Vergara: No todos somos Marisol

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Carmen Carrillo

Jesús Vergara cree que todos en Guayana somos como Marisol. Y no, no somos. No es la primera vez que me amenazan, me denuncian, o me acusan y todos los que lo han hecho han terminado presos. Todos.

Mi trabajo como investigadora periodística comenzó cuando tenía 26 años y el caso del Informe Espinoza.

En esa ocasión osé meterme con uno de los hombres más poderosos de la democracia: Leopoldo Sucre Figarella y sus funcionarios Héctor Soucy, presidente de la entonces Bauxiven; Andrés López Robles, presidente de la entonces Interalúmina y Celestino Martínez, presidente de Alcasa.

Recuerdo la cantidad de remitidos que la ciudad entera publicaba en el Correo del Caroní diciendo cualquier cosa de mí.

Pero Sucre fue al Congreso a rendir cuentas sobre el Informe y los tres presidentes salieron como corcho de limonada de las empresas debido a que todo lo que decía el Informe Espinoza, elaborado por el gobierno de Jaime Lusinchi, era cierto.

Luego ocurrió el caso de la Monarch Research en el sur del estado Bolívar. Las denuncias del negocio que hacían vendiendo acciones en la Bolsa de Londres con las riquezas venezolanas los obligaron a salir del país. De esos negocios, el país no vio ni medio.

Antonio Ríos, presidente de la CTV durante los últimos gobiernos adecos, también terminó preso porque me declaró a mí que él tenía un apartamento en el Florida Cristal y lo había adquirido con un interés en esa ocasión del 6% anual, o sea baratísimo.

Era para su hija que regresaba al país y tenía que vivir en alguna parte, como bien me declaró en esa ocasión.

Lo acusaron de una serie de delitos por esa ligereza de abuso de posición de dominio y fue preso.

El cartel de la cabilla

En época más reciente me atreví a denunciar al Cartel de la Cabilla, con Luis Velásquez al frente y el hijo del gobernador Francisco Rangel Gómez, como el operador en las empresas para vender fino, cabilla, y productos de Orinoco Iron y de Sidor.

Velásquez terminó preso. Rangel tuvo que usar los tribunales para cerrar el diario que dirigía yo sólo para salvar al hijo.

Y al final esas negociaciones acabaron con Orinoco Iron y Sidor donde además de estos dos ya mencionados muchos empresarios que vendían carros y cercas se enriquecieron aprovechándose de recursos del Estado.

El quinto caso fue el cartel del hierro. Mil millones de dólares le costó eso al Estado venezolano. Terminaron presos Yamal Mustafá quien era el principal operador; un militar alias el tiburón y varios gerentes de FMO; un expresidente de FMO y empresarios, muy jóvenes, manageados también por Francisquito  Rangel Escobar o Kako como le decían sus amigos.

(Todos ellos fueron denunciados por Hugo Pollo Carvajal, quien era el jefe del DGCIM comenzando el gobierno de Nicolás Maduro y yo seguí el hilo) al igual que la gente de El Correo del Caroní que contó con el apoyo del diputado Andrés Velásquez y Américo de Grazzia.

En todas esas oportunidades cuando me atreví a dar pelea por mi país, por mi estado, por mis empresas porque son de todos los venezolanos por lo tanto mías también,  me acusaron de cualquier cosa.

Abundosos en insultos

Los que se dedican a estafar al Estado en aras de un gobierno o de una revolución, siempre consiguen las mentes lúcidas o lucidas, como ustedes quieran, abundosos en insultos, acusaciones y denuncias.

No se dedican a desmentir lo que como periodista he reseñado en mi larga carrera que me ha permitido ganarme muchos reconocimientos y premios a mi labor, pocos amigos y muchos enemigos

Estoy acostumbrada a esos ataques. Claro, en la IV República la justicia aplicaba aquella máxima de “que la mujer del césar no sólo debe serlo sino también parecerlo”.

En la V no ha sido así. Rangel Gómez usó su poder para cerrar el diario que yo dirigía y luego un empresario quien sintió que era de él que hablaba un columnista del diario que dirigía, usó todo su poder para cerrar el diario también.

En fin, ya estoy acostumbrada a esos ataques. No son nuevos para mí. Lo insólito es que Jesús Vergara crea que todos somos como Marisol, su señora esposa, quien debe tolerarle todo porque hay un vínculo  y existen unos hijos pero eso no significa que ella al igual que la ciudad no esté clara en quien es Jesús Vergara.

Cuando Pedro Maldonado llegó a la presidencia de la CVG vino con el encargo del entonces vicepresidente de la república Tarek El Aissami de sacar a Jesús Vergara de las empresas del aluminio.

Porque ahora sí Jesús Vergara podemos señalar con tranquilidad que usted ha sido tan eficiente en el manejo del negocio del aluminio que destruyó esas empresas por completo. No hay una sola que sirva. Dígame Alcasa, donde su tío Ramón Betancourt, fue presidente. Un señor enfermo que nunca debió por su condición de salud dirigir la primera reductora de aluminio, pero era del proceso y en el proceso o en la revolución nadie tiene defectos mientras sea útil.

Los orígenes de Vergara son colombianos y árabes pero sin fortuna. De forma súbita usted se convierte en un potentado del aluminio, manejando cupos de materia prima, de aluminio primario, de bauxita, de coque, en fin de todo el negocio sin saber absolutamente nada de eso.

Creó una fundación, financió un equipo de fútbol, una escuela de música y tres farmacias a lo sumo cuatro, sin fortuna. De la nada. De Bilbao. Con el apoyo de la ETA. Sus conexiones con México.

Hacer lo correcto

Ah, usted creía que yo no sabía. No, Vergara yo sé sólo que siempre esperé que el gobierno hiciera lo correcto y lo correcto es que usted vaya preso porque acabó con las empresas del aluminio, enriqueció a todos los gerentes de comercialización para que siempre halaran la brasa para su pescado, compró el aluminio a precio de gallina flaca y lo vendió afuera a  precio de gallina gorda y le pagó al Estado venezolano con un diferencial siempre a su favor sin usted poner ni un centavo.

Se enriqueció con el esfuerzo de los trabajadores del aluminio, con el apoyo de más de un sindicalista del sector aluminio, con la salud de más de un trabajador que perdió su juventud y su vida al lado de hornos de 3 mil grados o más y de lo que usted se enriqueció sin que ese trabajador que dejaba su sangre allí pudiese contar con un  servicio de salud mínimamente decente.

Porque más de un trabajador ha muerto esperando la aprobación de una póliza de seguro de empresas del aluminio quebradas por usted y sus asociaciones estratégicas en las presidencias y directivas así como con los sindicalistas del sector.

Se ha hecho rodear de una crápula de personas que saben perfectamente qué hace usted y quien es. Esos son los que alimentan esos demonios que viven en su interior y que usted ha querido vestir de Ángeles de Luz a través de una Fundación.

Ni siquiera el vivir con la palabra de Dios en la boca esconde quien es usted. No puede ser buena persona quien embaraza a la secretaria de su esposa Marisol y la bota de la farmacia del centro comercial Gran Sabana.

Sus hijos se han beneficiado de su fortuna súbita con apoyo de sus amigos de Bilbao porque ya no se puede hablar de lavado, el gobierno venezolano ha sido declarado como un Estado Forajido por lo tanto no hay ante quien quedar bien, todos son malandros.

Pero no todos sus hijos porque el hijo de la secretaria de su esposa Marisol no ha tenido los mismos privilegios.

Yo no me imaginé que el caso del avión con los 104 kilos de oro, ¿Cómo sabe usted eso si no tiene nada que ver en ello? iba a hacer que usted perdiera los estribos y me acusara de que “usted cree que yo lo quiero extorsionar.” (Fueron el piloto y el pasajero los que echaron el cuento y dieron los nombres)

Es que es hasta ineficiente echando chismes, por lo tanto es insólito que sin inteligencia  haya levantado una fortuna  que le ha permitido comprar medio sector de Los Altos de Puerto Ordaz, (sólo por mencionar algunas cosas) y construir urbanizaciones a fin de regalarle casas a todo presidente de Venalum o de Alcasa que llega mandado por el gobierno.

Yo sé que la justicia en mi país sufre problemas de sordera, ceguera, parálisis y sobre todo siempre se inclina hacia donde salta el billete.

Ya lo he vivido en esos tribunales de Injusticia donde jóvenes esperan con pistolas a los abogados para hacerlos pagar porque los estafaron. Su abogado por cierto, Jhonny Moreno, casi muere a las puertas de esos tribunales por un “atentado”.

Si usted pensó que a través de la Fiscalía Superior del estado Bolívar iba a hacer que mi página Los Tubazos y mi persona estén a su disposición como lo han estado las empresas del aluminio, se equivocó.

No reconozco que tenga poder sobre mí. De ningún tipo. No reconozco la jurisdicción del Fiscal Superior porque la justicia no existe en mi país. NO EXISTE. Si por casualidad, usted Jesús Vergara, engrasó la maquinaria para hacerme perseguir, perdió esa grasa, de verdad.

Yo amablemente puedo enviarle al Fiscal Superior mis cuentas bancarias, mi título de periodista, mis reconocimientos como profesional, para ayudarlo. No tengo más nada. Nunca he vendido algún cupo de materia prima, de aluminio, de coque, de alúmina, de bauxita, de nada. No tengo ni casa ni carro.

Nada, porque mi trabajo como periodista y además el área que escogí es el más sacrificado pero claro cuando no se tiene nobleza aunque se lleve a Dios en la boca todo el día, no se puede entender por qué alguien puede hacer algo sin más interés que la justicia.

Usted no puede entender eso. Usted no sabe lo que es eso. Ni siquiera es buena persona. Ni eso.

Yo le pido al Fiscal Superior del estado Bolívar, Orlando Alcalá, vía “notitia críminis” que investigue de dónde salió su fortuna. Y cuál es su responsabilidad en la destrucción de las empresas del aluminio en Guayana.

Todos en Guayana esperamos por eso y también esperamos que Pedro Maldonado cumpla con el encargo con el que llegó hace más de un año a la CVG. No le tema a las caponas presidente Maldonado. Nicolás Maduro es un civil. Venezuela no es Chile donde los militares gobiernan a trastienda ¿O sí?