar. Yoxi repetía una y otra vez que en el hospital Uyapar “no me hablaron claro, no me dijeron desde el principio que ahí no había nada para atender a mi muchacha”. Crisbel llegó a ese centro, el único hospital público de Puerto Ordaz, referida desde una clínica privada, como una paciente con insuficiencia renal que requería diálisis urgente.

La internaron los primeros días de marzo. En el Uyapar se tardaron cuatro días en reconfirmar el diagnóstico, y luego los mantuvieron esperando por la diálisis. Según Yoxi, los médicos no les dijeron que los insumos para las máquinas de diálisis no llegan al centro desde diciembre de 2017.

Mientras esperaba en una camilla, recibiendo tratamiento endovenoso de calmantes y suero, a Crisbel se le hinchó el cuerpo, le dio una crisis respiratoria y temblaba. “Solo cuando la vieron así, el viernes (16 de marzo), dijeron que estaba grave y que teníamos que llevárnosla urgente a Guaiparo”, contó la tía, refiriéndose al hospital Dr. Raúl Leoni, en San Félix.

Una vez ahí, los doctores no podían hacer nada por ella: faltaba el catéter para poder dializarla, y este se consigue por encima de los 6.000.000 de bolívares. Crisbel murió esperando por la diálisis ese viernes, en el hospital de Guaiparo, donde al final sí apareció un catéter para su tratamiento, pero ya era demasiado tarde. “A ella la dejaron morir. En Uyapar porque no había nada, y en Guaiparo porque simplemente la dejaron morir. Dijeron que ya estaba muy grave y no hicieron nada”, describió una de sus primas, que no reveló su nombre.

Los familiares repudiaron la precaria atención que recibieron en los hospitales Uyapar y Guaiparo, por falta de insumos. “Compramos yelcos, algodón, solución, de todo”, contaron.

Desde enero de 2018, la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida), alertó de la falta de insumos para diálisis en todo el país, por el retraso en las importaciones que debían hacer el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) y el Ministerio de Salud. La vida de 16.000 pacientes renales estaba en juego. La muerte de Crisbel Lunar no es más que una consecuencia del panorama de crisis humanitaria que se denuncia hace años en el país.

Su madre no la pudo ver

Crisbel era la única hija de Liliana Lunar. Desde hace cuatro años la madre está recluida en el centro de coordinación policial (CCP) Vizcaíno, en el sector 25 de Marzo de San Félix, acusada de homicidio. Su familia asegura que es inocente, pero no han podido demostrarlo porque en cuatro años todavía no ha tenido la primera audiencia de juicio.

Víctima del retardo procesal, Liliana Lunar subsiste con lo que su familia le puede llevar a la comisaría. Solicitaron una orden para que la madre pudiera ver a su única hija en el hospital, antes de morir, pero el juzgado en competencia negó la orden para su traslado. Ante esto, los deudos llevaron el féretro de Crisbel a la comisaría, y la Policía del estado Bolívar (PEB) autorizó 30 minutos para que Liliana pudiera despedirse de su hija, minutos antes de ser enterrada en el cementerio municipal de Chirica.

“Murió una persona inocente por la negligencia de un médico”, insistió Yoxi Lunar, llorando la muerte de su sobrina, quien deja tres hijos, un varón de 13 años, y dos niñas de 11 y 9 años, respectivamente. “Estos niños se quedaron sin madre, mi hermana se quedó sin su hija… ¿Dónde están los medicamentos que mandan al hospital? ¿Quién se los agarra? ¿Por qué no me pidieron ni siquiera que buscara de hacerle esa diálisis en otro lado?”, cuestionó la doliente.

Desde hace dos años que en los hospitales de Ciudad Guayana, adscritos al Ivss, no hay insumos suficientes para atender el volumen de pacientes que reciben, y su personal lo ha denunciado en numerosas protestas de calle.

La alerta más reciente es por la escasez de personal. De acuerdo con una fuente del hospital Uyapar, para marzo de 2018 han renunciado 700 enfermeras en este centro de salud, y el Ivss no autoriza nuevas contrataciones. Quienes quedan están atiborrados de pacientes. Por esta razón y también para exigir transporte, las enfermeras y trabajadores volverán a concentrarse en la entrada del nosocomio mañana martes, 20 de marzo. El Pitazo /Oriana Faoro

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