Raúl Gómez: Adiós querida Berenice, mi hermana mayor

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Raúl Gómez*
Ayer en Bogotá después de una larga y penosa batalla contra el cáncer, se despidió dolorosamente de nosotros nuestra hermana Berenice. Así, sin segundo nombre.

Pasó el páramo en Colombia, al lado de su hija, sus nietos y su compañero, a quienes les agradezco profundamente sus cuidados y ayuda.
¿Qué les puedo decir de ella? ¿Habrá alguien que no la haya conocido? Bueno, en mis términos, fue mi Hermana Mayor.
Nacimos en un hogar donde siempre hubo un primo o una prima, o un tio, que parecian quedarse por años y años, y con quienes compartíamos las no muy abundantes mesas y las mitades de nuestro pan.
Siempre fue generosa con ellos. Siempre estaba pendiente de todo lo que sucedía en nuestra casa, y revisaba a diario que terminara mis tareas escolares, mientras ella junto con nuestra hermana Maricela ayudaban a mi mamá con el funcionamiento de la residencia estudiantil que era la entrada de dinero de nuestra muy numerosa familia.
Desde pequeño sentí por ella un profundo respeto -casi miedo- porque con ella no había lugar a la discusión.
Sus órdenes eran mandatos que había que cumplir sin chistar ni murmurar. Además desde que era pequeña, usaba un vocabulario de adulto, y sus argumentos eran sólidos y sin lugar a réplicas.
Hacía sentir y valer su autoridad y los hermanos menores obedecíamos enseguida.
Observando y escuchando sus interacciones con otra gente, siempre me asombraba su actitud y su absoluta falta de miedo o mesura cuando siendo una adolescente de 13 o 14 años se enfrentaba de tu a tu con mi papá o mi mamá.
Chiquita y desafiante, la barbilla en alto y la naricita respingona apuntando arriba, yo me decía para mis adentros: -¿Enfrentarse a mi papá?¿Discutir con mi mamá? Noooooo! Eso no era para mi. Un carricito cobardón y huidizo.
Berenice se quedaba allí, dando la cara y retando las autoridades y mandatos absolutos de nuestros padres, y jamás daba un paso atrás ni quebrantaba sus convicciones.
Asimismo fue con cualquiera que quisiera hacer uso de la autoridad abusivamente: Policias; políticos; curas; profesores; tias…Ya saben.
El primer libro `serio´que leí, fue un desvencijado ejemplar de `Dioses de la Mitología Griega y Romana´ que me trajo cuando estaba pasando las fiebras a la vacuna contra la viruela que nos pusieron a todos los mocosos de segundo grado en el Instituto Experimental de Formación Docente en los Dos Caminos.
Ese librito me abrió los ojos a autores que solo la gente mayor leía. Cuando había alguna palabra que no entendía, le preguntaba a Bere, que significaba, y ella cual paciente maestra, me trajo un viejo Larousse, para que buscara el significado.
Me leí -por ella- a Faleano cuando tenía 12 añosñ a Cortazar, a Garcia Márquez a Miguel Ángel Asturias, Miguel de Unamuno, Benito Pérez Galdós…
Libros que me ponía en la manos Berenice, y que comentaba conmigo. Ella muy seria, siempre me preguntaba mis impresiones.
Como Hermana Mayor era mandona y autoritaria. Una vez, estaba viendo un juego de pelota televisado, y ella entró a la sala. Yo estaba sentado en la silla y comenzaron a tocar el Himno Nacional, Berenice me dice: `párate!
Yo muy inocente pregunto: ¿Por qué?
-Porque ese es el Himno Nacional! Y eso se respeta!
Por supuesto que se quedó ahi, supervisando que me sentara sólo cuando el himno terminó.
Comenzamos a crecer y a entrar a la adolescencia y la adultez.
Recién parida de su primera hija a quien llamó Berenice, se largó para Inglaterra a hacer una maestria y se llevó de niñera a nuestra madre. Por allá estuvo dos años.
Sus cartas y postales estaban llenas de historias excitantes que escribía con esa letra casi de caligráfía, sin un solo error ortográfico, mandaba fotos de Buckingham, de los baños romanos de Bath; Stonehenge; Blackpool; el mercado libre de Portobello y cassettes con notas de voz que oíamos una y otra vez…¡Yo me regodeaba con todo el mundo porque Mi Hermana estaba en Londres!
Al regresar, nos regaló a su segunda hija

Mariana Santacruz , a quien me dio de ahijada, y quien se metió en el bolsillo -junto con su hermana Berenice- a una familia que ya se comenzaba a llenar de nietos.
Al regresar de Gran Bretaña, entró sin dificultades al mercado laboral. Hacer historias y escribir noticias era para ella como respirar.
Comenzó a trabajar como reportera en la desaparecida revista Resumen. Era la redactora de confianza del cascarrabias brillante de Jorge Olavarria.
Después brincó con éxito al diarismo. Nada menos que a Últimas Noticias.
Las ideas las plasmaba en el papel con pasmoso realismo y podías ver las caras de los protagonistas mientras leías los párrafos de la historia en el Diario del Pueblo.
Me acuerdo especialmente, cuando contó en Ultimas Noticias, que para entonces era el diario que más se leía en Venezuela, lo de las infamantes requisas femeninas en los penales de Caracas.
Ella misma se sometió a una de esas revisiones en el retén de Catia, y por experiencia propia pudo escribir una serie de reportajes, que le costaron el puesto a un director de prisiones del gobierno de Jaime Lusinchi, y una investigación parlamentaria al ministro José Manzo González.
Comenzó a escribir los tejemanejes de la fuente militar. Algo que se mencionaba en los medios muy someramente y solo en los meses de junio y julio cuando tocaba cambiar al ministro de la Defensa. Era un proceso que se hacía muy discretamente y envuelto en el velo del secretismo.
Noooo. Con Berenice no había modo de trabajar la fuente con pinzas. Se metió de lleno en las entrañas de la Bestia, y comenzó a destapar las triquiñuelas de los cuarteles y puestos de comando.
Viajó a todos los puestos fronterizos; se hizo de amigos y algunos enemigos y en muy pocas palabras, todos leían con atención sus informaciones de Últimas Noticias, el Nacional, El Universal y El Nuevo País.
Nadie sabe cómo, pero la última semana de junio, ya Berenice daba el nombre del próximo Ministro de la Defensa y el oficial que ella había mencionado, se hacía cargo el 2 de Julio del mas poderoso de los despachos del gobierno.
Nunca me dijo ni me reveló sus fuentes de Min Defensa, pero sus dateros simpre la conducian a darnos tubazos a toda su competencia…Me incluyo.
Criticó duramente y sin cuartel las intentonas golpistas de febrero y noviembre del 92. Azotó sin piedad a una caterva de aventureros, quienes envanecidos y autonombrados paladines de la justicia, intentaron -sin éxito- derrocar el gobierno LEGAL Y ELECTORALMENTE constituido.
Nunca tuvo miedo de decir lo que pensaba de esa cuerda de oficiales de tercera categoria, quienes violando su juramento a la Constitución, trataron de tomar por asalto un poder que les iba a quedar grande, aun después que se hicieron cargo de él por la via electoral.
Comenzó a hacer radio en Caracas en Unión Radio. Y descubrió el filón de la inmediatez de la noticia por las ondas hertzianas. No queda sino mencionar que su programa fue un éxito total, que cesó, cuando el jefe de información le dijo que no se metiera con el recién electo gobierno de ese viejecito venenoso de Rafael Caldera.
El mismo que no tuvo bolas para enjuiciar a la rata de HRCHF ni inhabilitarlo políticamente.
Me tocó venirme en 2000, y ese mismo año ya se había convertido en una celebridad cuando entró a formar parte de Sábado Sensacional y otro show que dirigía Elba Escobar en las mañanas.
De ahí saltó junto con nuestra hermana Eréndira a hacer el programa de La Bicha y La Cuaima en Radio Caracas Radio. Un show que se oía inclusive por los venezolanos que lo bajaban por Internet en Australia. Y eso me consta porque YO las escuché en Melbourne en febrero de 2013.
Entonces vino lo que todos en la familia temíamos que iba a ocurrir…
Se enfrentó a chávez y al chavismo. Sin mordazas y sin gríngolas. Se enfrentó al gobierno junto con mi hermana Eréndira (YenYen) del mismo modo que siempre se enfrentó a la injusticia. Con la barbilla en alto, y mirando sin miedo a los ojos a la horda del malandraje que ya comenzaba a destruir nuestro gran país.
Nunca le tuvo miedo a hienas de la calaña de Lina Ron o a la bruja de Iris Varela.
Yo presencié cómo confrontó a la delincuente declarada de Lina Ron en una tasca de Sabana Grande donde la invité a comer en 2008, mientras visitaba a la familia después de 7 años de haberme quedado en Estados Unidos.
La bruja, estaba sentada en una mesa junto a dos acólitos. Vio a Berenice con sorpresa y con rabia viendo a los lados, y mi hermana le preguntó: ¿Qué fue Lina? ¿Estás buscando a tus hienas? ¿ Vas a hacer algo? Échale bola. Aquí estoy!
¿Sabes qué? No vas a hacer nada. Sin tus malandros no eres sino una marginal fea y grosera…No tienes nada en la bola.
La reina de los malandros pidió la cuenta, y sin decir palabra, apaleada como una perra, se fue con el rabo entre las patas.
Palabras más, palabras menos. Una vez más Berenice enfrentando al peligro sin mas armas que su lengua filosa y brillante retórica.
Estuvo dándole guerra a Chávez y su gobierno hasta que acorralada por amenazas que se hacían cada vez mas reales, tuvo que irse exiliada a Colombia.
Desde allí y a través de las redes sociales hostigó al malandraje del narcotráfico de Chávez y Maduro prácticamente hasta su último respiro.
Nos vimos por última vez hace dos años. Venía a entrevistar al Secretario General de la OEA y a participar en unos foros con los líderes del exilio venezolano.
Ya estaba maltratada por esa lucha eterna contra la injusticia y contra el poder malhadado del narcotráfico.
Estaba muy enojada y se quejaba de que la resistencia estaba ausente de líderes, probos y eso era lo que perpetuaría en el poder al chavismo-castrismo-madurismo.
Una vez más no le faltaba razón.
Me da profunda rabia que mi hermana haya tenido que ir a morir a Colombia. Los venezolanos nunca tuvimos necesidad de morir fuera.
Nuestros viejos y nuestros enfermos pasaban el páramo allá, rodeados de nuestras familias, de nuestros panas y nuestros vecinos.
Nos reuníamos a decir adiós a nuestros muertos en las funerarias que servían café y consomé, y cuyo personal siempre conseguía un Valium para alguna tía que se agitaba por la reciente pérdida.
Este gobierno de narcotraficantes nos robó hasta ese derecho, ese privilegio de despedirnos de la vida en NUESTRA AMADA VENEZUELA, ahora gracias al despojo y el asalto de los mismos malandros que mi hermana enfrentó hasta ayer, tuvo ella al igual que miles y miles de expatriados, que morirse en Colombia, o en Perú o Malasia…
Mi absoluta y total palabra de agradecimiento y amor a la Gran Nación de Colombia y al Pueblo Colombiano. Gracias por hacerse cargo de mi hermana y brindarle los cuidados que nunca hubiera podido tener en nuestra golpeada Venezuela.
No habrá forma de que nuestra familia pueda pagar de modo alguno todas sus atenciones y asistencia. Mis más humildes y sentidas bendiciones para ustedes hermanos colombianos.
Si, se nos fue nuestra Hermana Mayor. Ya descansa de tanto dolor y tanto sufrimiento.
Gracias por tus enseñanzas, gracias por tus consejos, gracias por abrirme la puerta de tu casa cuando me separé, gracias por estar con nosotros.
Te fuiste físicamente hablando. Pero te quedas en nuestros corazones.
Espero que la moneda a que le hayas dado a Caronte haya sido una reluciente morocota pelucona, y que el paso por la laguna Estigia en la barca haya sido ausente de olas o turbulencias.
Ya te habrás encontrado al otro lado con Padre, con Máma y Clemente, con Bandido y con Bardem.
Debes haber entrado al cielo sin mucho inconveniente. Tus buenas acciones superan con creces tus equivocaciones.
Te pido que me esperes. Ya habrá mucho que contarte. Tomaremos Dom Perignon y Etiqueta azul y te llevaré la sopa vietnamita de Seven Corners que tanto te gustaba.
Con suerte tus nietos van a crecer en la Venezuela en la que crecimos nosotros.
Te pido por favor que no te pongas a regañar a San Pedro, ni que le pidas explicaciones por el manejo de las admisiones en el Cielo.
*Hermano de Berenice Gómez. Y periodista como ella.

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