«Parásitos» se lleva todo Hollywood a Corea

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ABC de España.-En la primera hora y media de la gala, nadie había nombrado a «1917», «Joker» o «El irlandés» ni una sola vez.

Pero si 90 minutos se hacen muy largos en según qué estadios, en el Dolby Theatre se pasan como una letanía. Porque el tiempo transcurre distinto viendo una gala, ya sean los Goya o los Oscar, y hasta el infinito parece breve en comparación con las tres horas y media de unos premios de cine.

Antes del ecuador de la gala, «Érase una vez en Hollywood» sumaba dos galardones -a mejor actor de reparto para Brad Pitt y mejor diseño de producción-, Netflix tuvo su premio de mano de Laura Dern como mejor actriz de reparto y hasta a «Lemans `66» le dieron una estatuilla. Pero nada hacía presagiar que lo que estaba por llegar en los Oscar 2020 pasaría a la historia.

Hasta ese momento, mucha música, discursos más bien flojos y solo una pista de lo que iba a ocurrir: «Parásitos» le quitó a Quentin Tarantino el Oscar a mejor guion original.

Pero la cosa no había hecho más que empezar para el coreano Bong Joon-ho. Cuando recogió su primer galardón anunció que ya podía relajarse e ir a tomar una copa.

No le habían puesto ni hielo en el vaso cuando eligieron su filme como el mejor de los internacionales.

Hasta ahí, lo esperado. O lo que parecía plausible. Lo de después sacudió los cimientos de Hollywood, que desde esta noche ha cambiado para siempre. Y no es una exageración.

En el año en el que competían ídolos de aquellas tierras como Quentin Tarantino, Martin Scorsese o Sam Mendes, el Oscar a mejor director se lo quedó el coreano.

La exclamación de sorpresa del público cuando leyeron el sobre daba buena cuenta de que pocos lo esperaban. Ni Bong Joon-ho se lo podía creer sobre el escenario. Visiblemente emocionado se lo dedicó a sus rivales.

A Scorsese, del que dijo que cuando era estudiante de cine ya aprendía de sus películas, y a Tarantino, al que agradeció que cuando nadie le conocía siempre recomendaba sus obras coreanas.

También a Todd Phillips, director de «Joker», y a Sam Mendes, de «1917», a los que aseguró que si tuviera la motosierra de «La matanza de Texas» haría trozos su Oscar para compartirlo con ellos.

Lo único que dejaron los coreanos sin parasitar fueron las categorías interpretativas. Ahí Hollywood jugó a lo seguro, premiando lo que todos esperaban: Joaquin Phoenix por su brutal «Joker» y Renée Zellweger por su versión de Judy Garland.

En los de reparto, Brad Pitt y Laura Dern, los claros favoritos, se hicieron con su premio cantado. Y aunque el discurso del actor de «Érase una vez en Hollywood» era uno de los más esperados, no dio la nota y eligió unas palabras tópicas de agradecimiento.

Eso ya indicaba que la meca del entretenimiento y sus espectadores estaban bostezando en la insulsa ceremonia de la 92 edición de sus premios.

Sin suerte para los españoles

Antes del estallido de «Parásitos», ni la música de la gala ni la alegría de los ganadores que se iban sucediendo pudieron apaciguar la tristeza del cine español al ver cómo su principal baza para conseguir un Oscar se desvanecía.

« Toy Story 4», de la todopoderosa Disney-Pixar, se hizo con el de mejor película de animación frente a « Klaus». Y eso que la película de Sergio Pablos lideraba las quinielas tras ganar en los Annie y en los Bafta. Tampoco tuvo suerte Pedro Almodóvar.

¿Cómo la iba a tener si en su categoría competía la gran ganadora de la noche?. Eso sí, como consuelo, la Academia de Hollywood dedicó un homenaje a Pedro Almodóvar en un vídeo locutado por Penélope Cruz, que entregó a Joon-Ho el Oscar y se quedó sin volver a gritar aquello de «¡Pedroooooooo!»

Poco se podía lamentar el director manchego frente a un rival para la leyenda. «Parasitos» se convierte en la primera película en lengua extranjera que gana el Oscar principal («The Artist» era muda) y deja una bonita paradoja justo el año en que la categoria en lengua extranjera se había rebautizado como película internacional (¿acaso Reino Unido, lugar de nacimiento de «1917», es Estados Unidos?)

Más allá de todo lo que se pueda escribir de la cinta coreana, hay que fijarse en los perdedores. Y los Oscar 2020 dejan derrotados impensables.

Como en la guerra de clases que refleja «Parásitos», los desconocidos coreanos han usurpado la foto de los ganadores a los ricos de Hollywood.

Quentin Tarantino se llevó solo el Oscar a diseño de producción y actor de reparto para «Érase una vez en Hollywood»; al «Joker» de Todd Phillips solo le salvó la cara el Oscar a Joaquin Phoenix, y la favorita, «1917», se consoló con tres técnicos: Fotografía, efectos especiales y mezcla de sonido.

Por no hablar del gran derrotado de la noche. Martin Scorsese se fue de vacío pese a que empezó la noche con diez nominaciones.

El neoyorquino era la gran esperanza de Netflix para revertir el castigo del año pasado, pero de las 24 candidaturas a las que optaba la plataforma, solo Laura Dern y el documental de los Obama, «American Factory», premiaron al «streaming».

Música sin ritmo

Ni la música de Eminem –actuación sorpresa de la noche– ni el sonido de los motores de «Lemans`66» –sorpresa con el Oscar a mejor montaje– mejoraron el ritmo de la gala.

Menos todavía la actuación de Gisela y todas las Elsas del mundo que cantan en «Frozen 2».

Aparecieron juntas y parecía un coro impropio de la gala más vista del mundo. Aunque el error de esa actuación no fue vocal, sino visual. Pusieron a la mexicana Carmen Sarahí como «Spanish» y a Gisela como «Castilian».

Solo la broma de «Cats», muy dura y aplaudida a medias por los presentes, puso algo de pimienta al soserío abundante.

La hicieron en la presentación del Oscar a efectos visuales con mucha mala leche: «Cats» ha sido un pozo sin fondo para sus productores tratando de arreglar el esperpento visual del primer montaje.

Tuvo que llegar Sir Elton John, con el tema «(I’m Gonna) Love Me Again», para poner a bailar a la gente justo antes de que le dieran el Oscar a mejor canción por «Rocketman». Y eso que competía con Cynthia Erivo, nominada también a mejor actriz, que cantó el tema de «Harriet» demostrando un torrente de voz que calló al Dolby.

Después salió Billie Eilish a cantar, pero no fue el éxito esperado. Se encargó de interpretar «Yesterday» durante el «in memoriam». Y ambos momentos se eclipsaron.

La actuación de la ganadora de todos los Grammy era el hit de la noche y se quedó en poca cosa. Y el homenaje a los fallecidos, que prometía verdadera emoción tras las muertes de Kirk Douglas y Kobe Bryant, se quedó como el ya habitual «aplausómetro» sin ningún homenaje verdadero a los que ya no están.

Esto es: a los cineastas fallecidos desconocidos apenas un leve aplauso frente a la ovación cerrada del famoso de turno.

Hasta la clausura pareció impropia de los Oscar. Jane Fonda se quedó sola en el escenario cuando los coreanos la abandonaron tras recoger el Oscar a mejor película.

«Bueno, pues hasta aquí los Oscar. Gracias por acompañarnos», dijo la actriz. Fin.

Mejor película

«Parásitos»

Mejor dirección

Bong Joon Ho («Parásitos»)

Mejor actriz

Renee Zellweger («Judy»)

Mejor actor

Joaquin Phoenix («Joker»)

Jonathan Pryce («Los dos papas»)

Mejor actriz secundaria

Margot Robbie («Bombshell»)

Mejor actor secundario

Brad Pitt («Érase una vez en… Hollywood»)

Mejores efectos visuales

1917

Mejor guion adaptado

«Jojo Rabbit»

Mejor guion original

«Parásitos»

Mejor película internacional

«Parásitos» (Corea del Sur)

Mejor película animada

«Toy Story 4»

Mejor canción

«Rocketman»

Mejor maquillaje

El escándalo (Bombshell)

Mejor vestuario

«Mujercitas»

Mejor banda sonora

«Joker»

Mejor montaje de sonido

«Le Mans’66»

Mejor mezcla de sonido

«1917»

Mejor fotografía

«1917»