Opinion: Arroz con Gorgojos

0
169

Por Alfredo González Castro

El sábado pasado fue arrestado Alex Saab, un empresario colombiano acusado de tener negocios turbios con el venezolano Nicolás Maduro, entre ellos la adquisición de alimentos caducos en México para la distribución de despensas en Venezuela.

En cumplimiento de una orden internacional girada por EU, Saab fue detenido en Cabo Verde, cuando su avión hacía una escala de reabastecimiento de combustible mientras volaba desde Caracas hacia Irán.

Según los reportes periodísticos, este hombre de negocios empezó a ser investigado hace unos años, después de acumular varios contratos con el gobierno de Maduro.

Además, fue sancionado por utilizar empresas fantasma en todo el mundo (Panamá, Colombia, México, Turquía y Hong Kong, entre otros) para ocultar las ganancias de contratos obtenidos a través de sobornos para la compra de alimentos a precios exagerados.

Y es aquí donde nuestro país se convierte en protagonista de este culebrón que es digno de una serie de televisión.

El 19 de junio de 2017, El Heraldo de México publicó que un socio del vicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami, armaba cajas de alimentos en México y las enviaba a Venezuela, vía el Puerto de Veracruz, para venderlas cuatro veces por encima de su valor al gobierno de Maduro.

El denunciante fue el diputado Carlos Paparoni, quien dio a conocer que los alimentos mexicanos eran distribuidos en su país a través del programa CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción).

Mencionó como el operador de ese negocio al “empresario” Samarck López, pero tiempo después se supo que también estaba involucrado el hoy recién arrestado Alex Saab.

Ayer, conversé sobre el tema con un ex funcionario de Relaciones Exteriores de México. Me comentó que la administración de Enrique Peña y el entonces canciller Luis Videgaray estuvieron al tanto de ese negocio.

De hecho, me envió fotografías de los contenedores que eran embarcados en el Puerto de Veracruz, repletos de cajas de cartón con la imagen impresa de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, y en su interior las despensas con alimentos echados a perder o caducos, como frijol, leche en polvo, arroz, harina, pastas y latas.

Este ex funcionario logró contar mil 800 contenedores. Lo único que supo fue que un empresario extranjero compraba todos los desechos de grandes empresas en México, y en contubernio con Maduro las enviaba a Venezuela.

A funcionarios de la SRE del Puerto y de otras dependencias se les había informado que las despensas serían donadas a un banco de alimentos, aunque tiempo después se enteraron de otra cosa.

Varios de ellos fueron citados a declarar porque el gobierno de México tenía previsto fijar una postura, pero no fue así. La administración de Peña, que ya iba de salida, se hizo de la vista gorda y prefirió no investigar más para no hacer enojar a Maduro y a López Obrador, se dijo en su momento.

[email protected]

@ALFREDOLEZ

Suscribete a nuestras redes Instagram y Facebook.