Un Sevilla sin puntería suma su primer triunfo en Champions

254

El Sevilla saboreó su primera victoria en la Champions tras arrollar por fútbol al Stade de Rennes y doblegar a los franceses por la mínima, con un solitario gol de Luuk de Jong, en un ejercicio de masoquismo ante la portería rival.

La nota la escribe el redactor del diario Marca en su página web..

Es imposible que un equipo tenga más de 20 disparos con intención de dañar a tu rival y sólo sea capaz de acertar en uno de ellos. Es el gran mal de un gran Sevilla, quien al menos se quitó el mal sabor de los últimos tropiezos y rompía una racha de 407 minutos sin marcar, desde que lo hiciese precisamente el holandés De Jong. Tres puntos en Champions, al fin y al cabo, para destacarse junto al Chelsea en las dos primeras plazas del grupo.

Parecía que no hubiesen pasado tres días desde que los jugadores del Sevilla se dieran cabezazos con el poste por no poder anotar en la portería del Eibar, que aguantó un asedio en la segunda mitad para llevarse la victoria de Nervión.

El equipo de Lopetegui no deseaba especular. Acelerar por banda y rematar. Sin contemplaciones. Había que quitarse la losa de los tres partidos sin marcar y las numerosas ocasiones -hasta 14 disparos en el primer tiempo- no hicieron más que hurgar en la herida de la falta de eficacia.

Sucesión de disparos: Ocampos desde la frontal; Jesús Navas desde el borde del área; Munir al larguero de volea tras pase lateral de Ocampos. Todo en seis minutos.

El Sevilla no bajó el ritmo, pese a alguna arrancada francesa en los pies de Doku, un auténtico velocista. Diego Carlos y Koundé, tras sendas jugadas precedidas de un balón parado, rozaron el gol. Y nuevamente Ocampos, quien está peleado con el gol -como la mayoría del equipo- fallaría un mano a mano incomprensible.

Llegaba el descanso con un Sevilla que ni sabía cómo podía ir igualado en el marcador. El Rennes se llevaba un botín inmerecido. Todo por jugar. Lopetegui miraba a todos lados, sin comprender qué había ocurrido. El mensaje a sus hombres era seguir igual. Y si eso, marcar alguna. Que falta le hacía al conjunto andaluz.

De Jong, el goleador

El segundo tiempo comenzaría con la misma tónica, aunque sin avasallar los de blanco. Debían esperar su momento. Sin descoserse porque un gol en contra ya podría ser fatal. Demasiado remar para un equipo con esa ineficacia en el disparo.

En el primer periodo, justamente el delantero centro, no tuvo ninguna oportunidad destacable. De Jong, como siempre, debía hacer un trabajo oscuro para la producción de ocasiones y remates de sus compañeros de ataque (Munir y Ocampos).

en la primera que tuvo el holandés, para dentro. Acuña controló un pase en largo en banda izquierda y su buen pase con efecto hacia atrás lo conectó el ariete desde el punto de penalti para hacer el primero.

Gran pase del argentino, uno de los mejores en ataque, y gran remate del hombre-gol. Tres suma ya en este curso. Nada que ver con el De Jong del año pasado.

Y con esa confianza que le dio el gol, De Jong hizo un remate digno de la final de la Europa League ante el Inter, tras un saque de Jordán desde una falta lateral. El meta francés sacó una enorme mano. La superioridad sevillista era total.

El plus que le dio al equipo la titularidad de Jules Koundé es indescriptible. Acuña, por ejemplo, no se había atrevido hasta ahora a vivir en campo contrario. Jesús Navas está habituado a ello.

El central le da una tranquilidad a sus compañeros indispensable para que la máquina funcione perfecta. Y si encima comienza a hacer pases estilo Kimmich a la espalda de los centrales…

Con un resultado tan corto, pese al buen partido, tocaba sufrir en el último tramo. Grenier probó a balón parado los reflejos de un enfadado Bono con la barrera.

Ocampos volvería a tener otra sin oposición, con un cabezazo que salió fuera por poco. Era matar o sufrir hasta el final. Jordán lanzó un segundo lanzamiento al larguero. Otra más. Ya iban 20 disparos. Minutos finales de sufrimiento. No hubo castigo final a tantos errores en la portería rival. Hubiese sido un castigo inhumano.

Como el fútbol de un Sevilla que funciona como un reloj pero que si se moja al llegar al área, se descompone.

Suscribete a nuestras redes Instagram y Facebook.