Sólo 6 veces al mes vendieron gasolina en Amazonas

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Prensa Kapé Kapé.-16 días sin surtir gasolina al público en general estuvieron las estaciones de servicio de Puerto Ayacucho, que durante los 30 días del mes de septiembre atendieron a la población sólo en 6 ocasiones.

Únicamente los sectores denominados como priorizados, entre los que se incluyen organismos de seguridad, salud y los vehículos de carga o transporte público que usan diésel, pudieron equipar combustible con  una relativa frecuencia, donde predominaron los factores de suerte e influencia por encima de la real necesidad del personal o sector que sí requiere movilizarse para atender la situación generada por la pandemia del COVID-19.

La falta de venta de gasolina incide en el transporte, especialmente en el servicio de taxis que casi no funciona y afecta a las comunidades indígenas ya que en algunas sus habitantes poseen motos y no tienen cómo movilizarse, además que algunas máquinas como la cigüeña rayadora de yuca funcionan con este tipo de combustible e incide en la producción de productos autóctonos como el mañoco y el casabe.

Andry Sarmiento, del pueblo Jivi, habitante de la comunidad Platanillal denunció recientemente por una radio de Puerto Ayacucho las dificultades que están pasando por la poca cantidad de transporte disponible y lo alto de la tarifa. Señaló que le ha tocado pagar hasta 70 mil bolívares de pasaje, dinero con el que muchos no cuentan.

Juan González, indígena uwottuja de la comunidad Betania de Topocho le dijo a Kapé Kapé que los habitantes de su comunidad pagan 120 mil bolívares a un transporte que los busca en su comunidad, los lleva a Puerto Ayacucho y luego los retorna. Tienen que usar esa opción en vista de la poca cantidad de autobuses disponible.

En una reciente entrevista, resumida por El Pitazo, la diputada por Amazonas ante la Asamblea Nacional, Mauligmer Baloa, denunció que “los indígenas piaroas deben remar desde el municipio Autana, del estado Amazonas, hasta la frontera colombiana para vender los productos de su cosecha y así comprar víveres secos, pues no tienen gasolina para los motores de sus lanchas”.

Esta situación no es nueva en municipios del interior del estado Amazonas, donde los indígenas han tenido que parar sus motores y volver al canalete ya que desde hace 5 años el gobierno nacional les quitó los cupos de gasolina y ante la imposibilidad de pagar en pesos colombianos o en gramas de oro, les ha tocado retomar su transporte con el impulso tradicional.

En el mercado negro y en los conocidos como bachaqueros de Puerto Ayacucho, el litro de gasolina se llega a vender entre 6 y 7 mil pesos colombianos o casi 600 mil bs en efectivo aproximadamente, lo que llama poderosamente la atención sobre el origen de la gasolina que se comercializa a precios inaccesibles para el ciudadano común.

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