¿Por qué reclama la gente en Ciudad Guayana?

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Carmen Carrillo

En Ciudad Guayana o en cualquier ciudad de Venezuela no hay gas, no hay gasolina, no hay agua. Pero en el caso de Guayana, el gobernador Justo Noguera vive echándole pichón. Podrán acusarlo de irónico y burlón pero de que no le echa un camión no, porque vive como Droopy, aparece en todos lados.

En la mañana está en El Palmar, al mediodía pasa por la avenida Cisnero de San Félix en un operativo; al caer la tarde llega a Caicara del Orinoco y al día siguiente está en Guri. Fue hasta a El Tigre a preguntar por qué no hay gas para Guayana. Por lo menos eso recogen sus redes sociales todos los días. No creo que sean actuaciones. Son de verdad.

Reparte medicamentos,  regaña a personas que no cumplen con las normas de bioseguridad o está en la planta de gas de San Félix, anunciando que tienen 800 bombonas para distribuir entre las 250 mil familias de San Félix.

Pasa por las estaciones y consigue a los uniformados matraqueando  y los regaña y los manda a suspender.

Pero nada se resuelve. Siguen las colas en todos lados. Cada dos días se daña algún circuito del rancho ese que es Hidrobolívar, que por cierto, sólo puede hacer responsable Justo, a su homólogo Francisco Rangel Gómez, quien era el que debía estar pendiente de hacer el mantenimiento de los equipos o por lo menos fustigar a quienes colocó allí, que casi siempre llegaron más por ser de confianza que por ser eficientes.

Todos los días hay una protesta y eso que se mantiene un horario de circulación, y existe la pandemia del covid-19 pero igual la gente sale a la calle a protestar.

Decir la verdad no hace daño. Hay abusos en las colas. Todos los que son panas del gobierno, como cuando mandaban AD y Copei o la Causa R en el estado, tienen privilegios y son prioritarios.

Después van los que tienen oro y dólares y sí queda, le toca a la gente. Debería abrir una bomba sólo para los amigos del gobierno; otra para los que tienen oro y dólares y las demás para los ciudadanos. Así debería por lo menos bajar la presión social en la ciudad y no pasarían los casos del doctor William Arrieta.

Para el gas, la cosa debería funcionar igual, un día para los amigos del gobierno; otro para los que tienen oro y dólares y los otros cuatro días para la gente.

En cuanto al agua, bueno, allí el problema es mas complejo y delicado. No se cobra factura. Hay quienes pagábamos y con el despelote de Hidrobolívar uno ya no sabe cómo hacerlo, cuando hasta se podía por internet.

Viven 500 mil almas en el municipio Caroní y apenas 35 mil pagan la cuenta. Claro, que los reales no alcanza y en aras de vivienda propia para todos y por beneficio electoral se permitieron las invasiones a lo largo del eje Atlántico.

Allí no hay urbanismos por lo tanto la gente se inventa su urbanización o barrio y se roba la luz, se roba el agua, coloca bombas en la tubería de agua de hidrobolívar para tener más fuerza en el agua que llega a la casa.

Me atrevo a decirle gobernador que monte una policía de esas comunales para que ellos denuncien, al puro estilo cubano, quienes tienen bombas en las tuberías de hidrobolívar, halándole el agua a todos los vecinos.

Podría llevarse una sorpresa. Los primeros que tienen bombas son los compatriotas del partido.

En cuanto a la cobrabza mande cuadrillas de Corpoelec y de Hidrobolívar debidamente protegidos a hacer un censo en todas esas invasiones y déjeles factura con una tarifa social pero hágalo “porque lo que nada nos cuesta, muchos hacemos fiesta” y más de uno el fin de semana gasta dinero en entretenimiento, bueno que pague el agua también.

Verá que tendrá recursos para comprar repuestos y químicos para el mantenimiento del agua.  Y podrá seguir como Droopy: aparecerse en todos  lados.

 

 

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