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    La oposición venezolana: odio líquido en las venas

    ¿Cómo sabe uno que la oposición está equivocada en su forma de hacer política?

    Cuando salen a defender lo indefendible. Edmundo González, diplomático venezolano que vive en Miami, fue el candidato propuesto por Manuel Rosales después de “tres  horas de debate”.

    La oposición estaba unida por el “verbo grácil y amable” de María Corina Machado que parece tener una enfermedad “romulana” al igual que Leopoldo López y Antonio Ledezma. Es decir odio líquido en las venas.

    Manuel Rosales se inscribió el último día que dio el CNE “porque no podíamos dejar a los venezolanos sin opciones”, dijo el llamado filósofo del Zulia, mientras las Corinas no daban pie con bola.

    En realidad, las Corinas no tenían interés en participar en los comicios del 28 de julio, lo que querían era dejar sin candidato a la oposición para poder vociferar ante el mundo que Maduro como Ortega y Putin, impide que los “verdaderos opositores”  estén en el tarjetón del 28 de julio.

    La reunión del sábado se pareció a una de esas que hacía el CEN de AD en tiempos del segundo gobierno de CAP, donde todos se reunían a despellejar al gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez, a sus ministros y al Plan Económico y de gobierno.

    Claro, todo eso azuzado por los “Notables”, en su mayoría mantuanos o godos, que se acostumbraron a manejar al país como a su hacienda y hasta aplicar derecho de pernada, si hacía falta.

    Delsa Solorzano, Andrés Velásquez, Roberto Enríquez, Freddy Superlano, así como un poco de desconocidos, gente aparentemente más joven que los mastodontes de siempre, pero con el ADN ya dañado, todos Generales del Fracaso porque nunca han ganado una elección después de 1998, (excepto Superlano), parecían unos gremlins.

    Yo supongo que por la cabeza de Rosales pasaban cosas como ¿Y qué carajo hago yo aquí, si estoy bien como gobernador del Zulia? ¿Quién me mandó a mí a meterme en este brete con este poco de inútiles y de buenos para nada?

    En fin, sólo son especulaciones mías. Pero lo que sí es verdad es que cuando Rosales se vio perdido porque allí había representación de 10 partidos políticos (la mayoría ya inhabilitados porque no tienen gente ni para recoger firmas) aplicó la de Chávez: Huyó hacia adelante y se la puso fácil a María Corina y a esos genios miserables e inútiles de la política de oposición en Venezuela: Propuso a Edmundo González Urrutia.

    Edmundo es tan “Notable” que usa sus dos apellidos para que no piensen que es hijo natural, negro, gay o mujer, como dice él mismo por allí en un audio filtrado a las redes sociales, donde molesto por la decisión, vieja por cierto, del CNE de que se postule el 40 ó el 50 por ciento de mujeres, se queja de forma escatológica de eso.

    Pobre mujer de ese hombre y pobres sus hijos, si ese es el modelo a seguir.

    El hilillo de sangre les corría por las comisuras a esos inútiles políticos venezolanos contagiados por la enfermedad “romulana” de odio líquido en las venas y salieron a festejar, usando la expresión “habemus candidato”.

    Es decir cambiamos a la Corina Yoris, académica y todo lo que quieran y una señora respetable pero desconocida e ignara en política, por otro igualito pero hombre.

    Claro Corina celebra en redes sociales el triunfo del Real Madrid y Edmundo expresa feas palabras sobre las mujeres pero “ambos son de la Sociedad Civil y de Los Notables”.

    Eso es suficiente. Al fin y al cabo, no se trata de salir de Maduro, se trata de seguir manteniendo las mentiras para recibir “Ayuda Humanitaria”, esa piñata descubierta por los gringos y repartida entre amigos por todo el mundo. ¿Qué tal?

    Esta semana se inicia un nuevo capítulo de esa horrible telenovela que desarrolla segundo a segundo y minuto a minuto la oposición, todo por haber un exceso de falta de esféricas como diría Gonzalo Barrios, entre la dirigencia política venezolana.

    Impresiona como celebran el “regreso” de las sanciones al país; la llegada de un candidato que desde ya llaman Edmundo el Inmundo, debido a su “boquita” y a sus “palabritas”.

    Lo hacen los que se creen políticos, sólo eso, más nada y sus adláteres mediáticos, financiados por los reales de godos asentados en Miami.

    Carmen Carrillo

     

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