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    La columna de la directora

    Quiero comenzar pidiendo disculpas por no haber publicado la columna ayer.

    Cuando no se tiene la suerte de estar en la nómina del gobierno o de la oposición, hay que cuidar el laburo como decimos aquí.

    Pero ya estoy aquí. Estoy muy feliz porque María Corina recibió el apoyo de Convergencia, partido fundado por Rafael Caldera para acabar con Copei en 1993. Y lo logró.

    Convergencia sería un partido según Maurice Duverger, nacido a la vera del gobierno de turno, igualito que el Psuv, o AD o Copei o PJ o cualquiera que escoja en Venezuela.

    Se acabó el gobierno, se acabó ese partido. Pero en este caso hay que decir como ella señaló cuando conoció sobre la reunión de Manuel Rosales y Henrique Capriles: Está en su derecho.

    Ella también está en su derecho. Jajajaajaja. Qué sabroso ver como gente acostumbrada a hacer su real voluntad tiene que aceptar que los demás también pueden.

    María Corina se comporta como Chávez. Igualito. Cuando algo no le parecía al comandante, lo expropiaba. Ella todavía no expropia pero no se sabe. Ella simplemente te retira el habla.

    La diferencia entre la reunión de Rosales y Capriles es que éstos son dos políticos. Le pueden caer bien o no a uno pero lo son.

    Ese no es el caso de ella ni de los jefes misteriosos de Convergencia que además era un partido familiar. Era de  Rafael Caldera, sus hijos y sus amigos más queridos.

    De todos modos está buenísimo que haya acomodos políticos. Eso es la política y el ejercicio democrático de la política.

    Lo que pasa es que tenemos años sometidos a un partido militar que escoge candidatos en simulacros de actos públicos, con más votos que gente (en eso son superiores a Leopoldo López en las primarias del 2012) y bajando una línea (en eso se parecen a los adecos de Jaime Lusinchi).

    Entonces de pronto poder hacer algo así como una reunión y que no te caigan a palo, primero tu lado y después los de la acera de enfrente (previsible siempre), parece increíble.

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    No hay plata para las primarias. Leopoldo López quiere apoyar a María Corina Machado (los dos dícense, mantuanos y descendientes de Simón Bolívar, qué fastidio hasta en eso se parecen a Chávez) y pediría el retiro de Freddy Superlano.

    Y es que Leopoldo López hizo como Luis Alfaro Ucero, cuando el partido lo traicionó: Se llevó la chequera y es el único que puede financiar al candidato. VP no quiere apoyar a María Corina pero Leopoldo sí. Así que la masa no está pa’ bollo. Y como siempre Leopoldo destruyendo.

    En fin, el pobre de Superlano está como el tipo que tiene la espada en el pecho, si se la sacan se muere y sí se la dejan también.

    Ante eso, a Nicolás no le quedará más que enviar unos cobres a través de esa infinidad de operadores políticos ubicados en  una zona gris por la transitan sin problemas hacia el gobierno o hacia la oposición y no les pasa nada.

    La mujer del César no sólo debe serlo, sino también parecerlo y yo sé que Nicolás tiene el sueño de ser un Estadista.

    Carmen Carrillo

     

     

     

     

     

     

     

     

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