Se suponía que ésta era la hora de los políticos

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Carmen Carrillo

El viernes terminan las postulaciones para las elecciones del próximo 6 de diciembre.

La pregunta es ¿Por qué tantos gremialistas, luchadores sociales, empresarios, aceptaron ser candidatos?

¿Por qué mucha gente de la sociedad civil aceptó ser candidato  y los políticos de oficio no?

Los ciudadanos sí ven lo que los políticos no están viendo.

La gente normal  quiere ir a votar y ha comprendido que para poder hacer algo en el país no hay que dejarle todo el espacio al chavismo o al G4.

Las elecciones del 2005 y luego la del 2015 enseñaron a la gente que no puede haber un bosque de brazos en el Parlamento halando la brasa para un solo lado porque pasan los desastres que el país ya ha vivido.

En el 2005, cuando Henry Ramos Allup y los políticos de oficio no participaron y dejaron que el chavismo se quedara con la Asamblea Nacional, Chávez aplicó el programa de leyes copiado del modelo cubano que generó las expropiaciones de bienes y destruyó al sector privado y el aparato productivo del país.

Pero además el Estado venezolano sometió a los trabajadores a través de un salario en todas las empresas del Estado mientras las empresas privadas eran arrinconadas.

Por eso es que no contamos con seguridad alimentaria, de medicamentos, y de productos en general en el país. Y por eso la diáspora.

En el 2015 con la oposición como mayoría en la Asamblea Nacional se inició una serie de sueños presidenciales de todo el que iba llegando a dirigir el Parlamento para tener hoy  un remedo de gobierno interino que se ha dedicado a permitir que 60 naciones en el mundo se queden con los bienes del Estado venezolano “porque los están protegiendo de Maduro y su narcogobierno”.

En realidad esa no es más que la excusa para desmembrar a una nación y el concierto de naciones asiste en silencio al proceso.

Es como si todos se hubieran puesto de acuerdo y fueran protagonistas de la película “El Aprendiz de Traidor” donde el funcionario Michael O’ Sullivan descubrió como las sanciones y el Programa de Petróleo por Alimento eran una gigantesca olla de corrupción en Iraq donde estaban involucrados los principales países de la ONU y hasta Sadam Hussein y por eso lo matan como un perro para que no echara el cuento.

Y ojo Sadam Hussein era insalvable pero no merecía morir así aunque él mismo hubiera matado a tanta gente.

Sólo es posible entender que la dirigencia política venezolana está absolutamente desconectada de la gente común.

Leopoldo López, Juan Guaidó, Henrique Capriles, Manuel Rosales, María Corina Machado, Henry Ramos, Antonio Ledezma, simplemente no quieren al país y no entienden a la gente. Son lo peor que le pudo haber pasado a Venezuela.

Ninguno ha leído más de diez libros seguidos; ninguno ha comprendido un proceso político.

Son chantajistas y estafadores que en nombre de la libertad y de la democracia, entregaron el país.

Se suponía que esta era la hora de los políticos, porque el gobierno  tiene un rechazo del 80% y vive una situación de crisis profunda.

Pero los políticos entonces deciden no participar pero además atacan a todo aquel que si quiere participar.

Al final toda esa gente que se está postulando no tiene nada que ver con Guaidó, con Leopoldo, con Henry, con Manuel Rosales, con Capriles, con alacranes o con cangrejos.

La gente entendió que existe un gran vacío de liderazgo político en el país y por eso aceptó el reto.

Eso es lo que va a pasar en estas elecciones. El nuevo liderazgo del país va a salir de estas elecciones. Por lo menos 60 ó 70 personas no van a tener nada que ver con el G4 o con Luis Parra. Serán genuinos representantes de sus comunidades.

 

 

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