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    Bandas armadas desatan caos y miedo en Puerto Príncipe

    Un barrio de la capital haitiana se ha convertido desde el domingo en escenario de ataques mortales de bandas criminales que se intensificaron este jueves informaron testigos a la AFP, en un momento en que las manifestaciones contra la inseguridad se extienden por todo el país.

    El jueves al amanecer se oyeron ráfagas de armas automáticas en el barrio de Solino, en el sur de Puerto Príncipe, con columnas de humo que se elevaban en el cielo, según un corresponsal de la AFP.

    Testigos confirmaron que había muertos, pero no pudieron precisar el número.

    Según Pierre Espérance, director ejecutivo de la organización humanitaria Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos, al menos 20 personas han muerto en estos ataques desde el domingo.

    «Entre las víctimas hay personas que fueron asesinadas en el interior de sus casas incendiadas y otras que fueron tiroteadas por los bandidos cuando intentaban huir de los ataques», asegura.

    Distritos vecinos, como Carrefour Péan y Delmas 24, también han sido blancos de los asaltos de las bandas.

    Para protegerse, los residentes han levantado barricadas por toda la capital y sus alrededores.

    Paralelamente, se han producido manifestaciones antigubernamentales en todo Haití.

    Este jueves, los habitantes del barrio de Solino, una comunidad clave en la capital de Haití, que alberga a familias de numerosos agentes de policía, se encontraban bajo el asedio de miembros de pandillas armadas que, según testigos que lograron huir, disparaban contra todas las viviendas.

    Solino ha estado sitiado durante cuatro días en un ataque continuo, reconocieron testigos y autoridades.

    Vecinos pidieron ayuda a través de estaciones de radio

    El estallido de las armas automáticas resonó por todo Solino el jueves mientras gruesas columnas de humo negro se elevaban sobre el otro barrio pacífico, donde los residentes frenéticos seguían llamando a estaciones de radio pidiendo ayuda.

    «¡Si la policía no viene, hoy nos moriremos!», dijo una persona no identificada en una de las llamadas.

    A primera hora de la mañana, vecinos de Solino, Delmas 25 y otros barrios dieron la voz de alarma en las redes sociales, reclamando la intervención urgente de la Policía para frenar la invasión de las bandas armadas que pretenden hacerse con el control de la zona.

    Lita Saintil, una vendedora ambulante de 52 años, dijo a The Associated Press que huyó de Solino este jueves con su sobrino adolescente después de estar atrapada en su casa durante horas bajo incesantes disparos.

    Casas incendiadas, muertos y heridos

    La mujer narró que las casas a su alrededor fueron incendiadas por pandillas y que recuerda haber visto al menos seis cuerpos mientras huía.

    «Ahora da mucho miedo, no sé dónde voy», agregó. Otro residente, Nenel Volme, dijo a la AP que estaba charlando con un amigo cerca de su casa el domingo cuando estallaron los disparos y una bala le golpeó en la mano derecha.

    «No tengo medios para ir al hospital», explicó mientras levantaba su mano herida, que estaba envuelta en una gasa.

    El ataque a Solino podría marcar un punto de inflexión para las pandillas armadas, que se estima controlan hasta el 80% de Puerto Príncipe y cuyos miembros son sospechosos de matar a casi 4.000 personas y de secuestrar a otras 3.000 el año pasado.

    Si Solino cae en el poder de las pandillas, éstas tendrían fácil acceso a barrios como Canape Vert, que hasta ahora han permanecido pacíficos y en gran medida seguras.

    La policía dijo que envió fuerzas especiales

    La Policía Nacional Haitiana (PNH) indicó en un comunicado emitido esta noche que ha desplegado agentes de las fuerzas especializadas de la institución en el barrio de Solino, agregando que está realizando a cabo operaciones en la zona con el objetivo de localizar y detener a individuos armados que buscan causar pánico entre la población civil.

    «A primera hora del jueves 18 de enero de 2024, grupos armados de Bel-Air atacaron de nuevo Solino, Delmas 24 y sus alrededores, causando un gran pánico entre los residentes. Estos ataques armados contra estas zonas se vienen produciendo desde el domingo 14 de enero», detalló el diario local Le Nouvelliste.

    La policía también publicó un informe de casi tres minutos en vídeo que muestra en parte a agentes en una azotea de Solino intercambiando disparos con pistoleros no identificados que no aparecieron en pantalla.

    Barricadas contra las pandillas y el gobierno

    En tanto, los asustados moradores de las comunidades cercanas a Solino comenzaron a levantar barricadas el jueves usando piedras, camiones, neumáticos e incluso plátanos para evitar el ingreso de pandillas.

    Mientras, en el área central de Puerto Príncipe las protestas contra el gobierno causaron la paralización de las actividades comerciales, el cierre de varias escuelas y las alteraciones del transporte público.

    Varios manifestantes aseguraron a medios locales que el movimiento tiene por objetivo que el primer ministro haitiano, Ariel Henry, renuncie antes del 7 de febrero venidero, fecha reconocida en la historia del país para la investidura de los presidentes.

    Además de los centros educativos, instituciones del Gobierno y empresas privadas instruyeron la salida de su personal y cerraron sus puertas.

    Los manifestantes expresaron que Henry ha permitido que las bandas fuertemente armadas se hayan hecho dueñas de gran parte de la capital haitiana y de otras zonas del país, con su accionar de matanzas, robos, secuestros, violaciones y el corte de las principales carreteras de acceso. a la capital.

    Escuelas cerradas

    En medio de las preocupaciones por la violencia, muchos padres se apresuraron a ir a las escuelas de Puerto Príncipe para recoger a sus hijos.

    «No sé si podremos regresar a casa», dijo una madre que se negó a dar su nombre por miedo. «No hay transporte público y los neumáticos se queman por todas partes. Nosotros no sabemos lo que vamos a hacer», expresó.

    Este jueves, la ciudad de Jacmel, en el departamento del Sureste, vivió una jornada de manifestaciones antigubernamentales.

    Las manifestaciones formaron parte de la «revolución» lanzada por el antiguo líder rebelde Guy Philippe, quien fue deportado al país desde Estados Unidos, luego de cumplir una condena de siete años por tráfico de drogas.

    Les Cayes, Jérémie y Miragoane, en el sur del país, se paralizaron a principios de semana. Escuelas, comercios informales y oficinas gubernamentales cerraron sus puertas.

    jc (afp, ap, efe, Le Nouvelliste)/ DW Actualidad

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